Storytelling de Negocios

Cómo repensar el éxito: el valor de la tenacidad en el liderazgo

por Óscar Ramírez

La ciencia ficción y algunos malos jefes nos han hecho creer que el liderazgo, el emprendedurismo y en general el éxito son sólo para aquellos que nacen con ciertas habilidades y competencias.

Si no eres uno de los elegidos, si no tienes el rayo en la frente, entonces vete a la banca y espera. 

Pero surge una pregunta obligada ante esa idea común: ¿habrá alguna cualidad que compense la “falta” de talento nato?

Cuando era niño, el deporte por excelencia en mi colegio era el futbol. Mi generación hacía corte en agosto y yo soy de junio, por lo que yo era de los más pequeños de la clase.

En primaria estaba muy marcado físicamente quiénes eran los más grandes y ellos eran los que, casi siempre, tenían su lugar asegurado en el equipo representativo.

Para mí era muy desmotivador estar siempre en la banca. Eso provocó que perdiera el interés y las ganas de practicar. ¿Cuántas veces nos pasa algo similar en otros aspectos de la vida personal o profesional?

Tenacidad ante todo

En Grit: El Poder de la Pasión y la Perseverancia, la psicóloga Angela Duckworth plantea una visión optimista acerca del éxito, pues señala que es igual de importante el “trabajo duro” que el talento natural.

Ella define “grit” (que podríamos traducir como “valor” o “tenacidad”) como la perseverancia y la pasión por las metas de largo plazo. Estudios recientes han demostrado que los grandes líderes y los individuos exitosos poseen estos valores adquiridos.

Es decir, que el talento y el IQ alto importan, pero sin esfuerzo y dedicación éstos son solamente una promesa -y no una garantía- del éxito futuro. 

Según la autora, las personas con tenacidad alta: 

  1. Se mantienen motivados y determinados por mucho tiempo, aun a pesar de las dificultades y la adversidad.
  2. Obtienen energía del compromiso y la pasión con la que entienden esas metas u objetivos. 

No significa luchar muy duro por algo sólo porque sí, sino entender quién eres, cuál es “tu elemento”, qué te mueve, y buscar crecer en ello porque es significativo para ti, para este momento y para otros.

Si la tesis de Grit es correcta, promover la tenacidad en tu vida profesional y en tu equipo de trabajo podría ser el ingrediente que te falta para incrementar tu productividad y llegar a tus objetivos. 

¿Cómo hacerlo?

1. Despierta interés por tu trabajo 

Encuentra y escribe un propósito trascendente. ¿Por qué haces lo que haces?, ¿qué te mueve?, ¿a dónde se va tu cabeza en tus ratos libres?, ¿qué es lo que realmente te importa?

Las personas que tienen un propósito claro y lo pueden articular se sienten, en general, más satisfechas con su trabajo ordinario. Piensa cómo embona tu trabajo con tu vocación o “el llamado que tienes en el mundo”.

Por ejemplo, hace un mes me topé a un profesor de universidad, habíamos hecho juntos la maestría. Él me dijo: “De verdad, es muy difícil seguir dando clases con el nuevo contexto generacional, cada vez es más pesado mantener la atención y generar experiencias en los alumnos –hizo un silencio-, pero si fuera fácil cualquiera lo haría, ¿no? A mí eso me mantiene motivado”. 

2. Práctica deliberada 

El trabajo duro es un factor relevante para mejorar tus habilidades. Dicen que “más sabe el diablo por viejo, que por diablo” y el éxito no se logra de la noche a la mañana.

Encuentra las cosas para las cuales eres bueno con preguntas como ésta: ¿en qué cosas estás dispuesto a invertir más tiempo?

Las ventas, por ejemplo, son aquello que todos los emprendedores recientes buscamos, pero no queremos hacer. ¿Por qué? “Porque no somos buenos”. A mí me pasó y también a Andrés.

Sin embargo, ahora los dos socios fundadores de Astrolab coincidimos en la parte comercial y ambos hemos descubierto que, con la práctica, mejoramos en aspectos específicos relacionados con la venta: negociación, hacer preguntas concretas, aprender a escuchar, entender la necesidad del cliente, por mencionar algunas.

Con el tiempo, las ganas y la repetición, viene el crecimiento. 

3. Continúa

Si confías que estás en el camino correcto, empuja. Observa cómo has mejorado y promueve una mentalidad de crecimiento continuo. 

En deportes, esta característica es esencial. Tengo un buen amigo, Rodrigo, que se dedica a entrenar y él repite mucho a sus alumnos: “Muévete, aunque sea un poco, todos los días, porque eso te inspirará y te dará valor para continuar, aun cuando estés cansado o te sientas débil”. 

Autores como Charles Duhigg , de The Power of Habit, y Gretchen Rubin, de The Four Tendencies, se han vuelto relevantes por sus teorías alrededor de construir hábitos.

4. Dale sentido

En un experimento, los empleados del call center para la Universidad de Michigan se dividieron en dos grupos. Su trabajo era llamar a ex alumnos para pedir dinero como apoyo para becas.

Uno de los grupos pudo conocer a los beneficiados de las becas y éstos compartieron cómo se habían visto beneficiados con las aportaciones de los donantes. Ese grupo de empleados incrementó 400% las aportaciones semanales conseguidas.

Es decir, una vez que conocieron el impacto real de su trabajo, se motivaron a trabajar mejor y eso se reflejó en resultados de negocio. 

Compartir historias de éxito es una buena práctica a la hora de promover comportamientos nuevos o la afiliación a una estrategia diferente. Aprende storytelling y promueve este lenguaje en tus reuniones de trabajo para vivir los beneficios.

5. Cambia tu entorno

Dicen los hermanos Chip y Dan Heath en Switch: How to Change Things When Change is Hard, que cuando buscas cambiar, debes mirar hacia tu entorno: ¿quiénes te rodean?, ¿cómo es el ambiente laboral?, ¿qué cultura estoy fomentando en mi equipo? 

Es increíble la fuerza que tienen los hábitos de los demás. Piensa en el cigarro y quienes fuman. Cuando la mayoría de un grupo fuma, los lugares que visitan deben ser de fumadores y eso promueve comportamientos. Piensa en cómo comen tus amigos, si todos pidieron ensalada, es probable que tú también lo hagas.

Somos más comunes de lo que pensamos. Nos gusta la seguridad. Por eso si quieres modificar tus comportamientos, modifica tu entorno. 

Los empleados con más tenacidad normalmente son más determinados y comprometidos. Es cuestión de que decidas vivir y buscar una cultura que lo fomente. 

Duckworth ha mejorado su escala de tenacidad con preguntas como “¿qué tan rápido te dejas ganar por las dificultades?” o “¿qué tan enfocado permaneces en proyectos que toman tiempo?”. Puedes tomar el test que ella ofrece en línea para medir dónde te encuentras en la escala. 

Recuerda que, más que una calificación, es una invitación a hacer un examen reflexivo para profundizar acerca de estos valores que a veces damos por hecho.

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Comentarios (3):

  1. Eduardo Ramírez Guerra

    26 de marzo de 2018 at 12:57 PM

    Totalmente de acuerdo.
    El que se esfuerza en vivir la virtud sobresale del inteligente!

    Responder

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La creencia detrás de todo esto es que crear una vida mejor, comienza con una vida mejor en el hogar.

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