Storytelling de Negocios

Cómo la tecnología ha cambiado la forma en que colaboramos y nos comunicamos

por Andrés Oliveros

El propósito de Astrolab consiste en cambiar la forma en que se trabaja y se interactúa en las organizaciones. Hacemos esto para encender el potencial de más personas.

Algo a tomar en cuenta -y que ha aparecido poco en nuestras publicaciones del 2018- es la influencia que tiene la tecnología digital, social, móvil, y de inteligencia artificial en nuestros hábitos de colaboración y comunicación, parte medular de cómo trabajamos.

En el Artículo Destacado de mayo quiero hablar sobre esta influencia, y sobre qué nos depara el futuro.

Al igual que en abril, escribiré desde lo que me ha tocado vivir personalmente. Mi intención no es hacer una memoria, una cronología o un registro de esta evolución, sino hablar sobre cómo nuestros hábitos sociales han ido cambiando.

Empezaré haciendo una segmentación de las distintas formas de colaborar y de comunicarnos entre nosotros.

Las formas de interacción humana

Éste es mi horario oficial de las dos semanas anteriores:

Mi horario de la semana

Falta agregar los cientos de mensajes por Whatsapp, los correos imprevistos, las llamadas urgentes y las juntas emergentes con los distintos miembros del equipo de Astrolab.

Me paso más de la mitad de mi tiempo interactuando con personas, ya sea en vivo, por teléfono, por mensajes digitales o trabajando en documentos creados por otras personas.

No creo que tu trabajo sea tan diferente del mío. Haz el ejercicio: ¿cuánto tiempo le dedicas a estas interacciones?

Ahora, ¿cómo las podrías agrupar? Según yo, éstas son las formas de colaboración a las que les dedicamos más tiempo (entre paréntesis pongo las herramientas que más usan las personas con las que interactúo a diario):

    1. Comunicación escrita y audiovisual digital (correo electrónico, WhatsApp, Slack, redes sociales).
    2. Trabajo en proyectos en común (Google Drive, Asana, Trello, Dropbox, Office 365, SAP, etc).
    3. Juntas presenciales.
    4. Llamadas telefónicas.
    5. Juntas por videoconferencia (Skype, Zoom, Facetime).

Es muy probable que uses y domines la mayoría de las herramientas que pongo entre paréntesis, y que sean cruciales para tu trabajo de cada día.

Lo interesante es que ninguna de esas herramientas -salvo el correo electrónico y SAP- tiene más de quince años. ¿Cómo era el trabajo antes? ¿qué impacto han tenido en nosotros estos cambios?

Yo nací en 1984, una de las primeras generaciones millennial, y fui testigo de cómo la tecnología se ha ido masificando.

En concreto, fui testigo de cómo el smartphone -herramienta básica de colaboración y comunicación- se convirtió en un objeto básico. Por ahí quiero empezar.

1997 – 2007: De los teléfonos Pegaso a los iPhone

Teléfono celular no equivale a smartphone, o al menos no siempre. Hoy sí, pero no hace veinte años.

Mi primer teléfono celular fue un Pegaso -empresa de telefonía celular mexicana que nació en 1994 y fue adquirida por Telefónica en el 2002-, allá a principios de 1997.

A mis doce años de edad, lo usaba para avisarle a mis papás que ya había terminado la película en Vallecinemas (hoy Palacio de Hierro): probablemente ni siquiera era capaz de enviar un SMS.

Me imagino que la telefonía celular -sustituto del beeper ochentero- fue un gran avance en el mundo laboral: contactar a alguien -para tener una conversación, para pedirle algo, para darle una noticia- se volvió muchísimo más fácil, a diferencia de la inmovilidad impuesta por los teléfonos fijos.

En ese entonces, el internet era una novedad. No fue sino hasta finales de la década que se volvió algo masivo entre mis compañeros de secundaria.

Durante esos primeros años, la única forma de comunicación online la constituía el correo electrónico, popularizado por AOL y masificado por Hotmail, donde tuve mi primer dirección de email.

Mi hermano -cuatro años mayor que yo- me introdujo al ICQ allá a principios del 1997. Éste era una gran novedad: a través de internet podías tener conversaciones en tiempo real con tus conocidos.

Pocos meses después apareció MSN, la primera herramienta de colaboración online que fue relevante en mi vida.

