Storytelling de Negocios

2019: Devolver el ‘corazón’ al trabajo

por Andrés Oliveros

Mis hijos ven la película de Moana una vez al día. Es una película de animación para niños, pero la trama –la certeza de la tradición versus la incertidumbre de lo desconocido-, me sirve para abrir nuestras publicaciones de este 2019.

Si no la has visto, te la resumo (¡spoiler!):

  1. La hija adolescente -Moana- del jefe de una tribu que vive en una isla del Pacífico está obsesionada con el mar. Su papá, por el contrario, prohíbe la navegación más allá del arrecife. “Esta isla tiene todo lo que necesitas”, le dice a su hija. “Olvida el mar: tu pueblo te necesita aquí”.
  2. La mamá del Jefe -abuelita de Moana- es la loca del pueblo. Su trabajo consiste en contarle historias a los niños sobre los mitos y leyendas de la tribu.
  3. Una de esas historias es sobre Maui, el semidios del mar y el viento. Hace al menos mil años, Maui robó el corazón de Te Fiti -básicamente la madre naturaleza- con el objeto de dárselo a los humanos y ganarse su adoración. Pero las cosas no salen como él pensaba, y el robo de Maui detona una crisis ambiental.
  4. En el presente, el pueblo de Moana está sufriendo las consecuencias de esto: los cocos nacen muertos y ya no hay peces.
  5. Moana le dice a su papá que hay que atreverse a navegar fuera del arrecife para devolver el corazón de Maui, pero su papá no cree en eso.
  6. Moana desobedece a su papá e inicia un viaje para regresarle el corazón a Te Fiti. Eventualmente, Moana lo logra y regresa como héroe a su pueblo.

Sin el Corazón de Te Fiti, el medio ambiente entraba en desbalance.

Me quiero fijar en el papel de la abuelita -la storyteller in chief-. Moana se arriesga a hacer ese viaje (y en el camino enfrentarse a que no sabe navegar, a convencer a Maui de devolver el corazón y a pelear contra monstruos de todos los tamaños) porque cree en las historias que su abuela le contó.

Las historias de la abuela son el puente entre un presente que ya no funciona, y un mejor futuro.

Se ha hecho muy poco

En 1992, Bill Clinton dijo que si el norteamericano “trabajaba duro y jugaba de acuerdo a las reglas”, tendría acceso a ser de la clase media.

El problema es que esa frase -que quizá nunca fue representativa para los mexicanos-, ya no es vigente para nadie.

“Cuando Clinton acuñó su frase en 1992”, escribió Thomas Friedman en el New York Times hace siete años, “el internet apenas estaba despegando, casi nadie tenía email y la Guerra Fría acababa de terminar. En otras palabras, aún vivíamos en un sistema cerrado, en un mundo de muros, que apenas empezaban a derrumbarse”.

¿Qué ha sucedido desde ese tiempo?

“Surgió la complejidad. Globalization. El Internet. Dispositivos móviles. Startups ganando billones a los pocos años de salir del garage. Eventos tipo “Cisne Negro” como la crisis financiera. Interconectividad y volatilidad a niveles imprecedentes… Y aún así hemos hecho muy poco para cambiar la forma en que trabajamos y nos organizamos”. -The Os Canvas

El mundo se ha acelerado, pero seguimos trabajando como lo hacíamos hace cien años (mismos organigramas, mismos procesos, mismos espacios de trabajo). Esto, además de frenar el desarrollo de la humanidad, ahoga mucho del espíritu humano.

Para una parte importante de las personas, la vida corporativa es tediosa, desactualizada y, a veces, superficial.

En el 2011, antes siquiera de que Astrolab tuviera nombre, escribí esto en mi blog, frustrado por mi carrera como abogado corporativo:

“En algún momento de tu existencia creíste que eras una persona creativa, apasionada, ilusionada e inspirada. Claro, esos años de juventud cuando te creías capaz de muchas cosas, de proyectos cuyo dinamismo llegaría hasta los horizontes. En todo rincón se sabría de ti y de tus esfuerzos por sacar de tu denso interior los planes para cambiar el mundo, para hacerlo un mejor lugar.

