Storytelling de Negocios

Aprende a entrar en ‘flujo’ para eliminar distracciones y trabajar mejor

por Jorge Lavalle

El 2 de marzo de 1962 fue una buena noche para el baloncesto.

Los entonces Warriors de Filadelfia ganaron 169-147 a los Knicks de Nueva York, liderados por su estrella de la época, Wilt Chamberlain.

Sin embargo, lo interesante no fue la victoria por sí sola: Chamberlain anotó por su propia cuenta ¡100 puntos!, el marcador individual más grande en la historia de la NBA.

Wilt Chamberlain sentó el récord de más puntos anotados en un solo partido.

Él comentó que no buscaba ese récord, pero sus compañeros siguieron pasándole el balón. Entonces, el momento lo absorbió, su concentración se agudizó y decidió ir por la marca.

Cuando al terminar el partido los reporteros lo entrevistaron, él mismo no daba crédito de su hazaña y protagonismo:

“Después de que llegué a 80, fui por los 100; destruí el juego ya que hice tiros que normalmente nunca habría hecho… ¿63 tiros? Haces eso en el parque y nunca nadie más te quiere en su equipo”.

Por su parte, Kobe Bryant, el segundo lugar en puntos individuales en un solo partido (81, en 2006), comenta sobre su experiencia en la misma situación:

“Es difícil de describir, te sientes muy confiado. Te paras y ves la canasta: va a entrar. Incluso las que fallas crees que entrarán… Anoté la primera y dije: ‘Déjame ver si puedo hacer dos’. Hice la segunda y dije: ‘Déjame ver si puedo hacer tres’. Anoté la tercera y pensé: ‘Traigo buen ritmo’”.

(Para más testimonios de las leyendas de la NBA, te recomiendo leer este post).

‘En la Zona’

A ese estado de “entrar en la Zona”, de una superconcentración donde “todo desaparece” y eres capaz de lograr metas que en otra situación considerarías difícil, se le conoce en el campo de la psicología como “Flujo” (Flow).

Este término se popularizó gracias al libro de 1990 Flow: The Psychology of Optimal Experience, del psicólogo croata Mihaly Csikszentmihalyi.

Él lo describe como:

“Estar involucrado en una actividad sólo porque sí. El ego se cae. El tiempo vuela. Cada acción, movimiento y pensamiento surge inevitablemente después del anterior, como tocar jazz. Tu ser entero está involucrado y usas tus habilidades al máximo”.

El Flujo no se restringe al ámbito deportivo, sino que puede experimentarse en cualquier disciplina.

Y por supuesto, puede aplicarse también en el ámbito laboral, en la línea del tema de este mes, que es rediseñar tu trabajo.

Cómo ‘fluir’

Para Csikszentmihalyi, entrar en el estado de Flujo requiere tres condiciones:

  • Un objetivo claro: puedes experimentar sobre la forma de llegar, pero saber a dónde te diriges te ayudará a conectar con “la Zona”. Como dijo Kobe Bryant: después de la primera, busqué la segunda, luego la tercera…
  • Retroalimentación inmediata: no se refiere a que haya alguien dándote feedback sobre tu trabajo, sino que tú mismo tengas la capacidad de sentir en el momento si estás haciendo las cosas bien o debes mejorar.
  • Confianza en tu capacidad: debe haber un balance entre la dificultad de la tarea y tu habilidad para lograrlo. Que sepas que puedes, pero que te rete.

Esta tabla lo representa mejor:

A partir de un balance entre un nivel de reto y de habilidad medios, puede darse el estado de flujo. A esto se le conoce como el “Principio Ricitos de Oro”: ni muy caliente, ni muy frío.

Trabajo de inmersión

¿Qué pasaría si te dijéramos que hay una manera de acceder a “la Zona” a voluntad? Que puedes adquirir la habilidad de activar ese superpoder cuando lo necesites.

Cal Newport, en su libro Deep Work: Rules for Focused Success in a Distracted World, provee una serie de herramientas que, al aplicarlas, te permitirán “fluir” a la hora de trabajar.

O cómo él le llama, realizar “trabajo de inmersión” (Deep Work).

Las cuatro reglas que Newport establece para lograrlo son:

1)Trabaja en profundidad

La fuerza de voluntad es un recurso limitado, por lo que debes desarrollar hábitos y rutinas que te permitan establecer periodos específicos para hacer sólo el trabajo importante, seguido de un tiempo de descanso.

(Si necesitas apoyo para crear y mantener hábitos, te recomiendo el post que escribí hace unos meses).

2)Acepta el aburrimiento

Es un hecho que nuestro cerebro busca distracción de manera constante, pero adivina qué: puedes darle la vuelta a tus periodos menos productivos para entrar en estado de Flujo.

Por ejemplo, en lugar de sacar el celular, puedes tomar un paseo o hacer otra actividad que te mantenga ocupado físicamente, pero que permita a tu mente “fugarse”, y aprovechar esa claridad para resolver un problema. A esto se le llama meditación productiva.

3)Renuncia a las redes sociales

Hoy en día Facebook, Instagram, Twitter y similares son las mayores fuentes de distracción mala.

Ya sea que las apagues mientras trabajas, o evalúes qué tan cruciales son para tu vida personal o profesional, al punto de borrar las que no lo sean, debes hacer un plan para dejar de depender de ellas.

Cal es drástico en este tema:

4)Reduce las nimiedades

Es muy seguro que en tu trabajo tarde o temprano debas realizar tareas intrascendentes como responder correos, imprimir, reportar gastos, llenar evaluaciones, que no son parte central de tu labor.

Destina un tiempo del día para realizar todas esas acciones en bloque, para que no rompan tu racha una vez que estés inmerso en “la Zona”.

Para más detalles sobre las reglas de Newport, te recomiendo este artículo.


¿Tienes alguna otra técnica que te haya permitido “fluir”? ¿De qué otra manera crees que pudieras rediseñar tu trabajo? Cuéntamelo en los comentarios.

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