Bueno, relevante es muy relativo: además de hablar sobre quinceaños y música, el Messenger de MSN era la forma perfecta de perder el tiempo con tus amigos… y de preguntarles qué tareas teníamos para el día siguiente:

-Que onda.

-Que ha habido.

-Nada y tu. Que hay de tarea

-No se no puse atencion

-Ok que haces

-Viendo el top 10 de MTV, voy en la de Smashmouth. Me prestas el cd de KORN

-Ok mañana te lo llevo

Así era la interfaz del MSN Messenger. En su momento fue el servicio de mensajería con más usuarios en el planeta.

Sobreviví al Bachillerato Internacional (2001 – 2003) y a los primeros años de mi carrera usando básicamente el celular, MSN y Hotmail. Google Mail -Gmail- se lanzaría hasta el 2004.

Una ventaja respecto de años anteriores era que compartir documentos de texto por correo se volvió posible, un avance tremendo con respecto al fax.

En el 2005 aparecería YouTube, pero lo usábamos para ver a Édgar cayéndose y para poco más. Ese año también abrí mi primer blog en Blogspot.

En esos primeros años lo usé para hacer una crónica de mi vida como estudiante universitario: hasta mucho después se convertiría en una herramienta de comunicación que usaríamos en Astrolab para divulgar ideas.

El primer iPhone salió en el 2007 y representó un parteaguas con respecto a la oferta de teléfonos celulares que existía, incluyendo los ya populares BlackBerry: fue el primero que empezó a desdibujar la barrera entre los teléfonos y las computadoras.

Esos once años (de 1996-2007) enmarcan mi adolescencia y las primeras decisiones relevantes de mi vida: tomarme en serio la preparatoria, escoger carrera y elegir mi primer trabajo.

En todo momento sentí que el celular, el internet y la mensajería instantánea fueron apoyos para construir mejores relaciones y para colaborar con otros.

Construí relaciones fuertes de forma presencial, pero las amplifiqué a través de esos canales.

2007 – 2018: Construir una amistad con alguien al otro lado del mundo a través de la web

Facebook se abrió al público en el 2006, pero mis hermanos y amigos se unieron entre mediados y finales del 2007; yo hasta principios del 2008.

Aunque no fue la primera red social, sí fue la primera en posicionarse de forma unánime en la gente alrededor de mí, la primera en impactar a millones… y la primera en llegar a un billón de usuarios (octubre del 2012).

A través de Facebook y de Twitter -que tuvo un tipping point en el SXSW del 2007empezaron a surgir billones y billones de conexiones humanas que estaban congeladas por la distancia física. Una novedad es que estas redes también nos acercaron a desconocidos.

Con uno de éstos empezamos una amistad que detonaría la fundación de Astrolab. En lo que resta de esta sección pondré en negritas los medios en los que nos apoyamos para construir esta relación a distancia.

El miércoles 17 de agosto del 2011, Óscar y yo tuvimos una conversación más por Google Talk. Lo que no sabíamos es que esa conversación cambiaría nuestras vidas:

Óscar: Guey, mira este link: www.anecdote.com. “Putting stories to work”. Es una empresa que tiene sus oficinas en Melbourne, Australia.

Yo: No te pases, qué buena iniciativa.

Óscar: Está fregón, ¿no?

Yo: Está MUY chingón.

Óscar: A ver si nos juntamos el sábado en la mañana para darle continuidad a esto.

Óscar había llegado a la página de Anecdote porque alguien que trabajaba en esa empresa empezó a seguirlo en Twitter.

Una semana después volvimos a esa tema durante otra conversación por Google Talk:

Yo: Guey! último punto

Oscar: ajá

Yo: El fundador de Anecdote, Shawn Callahan, va a dar un ‘Storytelling for Business Leaders’ workshop en NY a finales de Septiembre. Dura un día y cuesta 900 USD. Para tenerlo en mente.

Oscar: Oh. Ah.

Wey, me late.

Yo: VAMOS. De ida por venida

Oscar: JALO.

El problema es que no teníamos 900 USD ni los viáticos necesarios para volar a NY: los dos estábamos pagando nuestras carreras. Entonces, se nos ocurrió una idea:

Yo: ¿Y si le escribimos un email a Shawn y le pedimos que nos regale el boleto? Le explicamos nuestra situación y a ver qué nos dice.