Hasta que entendiste -un par de meses dentro de tu vida laboral de tiempo completo- que la sociedad no tenía plataformas para tus pasiones. Que lo mejor, lo más conveniente, lo más prudente, era olvidarte de esas fantasías. Que era mejor entrar a ese corporativo y, con el tiempo, escalar puestos. A rastras.

Pero… un día, el menos esperado, te levantas unos minutos antes de lo previsto y tienes una revelación. Ahí, en la intimidad de tu cuarto, mientras miras el techo que aún trasluce oscuridad de una noche que empieza a desaparecer, entiendes que tus sueños son -pueden ser- reales. Y que si no te encargas de que se cumplan, nadie lo hará por ti. Y que sólo tienes una oportunidad de luchar por ellos.”

#TrabajaExtraordinario

El mundo se ha acelerado, pero el trabajo corporativo sigue siendo un lastre para millones de personas.

Muchísimos entran a la vida laboral con la misión de cambiar el mundo, pero se enfrentan a jefes demasiado enfocados en el control; a organizaciones que hacen menos al colaborador; reglas de trabajo que limitan la creatividad; a indicadores que frenan la colaboración y el pensamiento fuera de la caja. Y entonces esos millones se someten, luego se duermen, y al final se apagan.

Urgen nuevas narrativas sobre el trabajo, historias como las de la abuelita de Moana que nos ayuden a mirar más allá del arrecife y nos convenzan de que podemos trabajar e interactuar de forma diferente.

Durante todo este mes pasado -enero del 2019-, los de Astrolab hemos dedicado muchas horas a repensar nuestro papel en esta cruzada: ¿qué queremos ser? ¿por qué hacemos lo que hacemos? ¿desde qué enfoque o ángulo queremos trabajar para acelerar esta transformación?

A raíz de esto creamos un Manifiesto, que pronto verás publicado en nuestras redes sociales.

Además, inspirados en la campaña Think Different de Apple, dimos con el concepto de #TrabajaExtraordinario, que resume lo que creemos que debería de ser el trabajo para cada uno de nosotros -para ti también-: una oportunidad para alcanzar nuestro potencial como seres humanos, y el mejor camino para resolver los grandes problemas de la humanidad.

Durante este 2019 haremos nuestro mejor esfuerzo para ser esos contadores de historias que te ayuden a repensar tu manera de hacer las cosas, te inspiren a ir más allá de lo ordinario y -al hacer esto- le devuelvas el corazón al trabajo.

Estás llamado para algo más. Trabaja Extraordinario.

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Comentarios (3):

  1. Juan

    9 de febrero de 2019 at 3:08 PM

    Muy buen articulo y reflexión

    Responder

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Conectar tu propósito con el trabajo: Caso Nuevo Amanecer

por Analucía Richo

Pequeñas acciones pueden tener un gran impacto.

Desde muy pequeña, en el colegio cada semestre las maestras y los papás organizaban una visita a un orfanato, asilo, escuela de bajos recursos, o a alguna asociación que pudiera necesitar apoyo y en la que niños de entre 5 y 14 años pudieran ayudar.

Recuerdo muy bien, creo que fue el primer año de secundaria, que durante todo el año reunimos cosas como colchas, calcetines y comida. La idea era ayudar a unos 30 viejitos que vivían en un asilo.

Desde secundaria nos inculcaban en la escuela el valor de ayudar (ahí estoy yo, en el centro).

Llegó el día, y además de darles lo que reunimos, nos quedamos a comer con ellos y jugamos lotería.

Había un viejito ya muy grande que muy apenas podía jugar, pero al final nos contó que hace mucho que no lo visitaban y que eso le daba energía.

Desde entonces intento cada vez que puedo, o al menos una vez al año, hacer algo parecido.

