#TrabajaExtraordinario

El impacto positivo de escuchar a tu gente

Desde hace tiempo nos hemos empeñado en predicar -al igual que muchos académicos- que un buen líder no es el que sólo plantea una serie de metas y cumple sus indicadores, sino aquel que después de escuchar a su gente y entender la realidad de la organización, plantea las metas y encamina a su gente a alcanzarlas con gusto.

En lo que va de julio he tenido la oportunidad de vivir de cerca 3 ejemplos del impacto que tienen los líderes que saben escuchar a sus equipos y a su organización, y sobre esto quiero escribir. Hace mucha falta en el mundo de las empresas conocer historias de líderes “ordinarios” y cercanos a nosotros.

No tengo nada contra citar anécdotas de Jack Welsh o Steve Jobs pero hablar de ellos puede sonar a cliché y puede ocasionar que la audiencia se excuse diciendo que “como ellos hay sólo unos cuantos en el mundo”. El mes pasado estuve en el Foro Mundial de Recursos Humanos 2015. Después de la conferencia del Presidente del ITESM alguien del auditorio le hizo una pregunta:

-Hablaste sobre la importancia de que el liderazgo fuera inspirador. ¿Nos puedes dar algunos ejemplos de líderes mexicanos que sean inspiradores?

Salvador dio una respuesta evasiva y habló de otros temas.

¿O sea que no hay líderes inspiradores cerca de nosotros? La respuesta es que sí hay pero casi nadie habla de ellos.

El miércoles 1 de julio realicé algunas entrevistas y Nidos -nuestra herramienta de diagnóstico por medio de historias- en una planta en un país de Sudamérica. Era la primera vez desde que trabajo en Astrolab que escuchaba tantas cosas buenas de un Director a quien llamaré Mauricio.

La gente me contó que en tan sólo 3 años Mauricio había dado la vuelta a la organización y que más del 80% del personal había crecido o explorado nuevos puestos. En términos simples, “estamos en nuestros mejores tiempos” decían.

Las historias nos dejaron ver 2 patrones sobre Mauricio: Nos exigió, pero antes de eso nos escuchó y se preocupó auténticamente por nosotros.

Dos semanas después viajé a Centroamérica para facilitar Nidos en otra planta que en las últimas 3 semanas había subido sus niveles de eficiencia del 20% hasta un 60%. Antes de que yo dijera cualquier cosa un operador de línea tomó la palabra y me dijo:

-Tienes cara de auditor y antes de que preguntes te quiero simplificar la vida: si tú le das al trabajador, él te lo va a regresar.

Al ver mi cara de sorpresa continuó:

-En estas semanas lo único que ha cambiado es la llegada de Juan Carlos a la planta quien bajó a escucharnos, hizo los ajustes necesarios y nosotros nos estamos encargamos de dar los resultados.

Todos los presentes asintieron y las historias giraron entorno a como Juan Carlos los estaba motivando.

Hoy jueves 23 de julio escribo esto desde otro país de Sudamérica: vine para seguir con el mismo ejercicio en una planta en la que Mauricio fue director de operaciones hace 9 años. Me sorprendió que tanto tiempo después los colaboradores siguen contando anécdotas de lo que hizo Mauricio por ellos.

En concreto,

1. Los sabía escuchar
2. Veía por su bienestar integral

Esto los llevó -en palabras de los operadores- a dar los mejores resultados en la historia de esa planta.

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¿Qué habilidades de comunicación requieren los futuros directivos de un banco?

Si me pongo a pensar, un porcentaje altísimo del éxito de mi trabajo depende de ser un buen comunicador: me toca vender productos a clientes, comunicarle resultados a mis jefes, y empoderar a mi equipo con dirección, herramientas y motivación.

-Esteban