Storytelling de Negocios

Cuando los procesos se vuelven una barrera para la innovación

por Jorge Lavalle

Sabemos que los procesos en una organización son importantes. Le permiten crecer, asegurar que se cumplan tiempos, estándares de calidad y que los empleados tengan claras sus metas y responsabilidades.

Sin embargo, mientras que a la hora de producir y administrar los procesos pueden ser una bendición, en el área de innovación éstos pueden resultar una cruz.

Recordemos que dos de los pilares del Management 3.0 son energizar a la gente y empoderar equipos. Y en efecto, estos dos puntos pueden ser coartados con facilidad por un exceso de condiciones y barreras.

‘Estos anuncios apestan’

Daniel Coyle cuenta en The Culture Code la historia de Jeff Dean.

Dean era un ingeniero que trabajaba en el área de Search, en Google. Un día se encontró pegada en el refrigerardor de la cocina de la empresa una nota que decía “THIS ADS SUCK”.

El mensaje había sido dejado por nada más y nada menos que Larry Page, el fundador, y se refería el entonces proyecto de AdWords, que tenía un defecto importante.

AdWords no se habría logrado de no haber sido por la iniciativa de un empleado de Google.

Al estudiar las páginas que venían junto a la nota, Dean decidió que era un problema que él podía resolver y, sin consultar con nadie, decidió poner manos a la obra.

Puso en pausa el trabajo que estaba haciendo y se quedó horas extra el fin de semana hasta que dio con una solución. Entonces la envió a los responsables oficiales del proyecto.

Su propuesta resultó un éxito y gracias a ello Google se posicionó como el líder indiscutible en publicidad en línea, en la modalidad de pay per click.

Tiempo después, cuando se acercaron con Dean para escribir un libro en el que contarían el origen de AdWords, él ni se acordaba bien de aquel momento. Sólo había hecho lo que consideró correcto para resolver un problema.

Google es una organización que podríamos clasificar como “verde” en las escala de Laloux, que mencionó Andrés en el artículo destacado.

¿Pudiera Jeff Dean haber tenido la misma libertad de acción en una empresa más rígida, de tipo naranja o ámbar? Quizá no.

Nueva música cada semana

Si te gusta escuchar música, de seguro eres usuario de Spotify, y por lo tanto conoces la función de “Discover Weekly”.

A lo mejor -al igual que otros melómanos en el mundo- has descubierto nuevas canciones favoritas gracias a esa lista personalizada que la app te sugiere cada semana.

Pero esto no habría podido surgir si Spotify no fuera una organización con una cultura enraizada en la gestión ágil, con equipos empoderados, en una estructura más horizontal, acostumbrados a proponer e iterar hasta dar en el clavo.

En Age of Agile, Stephen Denning relata cómo dos ingenieros de software, Chris Johnson y Ed Newett, concibieron la idea original detrás de Discover Weekly y la propusieron a Matt Ogle, líder senior de producto.

Discover Weekly, de Spotify, nació gracias a la cultura ágil, más horizontal, de la empresa.

Ogle agradeció su iniciativa y en equipo consiguieron desarrollar el producto en el tiempo récord de cuatro meses. Gracias a ello, Spotify obtuvo una ventaja considerable frente a competidores como Pandora o Apple Music.

¿Te imaginas qué hubiera pasado si la idea hubiera sido sometida a un escrutinio estricto a través de una cadena de mando rígida? En el mejor de los escenarios habría surgido, pero habría tardado mucho más en desarrollarse.

Rentabilidad a costa de estancamiento

Geoff Nicholson, de 3M, considerado el “padre de las notas post-it”, enumera seis prácticas que una compañía debería eliminar para evitar coartar su creatividad:

  • Pedir planes de negocio a cinco años.
  • Insistir que una nueva idea deba pasar por todos los niveles de mando.
  • Querer controlar todo.
  • Expresar críticas, pero guardarse las felicitaciones.
  • Sospechar de cualquier idea que se origine en un nivel inferior al tuyo.
  • Decidir reorganizar en privado y querer maximizar la sorpresa.

3M sufrió en su momento la carga del proceso Six Sigma, diseñado para identificar y remover las causas de los defectos, además de minimizar la variabilidad.