Eso hicimos, y Shawn nos respondió que adelante, que nos hacía un descuento de casi 100%.

También nos compartió una contraseña que pusimos en el evento del taller que había organizado por Eventbrite. Reservamos una habitación en Brooklyn por Airbnb y compramos nuestros vuelos.

¿Quieres ser mejor implementando proyectos? Apúntate a estas dos conferencias en Monterrey durante el 2017

Shawn Callahan se convirtió en nuestro mentor gracias a que la tecnología facilitó que nos conectáramos.

Cuando regresamos de NY, Óscar y yo empezamos a intercambiar correos con Shawn, que se volvió nuestro mentor.

Cada dos o tres meses nos coordinábamos para tener una conversación por Skype donde le contábamos cómo íbamos progresando en la constitución de una empresa similar a la suya.

En el 2013, una persona de Cemex nos pidió ayuda para comunicar de manera interna la estrategia de un área. Nunca habíamos hecho algo similar, así que le pedí ayuda a Shawn.

Él me ofreció prepararme para ofrecer este tipo de servicios implementando una metodología que ellos habían creado para resolver ese tipo de problemas.

Después de una capacitación presencial en Los Ángeles en abril del 2014, Shawn me compartió una serie de documentos, manuales y audionotas por Basecamp y por Dropbox que sirvieron para terminar mi capacitación.

En el verano del 2014, Shawn fue a la CDMX. Óscar y yo viajamos para estar con él unos días. Lo llevamos a Teotihuacán, al Castillo de Chapultepec y a la Basílica de Guadalupe. Para ese entonces, nuestra relación con él ya había trascendido el tema profesional.

El 17 de julio del 2015 nació mi hijo. Por la tarde de ese día recibí una llamada de un número que empezaba con +614. Contesté:

-Hello, its Shawn! Hey, congratulations! How is your wife?

Quise compartir esta historia porque es una muestra de cómo los medios tecnológicos actuales nos han facilitado la comunicación y la colaboración con otros, independientemente de que los tengamos cerca (Óscar), o al otro lado del mundo (Shawn).

Esta historia también es una muestra de que entre el 2008 y el 2018 ha habido un aumento en el número de herramientas que usamos a diario para acercarnos a los demás.

Tres reflexiones finales sobre la colaboración y la comunicación

Quiero cerrar el artículo con algunas reflexiones sobre lo que ha sucedido en los primeros años de la era digital. En concreto, ¿qué hemos cambiado? ¿qué sigue igual que hace treinta o cuarenta años en cuanto a cómo nos relacionamos?

Reflexión 1: El encuentro físico sigue siendo central en nuestras vidas

Hace un par de años participé en un livechat con Mark Zuckerberg. Una de las preguntas que le hicieron fue: “¿Facebook pretende sustituir la comunicación interpersonal?”

El fundador contestó que no, que Facebook era una herramienta para acortar las distancias con personas a las que no vemos seguido.

En The Power of Moments, los hermanos Heath (autores de Made to Stick y de Switch) dicen que la

-La comunicación remota funciona muy bien para la colaboración del día a día, pero un gran momento necesita ser compartido en persona. Nadie quiere conectarse por teléfono a una boda o a una graduación: lo que quieres es estar ahí-, explican.

Pero también es cierto que la tecnología está rompiendo barreras muy interesantes en este sentido.

Luis Salas de Polymath viene llegando del TEDx Fest de NY y me contó que tenían agendada una conferencia en vivo con Yuval Noah Harari, pero que el autor no pudo salir de su país.

¿Cómo lo resolvieron? Harari apareció en forma de holograma ante los asistentes del evento.

Yuval Noah Harari aparece en forma de holograma para dar una conferencia en Nueva York sin salir de su país, Israel.

Reflexión 2: Si los encuentros físicos siguen siendo insustituibles en nuestra vida, ¿porqué no nos esforzamos en fortalecer las relaciones con los que tenemos más cerca?

Una de las barreras más relevantes en temas de cambio organizacional es el tema de la comunicación. Dice el manual de PROSCI que la razón número uno de resistencia al cambio es que las personas indicadas no entienden las razones o la necesidad del cambio.

