Storytelling de Negocios

De ‘encargado’ a líder: la ventaja de la inteligencia emocional

por Astrolab

En 1997, tuvo lugar la fusión de dos gigantes financieros de Estados Unidos, Salomon Brothers y Smith Barney. Esto dio lugar a la compañía Salomon Smith Barney (actualmente parte de Citigroup).

Como era de esperarse, centenares de personas se quedarían sin empleo, ya que habría puestos repetidos. Pero el estilo de comunicar la amarga noticia difirió mucho de una compañía a otra.

En una, el jefe departamental dio un discurso pesimista:

“No sé qué voy a hacer, pero no esperen que sea amable con ustedes. Tengo que despedir a la mitad de la gente y no estoy muy seguro de cómo tomar esa decisión. Me gustaría que cada uno me dijera sus antecedentes y su preparación, a fin de comenzar”.

Por su parte, su homólogo en la otra firma hizo las cosas de forma muy diferente, con inteligencia:

“Creemos que esta nueva empresa será una estimulante plataforma para nuestro trabajo, y tenemos la bendición de contar con personas talentosas en ambas organizaciones.

“Tomaremos las decisiones tan de prisa como se pueda, pero no sin asegurarnos de haber reunido información suficiente para ser justos. Los mantendremos informados acerca de la marcha de las cosas. Y para decidir tomaremos en cuenta los datos de desempeño objetivo, las aptitudes cualitativas y el trabajo en equipo”.

En la primera empresa el ánimo entre los trabajadores cayó por los suelos, la productividad bajó y varios, entre ellos empleados muy talentosos que podrían haber mantenido sus puestos, prefirieron salir antes por cuenta propia.

En el segundo caso, en cambio, la gente sintió que se le trató con justicia y trabajó de forma más animada. La empresa pudo retener talentos y quienes resultaron despedidos se fueron con la sensación de que se les dio un trato humano. Se había evitado una crisis.

Salomon Smith Barney es ahora parte de Citigroup. El proceso de fusión tuvo ejemplos de buena y mala inteligencia emocional.

Casos como éste, donde con inteligencia se supieron tomar decisiones más acertadas o comunicarlas de la mejor manera, hay muchos, que puedes leer aquí, o darte la vuelta por el último caso del tema al que Astrolab se enfrentó.

La forma es el fondo

Decía Jesús Reyes Heroles, destacado político mexicano, que la forma es el fondo. Es decir, que según las palabras, gestos y trato que das a la gente, son los resultados que obtienes.

Esta realidad aplica a todos los ámbitos de la vida donde se ejerce un liderazgo, incluido, por supuesto, el empresarial y organizacional.

Y dice otra frase que según el sapo es la pedrada, o sea, que según la situación o persona con la que tienes que lidiar hay maneras más acertadas de hacerlo.

La habilidad de identificar estas situaciones se llama “inteligencia emocional” y es un componente fundamental del liderazgo.

Como su nombre lo indica, se refiere a saber detectar y manejar de forma correcta las emociones propias y ajenas para obtener un resultado óptimo.

Aplicación en el mundo empresarial

Daniel Goleman es quizá el autor más reconocido en el tema. En su libro La Inteligencia Emocional en la Empresa enlista unas cualidades que todo líder debería seguir:

Daniel Goleman, el gurú de la inteligencia emocional.

1)Autoconsciencia

Un líder emocionalmente inteligente se conoce bien. Sabe identificar sus sentimientos y cómo influyen éstos en su pensamiento y modo de trabajar.

Sabe, por ejemplo, cómo reacciona ante fechas de entrega, qué actitudes lo sacan de sus casillas, y también tiene claro cuáles son sus metas.

Dado lo anterior, puede identificar a los sentimientos negativos como obstáculos para realizar el verdadero trabajo o para tomar las decisiones más acertadas.

Un jefe autoconsciente sabe decir que no a ofertas tentadoras que lo apartarían de sus metas y puede hablar abiertamente sobre sus emociones.

2)Autorregulación

Dicen que es ante los momentos difíciles cuando se demuestra la grandeza de la persona. Y también, según el proverbio inglés, que “los modales hacen al hombre” (manners maketh man).

Un líder capaz de autorregularse sabe controlar sus sensaciones amargas para sacarles el mayor provecho. Toma las decisiones con la cabeza, no con el estómago.

Por ejemplo, ante una prueba no superada es capaz de aprender, asumir su responsabilidad y mostrar su mejor cara con el fin de no desmoralizar a su equipo.

De la misma manera, al llamarle la atención a alguien sabe escoger las palabras adecuadas para evaluar el desempeño por encima de la persona. Sabe separar los asuntos de trabajo de la vida personal propia y de los demás.

3)Motivación

Sentimos decirlo, pero un godínez que va a su trabajo sólo porque le pagan bien es difícil que alcance un puesto de liderazgo.

Lo que separa a los verdaderos líderes de los “encargados” es su motivación, que va más allá de lo económico.

El líder emocionalmente inteligente está motivado por logros, muestra pasión por su trabajo y busca la manera de hacerlo mejor.

Busca cómo resolver necesidades de formas más eficientes y creativas tanto para los clientes, para la empresa y para su equipo, a quienes busca contagiar ese entusiasmo.

4)Empatía

En los negocios, suele considerarse que ser “emocional” es un obstáculo para tomar decisiones frías y acertadas, orientadas a las ganancias.

Sin embargo, el líder emocionalmente inteligente sabe que la capacidad de conectar y reconocer las emociones de los demás es un gran activo.

Cada persona es un mundo y por ello sabe cómo hablar y conectar con cada miembro de su equipo para que desarrollen su máximo potencial. También sabe escuchar sus necesidades para tratarlos con justicia.

Un líder empático sabe escoger a la persona indicada para delegar ciertas labores, especialmente las más estresantes.

5)Habilidades sociales

Dicen que se cierran más negocios en bares o restaurantes que en oficinas.

Esta cualidad va más allá de ser “amigable” o “saber platicar”. Las habilidades sociales en la empresa son amistad con propósito.

El líder emocionalmente inteligente sabe que las grandes cosas rara vez se hacen solas, y por ello cultiva una red de contactos para activarla cuando sea necesario. Es capaz de llevar una negociación con éxito.

La lealtad y la gratitud son lazos mucho más fuertes que cualquier contrato o cheque, y un buen líder sabe cultivarlas con el objetivo de que todos ganen.

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Comentarios (4):

  1. Jaime Mtz

    27 de marzo de 2018 at 9:57 PM

    Me gusta mucho Su concepto de contar historias de experiencias propias de negocios
    Yo tengo una historia q contar
    Trabaje 33 años en el negocio que fundó Mi abuelo el 1926 y que x custiones diversas familiares y de mercado tuve que cerrar pero con la conciencia q hice hasta lo imposible x NO HACERLO

    Cuando platicamos?
    Mi cel 81 1414 8156

    Responder
  2. Eduardo Javier Ramírez Guerra

    28 de marzo de 2018 at 11:28 AM

    Bueno, conciso y fácil de comprender.

    Responder
  3. Andrés

    28 de marzo de 2018 at 5:16 PM

    ¡Muchas gracias Jaime! Cuando tú digas platicamos. Gracias por pasar por aquí.

    Responder

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