#TrabajaExtraordinario

Cómo transitar hacia una cultura inspiradora

por Óscar Ramírez

El bajo compromiso es un problema que padecen las organizaciones de todas las industrias. Por eso se ha convertido en una de las principales prioridades de los líderes.

El acumulado global de los datos de Gallup recopilados en 2014, 2015 y 2016 en 155 países indica que solo el 15% de los empleados en todo el mundo están comprometidos en su trabajo.

Dos tercios no están comprometidos, y el 18% están desinteresados de forma activa.

Sin duda, hay múltiples razones para explicar este fenómeno. Éstas tienen relación con esferas fuera del alcance de las mismas empresas, por ejemplo, los cambios generacionales y culturales, los avances en la tecnología o la interconectividad.

Pero ¿de qué recursos se pueden valer las empresas para generar un cambio? Y ¿en qué medida los líderes pueden influenciar el comportamiento de sus empleados en relación a su trabajo?

El trabajo: el lugar en donde pierdo el espíritu

En este entorno organizacional cambiante y complejo, el trabajo es visto en ocasiones como el lugar “en donde pierdo el espíritu”. Esta situación de la realidad laboral ha sido plasmada en obras diversas en los últimos años.  

Un buen ejemplo es Alike, el corto animado dirigido por Daniel Martínez y Rafa Cano, que narra la relación de un padre y su hijo. Los personajes viven en un universo en donde el trabajo elimina el color y la creatividad en la vida de sus habitantes.

El corto animado “Alike” muestra un mundo donde el trabajo drena a la gente de su alegría.

En este tipo de empresas, los empleados tienen poca autonomía, su trabajo suele ser rutinario, micromedido y microgestionado.

Estos ejecutivos creen que aprenden poco y crecen poco. La consecuencia lógica es que se sienten desconectados de su trabajo, sus interacciones con los demás carecen de sentido y son poco colaborativos.

Es decir, al final el impacto es directo hacia la productividad.

A este tipo de modelo organizacional Frederic Laloux les llama Organizaciones Rojas, Ámbar o Naranjas, que Andrés describió en el artículo destacado del mes.

¿Qué puedo hacer para cambiar hacia una cultura inspiradora?

Los líderes saben que tener una fuerza laboral de alto rendimiento es esencial para el crecimiento y la supervivencia.

Algunos tratan de nivelar sus carencias con compensaciones, incentivos, beneficios o programas de capacitación en habilidades técnicas; otros más creativos se apoyan en team buildings y carnes asadas.

Estas acciones tienen resultados a corto plazo, pero en realidad no generan un efecto en el compromiso de los empleados.

Por otro lado, algunas organizaciones están obteniendo una ventaja competitiva mediante el establecimiento de prácticas que van más allá del compromiso y pretenden lograr colaboradores inspirados.

Buscan gente que no sólo esté comprometida, sino que esté dispuesta a mirar más alto y hacer la diferencia.

Los colaboradores inspirados creen en el propósito de la organización y lo comparten, conectan con sus equipos y con otros equipos, y además disfrutan de su trabajo.

Los líderes y las organizaciones deberían enfocarse en esas tres fuentes de inspiración:

  • Traducir el propósito a contenido digerible para el día a día del colaborador.
  • Proveer autonomía.
  • Crear una atmósfera de crecimiento.

En Time Talent Energy, Michael Mankins y Eric Garton sugieren esta pirámide que dibuja lo antes descrito:

Cuando los colaboradores de una organización están inspirados, puede aumentar la innovación, la productividad y el rendimiento final, a la vez que se reducen los costos relacionados con la contratación y la retención.

La inspiración de los empleados está al alcance de la empresa. Ésta puede surgir de eventos como:

  • Una reorganización.
  • Un nuevo jefe.
  • Un plan para mejorar un proceso de negocios.
  • La forma en que se resuelven problemas dentro de la organización.
  • Momentos más personales como una enfermedad o reubicación.

El reto es aprender a identificar esos momentos que tienen el mayor potencial de generar un alto nivel de compromiso.

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