A veces pareciera que los proyectos o las iniciativas de cambio dependen de que el área de cambio o de comunicación comunique bien, ya sea a través de email, de un portal o a través de una campaña de marketing digital.

Si ya sabemos que todos valoramos las experiencias presenciales y las conversaciones ordinarias con los que están a nuestro alrededor, ¿por qué no le invertimos más tiempo a cuidar esas conversaciones físicas?

¿Por qué no nos esforzamos más en estar presentes en nuestras reuniones, juntas y presentaciones?

Y en ese sentido… ¿cómo le vas a hacer para que tus participaciones en esos momentos tengan un impacto en la vida de los demás?

¿Cómo le vas a hacer para ser siempre breve, claro, memorable e inspirador cuando hables e interactúes con otros?

Reflexión 3: Si ya sabemos que gracias a la tecnología digital tenemos a nuestro alcance a casi cualquier persona, ¿por qué no intentamos construir relaciones con personas que nos ayuden a crecer y a desarollarnos, aunque no los conozcamos?

Ahora escuché un episodio del podcast Dare to Learn, donde Diego Láinez -el host- explica que el 90% de las veces que le ha enviado un mail a algún autor o a alguna personalidad relevante de su industria, ha recibido una respuesta.

Nuestra relación con Shawn de Anecdote fue muy importante para la conceptualización y los primeros años de Astrolab, y nació porque nos atrevimos a buscarlo.

Tú, ¿a quién quieres conocer? ¿Cómo le vas a hacer para tener una conversación con él?


Me gustaría terminar el Artículo Destacado de mayo animándote a recordar que detrás de cada contacto de WhatsApp, Facebook o email hay una persona con sentimientos, necesidades y problemas.

Una cosa que puedes hacer a la de ya es retomar el contacto telefónico o presencial con los que consideres tienes tiempo sin ver.

Basta un: “¿Cómo andas? ¡Cuánto tiempo sin vernos! ¿Cómo andas la siguiente semana para ir por café para que me cuentes en qué andas?

También aprovecho para platicarte un poco sobre los temas que desarrollaremos este mes. Además de hablar sobre la influencia de la tecnología en cómo nos comunicamos y colaboramos, tocaremos, publicaremos algunas ideas sobre:

  • El impacto de inteligencia artificial en el liderazgo.
  • Las herramientas tecnológicas que ya existen que te ayudarán a ser un mejor presentador.
  • Una aplicación móvil líder en la industria de learning and development que te facilitará llevar el registro de lo que vas aprendiendo.
  • Cómo una empresa de Monterrey se está convirtiendo en un jugador relevante a nivel internacional en temas de transformación digital.
  • Cómo partir del ser humano a la hora de pensar en digital.

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Cómo hacer diagnósticos innovadores: el caso de IKEA

por Óscar Ramírez

IKEA, que llega a México en 2019, es reconocida por ser el minorista de muebles más grande del mundo.

Su visión de crear una vida mejor en el hogar para el mayor número de personas posible” es lo que la ha hecho única.

De hecho, no se ve a sí misma como un minorista. Quiere ayudar a construir un futuro sostenible al transformar la manera en que las personas viven, comen, duermen y sueñan a través de productos de calidad y a buen precio. 

La creencia detrás de todo esto es que crear una vida mejor, comienza con una vida mejor en el hogar.

Para lograr su propósito, entre el 2016 y 2017 IKEA buscaba comprender las necesidades y los sueños de la gente con respecto al hogar.

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Cómo apoyarte en las ciencias humanas al hacer un diagnóstico

por Ana Fernanda Moctezuma

Como menciona Andrés en el Artículo Destacado, identificar de manera oportuna lo que ocurre dentro de una organización ayudará a mejorar el desempeño de las personas que conforman sus equipos de trabajo.

Y para identificar y tratar problemas del comportamiento humano, lo más lógico sería recurrir a las ciencias humanas. Pero en el mundo de los negocios, esto no parece ser así de sencillo:

Mucha gente de negocios asocia las ciencias humanas -antropología, sociología, ciencias políticas, y filosofía- con la academia, y por buenas razones. El trabajo de los académicos en estas disciplinas es muy difícil de entender, y los hallazgos que ofrecen por lo general no parecen tener relevancia práctica para los negocios.

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