Sí, ayuda a reducir costos y tiempos de producción, que puede traducirse en un mayor beneficio económico.

Sin embargo, al aplicarse en un ambiente donde se quiere impulsar la innovación o la iniciativa, resulta muy contraproducente.

Eso es lo que le pasó a Home Depot en 2005. Luego de implementar el Six Sigma, su rentabilidad subió, pero también el malestar entre los empleados y la calidad del servicio se fue en picada; demasiadas evaluaciones y papeleo quitaban tiempo a lo que de verdad importaba: la atención al cliente.

De vuelta a 3M, Nicholson comentó sobre su experiencia con procesos anquilosados:

“En principio lo que pasaba con la gente de Six Sigma, ellos decían que necesitaban un plan de negocio a cinco años (para una idea nueva). ¡Por favor!, eso aún no lo sabíamos porque no sabíamos cómo funciona, ni cuántos clientes (lo usarían), porque aún no lo probábamos con los clientes”.

Geoff Nicholson, de 3M, creador de las notas post it.

Al respecto, Lisa Bodell, autora de Kill the Company, considera que entre las prácticas que entorpecen la innovación se encuentran:

  • Empoderar con permiso, pero sin acción.
  • Que los líderes se enfoquen en procesos en lugar de en la gente.
  • Depender demasiado de las juntas.
  • Falta de una visión clara para la organización.
  • Que la gerencia sea juez, en lugar de jurado.

¿Tú crees que los procesos puedan convivir con un ambiente de creatividad? ¿O deberíamos dejarlos para administración y producción? Puedes dejarnos tu opinión en los comentarios.

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Conectar tu propósito con el trabajo: Caso Nuevo Amanecer

por Analucía Richo

Pequeñas acciones pueden tener un gran impacto.

Desde muy pequeña, en el colegio cada semestre las maestras y los papás organizaban una visita a un orfanato, asilo, escuela de bajos recursos, o a alguna asociación que pudiera necesitar apoyo y en la que niños de entre 5 y 14 años pudieran ayudar.

Recuerdo muy bien, creo que fue el primer año de secundaria, que durante todo el año reunimos cosas como colchas, calcetines y comida. La idea era ayudar a unos 30 viejitos que vivían en un asilo.

Desde secundaria nos inculcaban en la escuela el valor de ayudar (ahí estoy yo, en el centro).

Llegó el día, y además de darles lo que reunimos, nos quedamos a comer con ellos y jugamos lotería.

Había un viejito ya muy grande que muy apenas podía jugar, pero al final nos contó que hace mucho que no lo visitaban y que eso le daba energía.

Desde entonces intento cada vez que puedo, o al menos una vez al año, hacer algo parecido.

Proyecto con Nuevo Amanecer

En noviembre del año pasado, Óscar nos contó durante una comida que una compañera suya del IPADE, hija de la fundadora de Nuevo Amanecer (NA), le había comentado que traían el proyecto de diseñar la experiencia en las visitas a la asociación.

Decía ella que ése es un momento muy relevante: es el primer acercamiento de posibles donantes o voluntarios y de eso depende qué tanto se comprometen y ayudan en la organización.

Sin pesar lo complejo que podía ser el proyecto, recordé el impacto que una pequeña acción puede tener y le dije que yo lo haría.

El proyecto con Nuevo Amanecer consistió en diseñar la experiencia durante las visitas.

El primer día nos dieron el recorrido a Gerardo y a mí. En lo personal, no puedo explicar lo que sentí, sólo quería ayudar.

Empezamos el proyecto, y después de algunas sesiones de trabajo y cocreación, hice un Nido para complementar el recorrido y la narrativa de Nuevo Amanecer con historias.

Al terminar el Nido Marco, el director general de Nuevo Amanecer me llevó aparte para platicar. Me comentó que se acababa de dar cuenta de que su asociación está formada por historias. Que eso es lo que los hace ser lo que son hoy.

Y que sin ellas, probablemente los nuevos no entenderían la pasión de los que llevan más años en NA.

