Storytelling de Negocios

Construye un equipo capaz de llegar a la Luna

por Ana Fernanda Moctezuma

Si te has preguntado ¿qué onda con el nombre de Astrolab?, o si tiene algo que ver con la astronomía o la astrología, la respuesta rápida es: no, para nada.

Pero no negaremos que todo aquello relacionado con el espacio ha salido a tema entre nosotros en más de una conversación.

Cuando estábamos planeando nuestro volúmen 2 de Horizontes, queríamos un concepto que conectara todos los temas que se tocan en los artículos, y al mismo tiempo expresara de forma más creativa lo que hay detrás de todo lo que hacemos.

Si viste el documento de Horizontes que mandamos en diciembre (y si no, aquí te lo dejo), podrás notar que el concepto ganador después de algunas lluvias de ideas y discusiones fueron los cohetes y su lanzamiento al espacio.

Intercaladas con fotos de los artículos, puedes encontrar imágenes de cohetes, estaciones espaciales, estrellas y astronautas. Detrás hay una sencilla razón: queremos acompañarte en un viaje hacia lo desconocido, explorar contigo lo que nos espera del otro lado de la estratósfera. Queremos acompañarte a la Luna.

Y hablando de la Luna…

El 21 de julio de 2019 se cumplen 50 años del momento en el que el primer hombre, Neil Armstrong, pisara la superficie lunar.

La misión de Apollo 11 fue, sin duda, como bien lo dijo Armstrong, “un pequeño paso para el hombre, pero un gran salto para la humanidad”.

El legado que esta misión dejó para Estados Unidos es inmenso. Ganaron la carrera espacial y se convirtieron en el primer país en mandar seres humanos a la luna y traerlos de regreso a la Tierra con éxito, demostrando su superioridad tecnológica ante el resto del mundo.

Luego de esa conquista, ahora eran imparables.

“If they can send a man to the Moon, why can’t they… (anything)”.

Neil Armstrong, Michael Collins y Buzz Aldrin fueron los tripulantes de la primer misión que llegó a la Luna.

El equipo detrás de la misión

Pero más allá de lo que esto significó para Estados Unidos, la relevancia para el resto del mundo no se puede negar.

Armstrong, Aldrin y Collins dejaron su huella en la Luna y en la humanidad. Sin quitar protagonismo a estos tres hombres que realmente estuvieron por allá, hoy quiero enfocarme en quienes estuvieron detrás del telón.

El equipo de control para la misión Apollo 11 es sin duda un ejemplo de colaboración, liderazgo y planeación. ¿Cuáles fueron sus secretos?

1) Ten una gran meta y un ‘por qué’ convincente

“Antes de que termine la década, enviaremos un hombre a la Luna y lo traeremos de regreso a la Tierra”.

En su discurso Man to the Moon, el entonces presidente John F. Kennedy estaba muy seguro de sus palabras.

Para algunos, ese objetivo parecería alucinante incluso al día de hoy, pero si nos ponemos a pensar, tiene dos características que lo hacen estar muy bien estructurado: es perfectamente claro y tiene un tiempo determinado.

Pero más allá de los aspectos técnicos de la gran meta planteada por Kennedy, el proyecto logró cautivar a todo el equipo de forma individual. ¿Por qué?

Para sumar esfuerzos y lograr que la misión fuera exitosa, el propósito del proyecto tuvo que haber resonado y conectado a nivel personal con cada uno de ellos. Todos tenían algo que perder y algo que ganar.

Tú debes asegurarte de que esto suceda en tu equipo. No trates de imponer una meta y tus propias razones para su importancia, permite que cada quien adopte el objetivo como suyo y sin duda la motivación para alcanzar el objetivo en común será mucho mayor.

2) Prioriza la buena comunicación y el compromiso

La buena y efectiva comunicación del equipo es de vida o muerte. Sí, en Apollo 11 esto era literal: estaban la vida de tres hombres y una inversión de millones de dólares en riesgo. Pero no tiene por qué no aplicar en tu trabajo cotidiano.