Proyecto con Nuevo Amanecer

En noviembre del año pasado, Óscar nos contó durante una comida que una compañera suya del IPADE, hija de la fundadora de Nuevo Amanecer (NA), le había comentado que traían el proyecto de diseñar la experiencia en las visitas a la asociación.

Decía ella que ése es un momento muy relevante: es el primer acercamiento de posibles donantes o voluntarios y de eso depende qué tanto se comprometen y ayudan en la organización.

Sin pesar lo complejo que podía ser el proyecto, recordé el impacto que una pequeña acción puede tener y le dije que yo lo haría.

El proyecto con Nuevo Amanecer consistió en diseñar la experiencia durante las visitas.

El primer día nos dieron el recorrido a Gerardo y a mí. En lo personal, no puedo explicar lo que sentí, sólo quería ayudar.

Empezamos el proyecto, y después de algunas sesiones de trabajo y cocreación, hice un Nido para complementar el recorrido y la narrativa de Nuevo Amanecer con historias.

Al terminar el Nido Marco, el director general de Nuevo Amanecer me llevó aparte para platicar. Me comentó que se acababa de dar cuenta de que su asociación está formada por historias. Que eso es lo que los hace ser lo que son hoy.

Y que sin ellas, probablemente los nuevos no entenderían la pasión de los que llevan más años en NA.

Además, a los que llevan más años les sirven como energía para seguir persiguiendo su objetivo: brindar un servicio integral de la más alta calidad a personas con discapacidad, para así mejorar sus vidas y las de sus familias.

Te quiero compartir algunas de las historias cortas que recopilamos que más me gustaron:

1)

Una vez, estando en cita de evaluación con un alumno del área de Habilidades Funcionales y sus papás, la voluntaria explicaba algunos temas. Entonces hizo una primera pregunta: “¿Señora, usted juega con su hijo?”.

La señora puso cara de sorpresa, y no contestó. El papá, muy asombrado, preguntó: “¿Juega?”.

¡No sabían que su hijo podía jugar! Con ello la voluntaria comprendió que había mucho por trabajar y les explicó a la familia todo lo que el niño sí podía hacer.

Después de unas semanas, la mamá buscó muy contenta a la voluntaria y le dijo: “Gracias por tomar a un niño y devolverme a mi hijo”.

2)

Imagina el impacto que tenemos en las vidas de estas familias.

Hace algunos años se hacían viajes de verano, llevábamos a los niños a conocer la playa.

En estos viajes, ellos tenían la experiencia de enfrentarse a cosas a las que no suelen enfrentarse: desde subirse a un camión de viaje o a un avión, hasta separarse de sus papas, entre otras cosas.

En una ocasión fuimos a Tampico. Imagínate la logística de desarmar y armar las sillas, subir a los niños al camión y todo lo que eso implica.

En fin, llegamos a la playa y había 100 metros antes de llegar al mar. Armamos las sillas, bajamos a los alumnos y ¡sorpresa!, no es fácil empujar ruedas en la arena.

Había un niño, Juan, que no necesitaba silla, pero sí apoyo para caminar. En ese momento yo estaba empujando una silla y él se estaba agarrando de mí y le dije: “Juan, vas a necesitar caminar, no te puedo ayudar”.

En eso Juan se soltó y empezó a caminar muy rápido, como él podía, pero fue algo impresionante. Él nunca había sentido la arena y al final me ganó en llegar al mar. Él se enfrentó a una realidad.

Su mamá dijo: “Ése fue el viaje que cambió la vida no sólo de mi hijo, sino de toda mi familia”.

El entregable final de este proyecto es una joya. Además de servir para el recorrido y tener un impacto con las visitas, fue muy útil para energizar y motivar a todos, al dar a conocer las historias que se viven en NA día a día.

Una organización como Nuevo Amanecer está hecha de historias, que sirven para motivar y energizar a quienes colaboran en ella.

