#TrabajaExtraordinario

Cómo incorporar tus pasiones a tu trabajo: ‘job crafting’

por Jorge Lavalle

A finales de los 50 en Estados Unidos, las escuelas batallaban para interesar a los niños pequeños en la lectura.

Los libros de introducción eran simples: no tenían historias, sólo imágenes y algunas palabras sueltas. Para los alumnos, resultaban poco atractivos.

William Spaulding, entonces director de la división educativa de la editorial Houghton Mifflin, se juntó con un amigo ilustrador y le propuso un reto para resolver ese problema.

Spaulding le pidió escribir un libro infantil usando 225 palabras únicas que un niño de seis años conociera. Quería un libro que un alumno de primero de primaria “no pudiera soltar”.

El ilustrador decidió aceptar el reto y empezó a listar palabras simples, la mayoría de una o dos sílabas.

Durante un año batalló con esa lista, pues no hallaba conexión y quería escribir algo que de verdad fuera extraordinario. Se dijo a sí mismo: “Si encuentro dos palabras que rimen, ése será mi historia”.

Al final, el resultado fue un parteaguas para la literatura infantil. Su lenguaje era sencillo y entendible, tenía una historia interesante, pero sin ser condescendiente con los jóvenes lectores, además de personajes divertidos.

Los niños no sólo disfrutaban leerlo, sino que querían hacerlo y lo pedían.

Además, no sólo ayudó a promover la lectura, sino que impulsó la fonética como herramienta de aprendizaje, más allá de la sola memorización.

El título del libro es The Cat in the Hat y se publicó en 1957. Su autor fue Ted Geisel, pero tú lo conoces mejor como el Dr. Seuss.

Si quieres saber más sobre su historia y el tema del día, te recomiendo este artículo.

Ted Geisel, el Dr. Seuss, cambió el paradigma de los libros para niños al reinventar su trabajo.

Diseña tu trabajo

Ted Geisel ya era un artista reconocido cuando aceptó el reto de Spaulding, pero siempre había trabajado siguiendo el formato de la época.

Si seguía esa misma fórmula, sabía que podía entregar un producto de buena calidad. Sin embargo, quiso ir más allá y configuró su trabajo para crear algo diferente.

A este proceso se le conoce como job crafting.

El término fue descrito por primera vez a principios de los 2000 por Jane Dutton, de la Universidad de Michigan, y su entonces alumna y ahora profesora en Yale, Amy Wrzesniewski.

Se refiere a la reimaginación de tu trabajo tanto a nivel mental como práctica, tomando nuevas responsabilidades e incluyendo a otros, para estar más en línea con lo que te apasiona.

Por ejemplo, alguien puede dedicarse a la contabilidad, pero tener una pasión por la enseñanza. Entonces, podría proponer dar talleres de finanzas personales a otros miembros de la organización.

Es un fenómeno que sucede, en muchos casos, de forma espontánea y natural, pero que detectado y canalizado puede ser beneficioso para todos: para ti, para la organización y para el cliente.

¡Reinvéntate!

En el estudio de Wrzesniewski, ella describe el caso de los trabajadores de limpieza en un hospital en Michigan. Uno podría pensar que en labores tan sencillas no habría mucho campo para job crafting.

Sin embargo, entre los conserjes había casos peculiares, como una que se definía a sí misma como “sanadora”, por ayudar a crear ambientes estériles para los convalecientes; u otro que de forma voluntaria cambiaba la decoración de los cuartos cada ciertos días para animar a los pacientes.

El job crafting ocurre en todos los niveles. En un caso, los conserjes de un hospital se redefinieron a sí mismos como «sanadores». Foto: Lea Suzuki.

Como puedes ver, el job crafting puede realizarse en cualquier nivel de responsabilidad, a ningún o poco costo, y ayuda a crear mayor engagement, resiliencia y satisfacción con el trabajo.

Hay cinco maneras en que puedes empezar a realizarlo tú mismo desde ya, te las comparto:

  1. Pon énfasis en las tareas que te apasionen: hay partes del trabajo que se tienen que hacer, como mandar correos, agendar citas, etc. Destina un tiempo para realizarlas lo antes posible para destinar lo más posible a actividades donde de verdad te sumerjas (De esto te hablé en mi artículo anterior sobre flujo).
  2. Busca impactar a aquellos que te importen: es un hecho que ayudar a otros te hace sentir bien. Involúcrate más en las tareas que tengan que ver con resolver los dolores de otros: ya sean compañeros, clientes internos o externos.
  3. Redefine el propósito de tu trabajo: cambiar la forma en que ves tu trabajo, para conectarlo con tu propósito personal, hace una gran diferencia. Ése es el caso de los conserjes que se veían a sí mismos como sanadores.
  4. Personaliza tus servicios según las necesidades: no todos los clientes (internos o externos) son iguales, por lo que la manera de abordarlos no tiene que ser la misma. Encuentra puntos en común o detecta dolores adicionales que puedas solucionar, aunque quizá no vayan en el servicio “estándar”.
  5. Cambia los límites físicos de tu trabajo: según tu personalidad, puedes ver la posibilidad de trabajar solamente en oficina. O al contrario, trabajar de forma remota en un espacio diferente. También puedes reacomodar tu espacio de trabajo para adaptarlo a tu necesidad o para crear un ambiente más acogedor para los clientes (sobre esto, puedes revisitar el post que Ana Fer escribió hace unos meses).

No lo frenes, promuévelo

Como mencionábamos arriba, debido a las necesidades y pasiones propias de cada persona, el job crafting es algo que sucede de forma natural, ya sea de manera inconsciente o voluntaria.

Si tienes un puesto de liderazgo, puedes encauzarlo y fomentarlo en tu equipo. Aquí hay cuatro consejos que puedes seguir:

  1. Comparte visión y prioridades: tu responsabilidad como líder es decir a dónde deben llegar, pero puedes pedir retroalimentación a tu equipo para diseñar entre todos el camino, incorporando las habilidades particulares de cada quien.
  2. Promueve la autonomía: similar al punto anterior, puedes establecer metas y fechas límite, pero permite que tu equipo trabaje y llegue a ellos de la forma en que mejor se le acomode a cada uno.
  3. Discute el job crafting en las evaluaciones: cuando te toque tener reuniones de feedback para tu equipo, puedes tocar el tema y así ayudar a que cada integrante rediseñe su puesto.
  4. Organiza juntas de “intercambio”: en ocasiones, la tarea que alguien odia es la que otro disfruta. Permite a tu equipo intercambiar responsabilidades, si eso resulta en beneficio de todos.

¿Has notado si se practica job crafting en tu organización? ¿Cómo podrías empezar a implementarlo? Compártelo en los comentarios.

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