Para tu misión y la de tu equipo, es importante que todos estén en el mismo canal sobre lo que está sucediendo. La transparencia y la alineación de prioridades harán el trabajo mucho más sencillo.

Tip: para facilitar la comunicación e interacción del equipo, trata de sumar a la gente con anticipación. 

Es decir, asegúrate de que cuando la misión comience, ya tengas un grupo fuerte de influencers que apoyen la causa desde el inicio. Esta estrategia ayudó mucho a JFK, quien contaba con el apoyo incondicional del gobierno y de la (ahora) NASA.

El equipo detrás del lanzamiento del Apollo 11 fue la clave para que tuviera éxito.

3) Planea y sé valiente

Hay problemas o proyectos tan complicados que abruman. Siempre es bueno ver las cosas un paso a la vez.

Asegura hitos en tu misión que marquen un camino claro para el equipo. Esto te permitirá sin duda reducir los riesgos y acercarte cada vez más al éxito.

Sabemos que es utópico pensar que todo saldrá de acuerdo al plan, en ocasiones habrá que ajustarse a los imprevistos. Sé valiente y toma los riesgos que consideres prudentes.

4) ¡Celebra el éxito!

Por último, pero no menos importante, recuerda que nada estaría sucediendo sin la ayuda de tus compañeros. ¡Asegúrate de que ellos lo sepan también!

Sesiones de retroalimentación, agradecimiento constante, e incluso ceremonias o celebraciones simbólicas mantendrán la vibra del equipo elevada y encaminada al éxito común.


“Pudo haber sido un pequeño paso para Neil (Armstrong), ¡pero ha sido uno grande para mí!”, dijo Charles Conrad de la siguiente misión a la Luna: Apollo 12.  Sin duda nos sentimos identificados, y el resto de la humanidad también.

Como el equipo de Apollo 11, hay muchos otros ejemplos de cómo estos cuatro pilares son básicos para asegurar el éxito de cualquier proyecto o trabajo colaborativo. Y ahora, ¿estás listo para la misión?


El concepto de Apollo nos inspiró tanto, que decidimos explorarlo un poco más. Tenemos algunas sorpresas preparadas para Aula i. Si te interesa saber de qué se trata, ¡comunícate con nosotros!: hola@astrolab.mx o llama al (81) 2091 0692


Ana Fer es la encargada de mercadotecnia en Astrolab. Está convencida de que la combinación entre la curiosidad y la creatividad pueden llevarnos a lugares que jamás imaginamos. Puedes contactarla en anafer@astrolab.mx

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Conectar tu propósito con el trabajo: Caso Nuevo Amanecer

por Analucía Richo

Pequeñas acciones pueden tener un gran impacto.

Desde muy pequeña, en el colegio cada semestre las maestras y los papás organizaban una visita a un orfanato, asilo, escuela de bajos recursos, o a alguna asociación que pudiera necesitar apoyo y en la que niños de entre 5 y 14 años pudieran ayudar.

Recuerdo muy bien, creo que fue el primer año de secundaria, que durante todo el año reunimos cosas como colchas, calcetines y comida. La idea era ayudar a unos 30 viejitos que vivían en un asilo.

Desde secundaria nos inculcaban en la escuela el valor de ayudar (ahí estoy yo, en el centro).

Llegó el día, y además de darles lo que reunimos, nos quedamos a comer con ellos y jugamos lotería.

Había un viejito ya muy grande que muy apenas podía jugar, pero al final nos contó que hace mucho que no lo visitaban y que eso le daba energía.

Desde entonces intento cada vez que puedo, o al menos una vez al año, hacer algo parecido.

