Storytelling de Negocios

¿Cómo comunicarnos con claridad?

El “problema”

Últimamente he notado cómo varios clientes se comunican con sus equipos y colaboradores sin claridad. Dos ejemplos:

-Tenemos un problema: Queremos que nuestra fuerza de ventas empuje nuestro producto con mayor fuerza.

-Ok, ¿me puedes dar más información?

-Eso mismo, necesitan empujar con más fuerza las ventas.

 

-Tengo una nueva idea para mi área. Imagina si le damos el mejor servicio en el mercado a nuestros clientes y como resultado se quedan muy contentos.

-Ok, ¿a qué te refieres con servicio al cliente?

-Eso, un servicio que deslumbre a nuestros clientes, que digan, no hay mejor empresa que la nuestra.

 

Para los protagonistas de los dos ejemplos anteriores, todo hace sentido: tienen en su cabeza una mezcla de ideas, imágenes y pensamientos, lo cual les da claridad. Pero para los que escuchamos sus palabras, nos quedan más dudas que certezas.

Los entiendo perfectamente. Nuestro cerebro es algo tan grandioso, que procesa imágenes, palabras, ideas y pensamientos a una velocidad muy alta, y paralelamente, existe un límite en la cantidad de palabras que podemos comunicar a través de nuestra voz.

Más que verlo como una limitante, yo lo veo como algo positivo que nos obliga a ser mucho más específicos y concretos: En una sola palabra, claridad.

La solución

Sin el afán de ser “reduccionista”, más bien práctico, ofrezco 3 elementos a considerar para comunicarnos con más claridad

1) Ser estratégico: significa seleccionar lo importante de lo no tan importante.

Si tuviera que comunicar sólo 1 punto de todos los que tengo en mi cabeza, ¿cuál sería? Se hace vigente el dicho popular “Una sola idea a la vez”.

2) Seguir un orden lógico: Muchas veces empezamos una idea y a la mitad se nos viene otra a la cabeza y la lanzamos. Al final, ya no sabemos quién quedó más confundido: ¿nosotros o quien nos escucha? Seamos estratégicos para seleccionar las ideas principales, y luego seleccionemos el orden más conveniente para tener un mayor impacto.

Existen varios criterios: De lo más general a lo más específico, de lo más sencillo a lo más complejo, etc. Lo importante es seguir un orden que sea fácil de detectar por quien nos escucha.

3) Ser sencillo: Utilizar palabras simples y de fácil comprensión es desde mi punto de vista lo más importante para ser claro. No es lo mismo decir: “Tenemos que dar un servicio excelente a nuestros clientes” a decir “Debemos sonreír a nuestros clientes cuando los atendemos”.

En el primer enunciado caemos en el vicio de ser muy abstractos e incluso filosóficos. En el segundo enunciado la idea es mucho más puntual y de fácil comprensión.

Definitivamente la claridad es un arte que se perfecciona con la práctica. Entre más conscientes seamos de la necesidad de ser claros, mejores mensajes daremos a quienes nos rodean.

Cómo nota final: lo que puede parecer resistencia al cambio, no es otra cosa más que falta de claridad. ¿Cuántas veces dejamos a nuestros receptores con más dudas que respuestas?

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