Storytelling de Negocios

El viaje de alguien que quiere convertirse en un buen presentador

Un día normal en cualquier empresa mediana o grande

Con frecuencia obviamos la relevancia de la comunicación interpersonal en las empresas. Ser buen presentador debería ser una característica de todos los líderes de negocio, pero con frecuencia nos dejamos consumir por el miedo de hablar en público. Todos nosotros hemos pasado por un escenario como el siguiente:

-Gracias por la presentación Fer. Enrique, ¿vas a proyectar? ¿te paso el cable?

-Sí, por favor.

El director te pasa el cable del proyector y lo conectas a tu computadora. Abres la presentación y te aseguras de que tu computadora y el proyector se sincronicen. Listo: en la pantalla aparece tu primera diapositiva… que tampoco es tan estética, pero ni modo, es lo que hay.

-Sí…

Tomas un poco de agua y te pones de pie. Das unos pasos hacia el frente mientras todos guardan silencio, y te das la vuelta para que todo el grupo te vea. Frente a ti hay quince personas: tu jefe, el nuevo VP del área -que, según te contaron, está buscando talento joven-, tus pares, tu equipo y los equipos de tus pares. ¿A quién volteas a ver? ¿por qué te estás quedando sin aire?

-Bueno… gracias. Eh… quiero presentarles los resultados del mes. Este… bueno, sí, ahora les explico porqué creo que son muy importantes. Mmm… a ver, ¿le pueden dar click por favor?

Las consecuencias de no ser buen presentador

La mayoría de las personas padece de glosofobia, conocido como miedo a hablar en público. En algunas de estas personas, este miedo es mayor que el miedo a morir.

El problema es que hablar bien en público es una habilidad esencial en nuestro crecimiento. La firma Distinction Communication dice que el 86% de los ejecutivos piensa que comunicarse con claridad impacta en su carrera y en su ingreso. Si no logramos vencer este miedo, perderemos muchas oportunidades para convencer a otros de la relevancia de tu trabajo.

Hace un par de años escribí sobre un amigo y su frustración derivada de no comunicarse efectivamente. En resumen: se trata de una persona muy preparada pero con áreas de oportunidad en su forma de comunicarse oralmente, y la consecuencia de eso es que su trabajo no estaba avanzando tan rápido como quisiera. La organización donde trabaja no lo estaba tomando tan en serio porque no lograba explicar sus proyectos de forma interna.

Una alternativa: atreverte a invertir en tu capacidad de hablar en público

En febrero de este año, mi amigo tomó un taller de storytelling oral de negocios. Ahí preparó un mensaje -como parte de los ejercicios del taller- e incluyó una historia sobre uno de los proyectos en los que estaba trabajando.

La semana pasada fui a una cita a la empresa donde trabajaba y le dije que quería pasar a saludarlo. Quería ver cómo iba en el tema de convertirse en un buen presentador.

-¡Claro, pásale!

Mi amigo me contó que en marzo había ido a Austin a presentar el proyecto en el que había trabajado durante el taller.

-¿Y cómo te fue?- le pregunté.

-¡Muy bien! Además expuse en inglés, idioma en el que no me desenvuelvo tan bien. A la gente le encantó el mensaje y la historia que conté. Al final, uno de la audiencia se acercó y me invitó como speaker a un evento mundial en San Diego.

Mientras me contaba esto, mi amigo me mostraba emocionado la página de la convención en San Diego donde aparecía como speaker.

-¡Mira! Ahí estoy. Y las cosas no han parado ahí. Ahora, aprovecho cada presentación, por más breve o insignificante que parezca, para practicar. Ya nunca volteo a ver a la presentación y me pongo de pie, aunque sea frente a tres personas. Tenía mucho tiempo queriendo mejorar en esto, pero no sabía por dónde empezar. 

Ser buen presentador es una cualidad básica del líder de negocios del futuro -al menos, es una de las cualidades que más están buscando los reclutadores-, pero no es garantía que los que se desempeñan como directivos o gerentes en empresas competitivas lo sean.

¿Qué vas a hacer al respecto?

¿Qué pasa si no haces nada?

¿Qué pasa si mejoras?

Tres recomendaciones para convertirte en un buen presentador

  1. Ve una TED Talk por semana y detecta buenas prácticas: ¿cómo estructuran sus mensajes? ¿cómo se paran? ¿cómo hablan?
  2. Pídele a alguien de tu equipo o a alguien de confianza que te dé retroalimentación sobre tus habilidades de comunicación: ¿eres aburrido? ¿hablas rápido? ¿inspiras confianza?
  3. Aprender a usar storytelling oral de negocios y utilízalo en todas tus presentaciones, juntas y conversaciones

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andres@astrolab.mx

8114691064

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