Proyecto con Nuevo Amanecer

En noviembre del año pasado, Óscar nos contó durante una comida que una compañera suya del IPADE, hija de la fundadora de Nuevo Amanecer (NA), le había comentado que traían el proyecto de diseñar la experiencia en las visitas a la asociación.

Decía ella que ése es un momento muy relevante: es el primer acercamiento de posibles donantes o voluntarios y de eso depende qué tanto se comprometen y ayudan en la organización.

Sin pesar lo complejo que podía ser el proyecto, recordé el impacto que una pequeña acción puede tener y le dije que yo lo haría.

El proyecto con Nuevo Amanecer consistió en diseñar la experiencia durante las visitas.

El primer día nos dieron el recorrido a Gerardo y a mí. En lo personal, no puedo explicar lo que sentí, sólo quería ayudar.

Empezamos el proyecto, y después de algunas sesiones de trabajo y cocreación, hice un Nido para complementar el recorrido y la narrativa de Nuevo Amanecer con historias.

Al terminar el Nido Marco, el director general de Nuevo Amanecer me llevó aparte para platicar. Me comentó que se acababa de dar cuenta de que su asociación está formada por historias. Que eso es lo que los hace ser lo que son hoy.

Y que sin ellas, probablemente los nuevos no entenderían la pasión de los que llevan más años en NA.

Además, a los que llevan más años les sirven como energía para seguir persiguiendo su objetivo: brindar un servicio integral de la más alta calidad a personas con discapacidad, para así mejorar sus vidas y las de sus familias.

Te quiero compartir algunas de las historias cortas que recopilamos que más me gustaron:

1)

Una vez, estando en cita de evaluación con un alumno del área de Habilidades Funcionales y sus papás, la voluntaria explicaba algunos temas. Entonces hizo una primera pregunta: “¿Señora, usted juega con su hijo?”.

La señora puso cara de sorpresa, y no contestó. El papá, muy asombrado, preguntó: “¿Juega?”.

¡No sabían que su hijo podía jugar! Con ello la voluntaria comprendió que había mucho por trabajar y les explicó a la familia todo lo que el niño sí podía hacer.

Después de unas semanas, la mamá buscó muy contenta a la voluntaria y le dijo: “Gracias por tomar a un niño y devolverme a mi hijo”.

2)

Imagina el impacto que tenemos en las vidas de estas familias.

Hace algunos años se hacían viajes de verano, llevábamos a los niños a conocer la playa.

En estos viajes, ellos tenían la experiencia de enfrentarse a cosas a las que no suelen enfrentarse: desde subirse a un camión de viaje o a un avión, hasta separarse de sus papas, entre otras cosas.

En una ocasión fuimos a Tampico. Imagínate la logística de desarmar y armar las sillas, subir a los niños al camión y todo lo que eso implica.

En fin, llegamos a la playa y había 100 metros antes de llegar al mar. Armamos las sillas, bajamos a los alumnos y ¡sorpresa!, no es fácil empujar ruedas en la arena.

Había un niño, Juan, que no necesitaba silla, pero sí apoyo para caminar. En ese momento yo estaba empujando una silla y él se estaba agarrando de mí y le dije: “Juan, vas a necesitar caminar, no te puedo ayudar”.

En eso Juan se soltó y empezó a caminar muy rápido, como él podía, pero fue algo impresionante. Él nunca había sentido la arena y al final me ganó en llegar al mar. Él se enfrentó a una realidad.

Su mamá dijo: “Ése fue el viaje que cambió la vida no sólo de mi hijo, sino de toda mi familia”.

El entregable final de este proyecto es una joya. Además de servir para el recorrido y tener un impacto con las visitas, fue muy útil para energizar y motivar a todos, al dar a conocer las historias que se viven en NA día a día.

Una organización como Nuevo Amanecer está hecha de historias, que sirven para motivar y energizar a quienes colaboran en ella.

Trabaja con propósito y energízate todos los días

Así como todos los terapeutas, médicos, maestras, y demás administrativos que trabajan en NA están motivados y disfrutan su trabajo, tú también puedes hacerlo.