Trabaja con propósito y energízate todos los días

Así como todos los terapeutas, médicos, maestras, y demás administrativos que trabajan en NA están motivados y disfrutan su trabajo, tú también puedes hacerlo.

Probablemente estás pensando “sí, pero su propósito está bien cañón”. Pues te tengo una noticia: ¡sea cual sea tu trabajo, puedes encontrar un propósito propio que esté alineado al de la empresa!

El truco es hacer un poco de introspección. En el libro de “Grit: The Power of Passion and Perseverance” de Angela Duckworth, entre muchas cosas plantea dos que creo que vale la pena compartir con ustedes.

  1. Apégate a tu interés: “Las personas son más felices si su trabajo se cruza con sus intereses”.
  2. Comprométete con pequeñas tareas que amas: “Las grandes metas son inspiradoras, pero necesitas pequeñas metas para que las grandes metas se cumplan.”

Teniendo en mente estas dos recomendaciones, quiero enseñarte cómo yo hice una pequeña introspección y hallé que mis metas personales están alineadas a las de Astrolab.

Con base en esto intento hacer más de lo que me gusta y energizarme para hacer lo que no me gusta tanto:

Aunque este fue un ejercicio rápido, tengo mucha claridad que por medio de Astrolab yo me desarrollo a nivel personal y profesional, y que mis metas finales se alinean con las de la empresa.

Sé que me encanta ayudar y por medio de proyectos como el de NA, lo hacemos de forma genuina.

Pero a la vez entiendo que, aunque no todas las empresas tienen propósitos como el de Nuevo Amanecer, en cada una de ellas hay muchas personas que van a trabajar al menos ocho horas. 

Y que haciendo consultoría y resolviendo problemas en cada uno de los proyectos, si hago un buen trabajo puedo trascender en la vida de muchas personas y sus familias.

Extra: Yo hoy

Yo no soy de las personas que creen en las coincidencias. Más bien pienso que todo en la vida está conectado por pequeñas acciones que generan efectos a corto o largo plazo.

Todo y todos somos parte de un sistema con muchos subsistemas, pero al fin conectado.

Dos meses después de acabar este proyecto y enamorarme de Nuevo Amanecer, yo tenía que iniciar la tesis de la maestría. En equipo habíamos coincidido que queríamos trabajar con una ONG.

En una reunión de equipo, Caro, una de mis compañeras, propuso hacer la tesis con NA. Después de alunas entrevistas y evaluar otras organizaciones en las que podríamos trabajar, nos quedamos con ellos.

Haber trabajado previamente con NA nos dio una ventaja para hacer el diagnostico más rápido y más profundo. La tesis va de maravilla y, aunque ha sido muy retador, me siento muy comprometida.

Estoy segura de que vamos a terminar con un proyecto exitoso que ayude a NA a su crecimiento.

Sé que este tipo de proyectos, por más que sean pesados, me energizan y me hacen ser mejor en otras tareas que quizás no disfruto tanto.


Analucia es consultora en Astrolab. Cree firmemente que todo lo que hacemos y dejamos de hacer deriva en efectos negativos y positivos, y que tenemos que construir en base a estas acciones: confianza, cultura y organizaciones exitosas. Puedes contactarla en analucia@astrolab.mx 

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¿Estás listo para reinventar tu organización? Reseña: ‘Brave New Work’

por Andrés Oliveros

Mi papá falleció en el 2015 sin entender por qué dejé mi naciente carrera como abogado corporativo en el 2012 para dedicarme al cambio y cultura organizacional.

Para él, la cultura de una empresa -le tocó desarrollarse en el sector industrial- era algo que existía, pero que se componía enteramente por dos elementos inamovibles o read-only: la poca disposición del obrero por trabajar, y el cariño -o la falta de cariño- del jefe por sus colaboradores (mi Padre, debo aclarar, era un líder entregado por su gente).

¿Qué tanto puedes cambiar cómo se trabaja? La gente trabaja porque necesita, no porque quiere, era su mentalidad.

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