Probablemente estás pensando “sí, pero su propósito está bien cañón”. Pues te tengo una noticia: ¡sea cual sea tu trabajo, puedes encontrar un propósito propio que esté alineado al de la empresa!

El truco es hacer un poco de introspección. En el libro de “Grit: The Power of Passion and Perseverance” de Angela Duckworth, entre muchas cosas plantea dos que creo que vale la pena compartir con ustedes.

  1. Apégate a tu interés: “Las personas son más felices si su trabajo se cruza con sus intereses”.
  2. Comprométete con pequeñas tareas que amas: “Las grandes metas son inspiradoras, pero necesitas pequeñas metas para que las grandes metas se cumplan.”

Teniendo en mente estas dos recomendaciones, quiero enseñarte cómo yo hice una pequeña introspección y hallé que mis metas personales están alineadas a las de Astrolab.

Con base en esto intento hacer más de lo que me gusta y energizarme para hacer lo que no me gusta tanto:

Aunque este fue un ejercicio rápido, tengo mucha claridad que por medio de Astrolab yo me desarrollo a nivel personal y profesional, y que mis metas finales se alinean con las de la empresa.

Sé que me encanta ayudar y por medio de proyectos como el de NA, lo hacemos de forma genuina.

Pero a la vez entiendo que, aunque no todas las empresas tienen propósitos como el de Nuevo Amanecer, en cada una de ellas hay muchas personas que van a trabajar al menos ocho horas. 

Y que haciendo consultoría y resolviendo problemas en cada uno de los proyectos, si hago un buen trabajo puedo trascender en la vida de muchas personas y sus familias.

Extra: Yo hoy

Yo no soy de las personas que creen en las coincidencias. Más bien pienso que todo en la vida está conectado por pequeñas acciones que generan efectos a corto o largo plazo.

Todo y todos somos parte de un sistema con muchos subsistemas, pero al fin conectado.

Dos meses después de acabar este proyecto y enamorarme de Nuevo Amanecer, yo tenía que iniciar la tesis de la maestría. En equipo habíamos coincidido que queríamos trabajar con una ONG.

En una reunión de equipo, Caro, una de mis compañeras, propuso hacer la tesis con NA. Después de alunas entrevistas y evaluar otras organizaciones en las que podríamos trabajar, nos quedamos con ellos.

Haber trabajado previamente con NA nos dio una ventaja para hacer el diagnostico más rápido y más profundo. La tesis va de maravilla y, aunque ha sido muy retador, me siento muy comprometida.

Estoy segura de que vamos a terminar con un proyecto exitoso que ayude a NA a su crecimiento.

Sé que este tipo de proyectos, por más que sean pesados, me energizan y me hacen ser mejor en otras tareas que quizás no disfruto tanto.


Analucia es consultora en Astrolab. Cree firmemente que todo lo que hacemos y dejamos de hacer deriva en efectos negativos y positivos, y que tenemos que construir en base a estas acciones: confianza, cultura y organizaciones exitosas. Puedes contactarla en analucia@astrolab.mx 

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¿Estás listo para reinventar tu organización? Reseña: ‘Brave New Work’

por Andrés Oliveros

Mi papá falleció en el 2015 sin entender por qué dejé mi naciente carrera como abogado corporativo en el 2012 para dedicarme al cambio y cultura organizacional.

Para él, la cultura de una empresa -le tocó desarrollarse en el sector industrial- era algo que existía, pero que se componía enteramente por dos elementos inamovibles o read-only: la poca disposición del obrero por trabajar, y el cariño -o la falta de cariño- del jefe por sus colaboradores (mi Padre, debo aclarar, era un líder entregado por su gente).

¿Qué tanto puedes cambiar cómo se trabaja? La gente trabaja porque necesita, no porque quiere, era su mentalidad.

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