Además, a los que llevan más años les sirven como energía para seguir persiguiendo su objetivo: brindar un servicio integral de la más alta calidad a personas con discapacidad, para así mejorar sus vidas y las de sus familias.

Te quiero compartir algunas de las historias cortas que recopilamos que más me gustaron:

1)

Una vez, estando en cita de evaluación con un alumno del área de Habilidades Funcionales y sus papás, la voluntaria explicaba algunos temas. Entonces hizo una primera pregunta: “¿Señora, usted juega con su hijo?”.

La señora puso cara de sorpresa, y no contestó. El papá, muy asombrado, preguntó: “¿Juega?”.

¡No sabían que su hijo podía jugar! Con ello la voluntaria comprendió que había mucho por trabajar y les explicó a la familia todo lo que el niño sí podía hacer.

Después de unas semanas, la mamá buscó muy contenta a la voluntaria y le dijo: “Gracias por tomar a un niño y devolverme a mi hijo”.

2)

Imagina el impacto que tenemos en las vidas de estas familias.

Hace algunos años se hacían viajes de verano, llevábamos a los niños a conocer la playa.

En estos viajes, ellos tenían la experiencia de enfrentarse a cosas a las que no suelen enfrentarse: desde subirse a un camión de viaje o a un avión, hasta separarse de sus papas, entre otras cosas.

En una ocasión fuimos a Tampico. Imagínate la logística de desarmar y armar las sillas, subir a los niños al camión y todo lo que eso implica.

En fin, llegamos a la playa y había 100 metros antes de llegar al mar. Armamos las sillas, bajamos a los alumnos y ¡sorpresa!, no es fácil empujar ruedas en la arena.

Había un niño, Juan, que no necesitaba silla, pero sí apoyo para caminar. En ese momento yo estaba empujando una silla y él se estaba agarrando de mí y le dije: “Juan, vas a necesitar caminar, no te puedo ayudar”.

En eso Juan se soltó y empezó a caminar muy rápido, como él podía, pero fue algo impresionante. Él nunca había sentido la arena y al final me ganó en llegar al mar. Él se enfrentó a una realidad.

Su mamá dijo: “Ése fue el viaje que cambió la vida no sólo de mi hijo, sino de toda mi familia”.

El entregable final de este proyecto es una joya. Además de servir para el recorrido y tener un impacto con las visitas, fue muy útil para energizar y motivar a todos, al dar a conocer las historias que se viven en NA día a día.

Una organización como Nuevo Amanecer está hecha de historias, que sirven para motivar y energizar a quienes colaboran en ella.

Trabaja con propósito y energízate todos los días

Así como todos los terapeutas, médicos, maestras, y demás administrativos que trabajan en NA están motivados y disfrutan su trabajo, tú también puedes hacerlo.

Probablemente estás pensando “sí, pero su propósito está bien cañón”. Pues te tengo una noticia: ¡sea cual sea tu trabajo, puedes encontrar un propósito propio que esté alineado al de la empresa!

El truco es hacer un poco de introspección. En el libro de “Grit: The Power of Passion and Perseverance” de Angela Duckworth, entre muchas cosas plantea dos que creo que vale la pena compartir con ustedes.

  1. Apégate a tu interés: “Las personas son más felices si su trabajo se cruza con sus intereses”.
  2. Comprométete con pequeñas tareas que amas: “Las grandes metas son inspiradoras, pero necesitas pequeñas metas para que las grandes metas se cumplan.”

Teniendo en mente estas dos recomendaciones, quiero enseñarte cómo yo hice una pequeña introspección y hallé que mis metas personales están alineadas a las de Astrolab.

Con base en esto intento hacer más de lo que me gusta y energizarme para hacer lo que no me gusta tanto:

Aunque este fue un ejercicio rápido, tengo mucha claridad que por medio de Astrolab yo me desarrollo a nivel personal y profesional, y que mis metas finales se alinean con las de la empresa.

Sé que me encanta ayudar y por medio de proyectos como el de NA, lo hacemos de forma genuina.

Pero a la vez entiendo que, aunque no todas las empresas tienen propósitos como el de Nuevo Amanecer, en cada una de ellas hay muchas personas que van a trabajar al menos ocho horas. 

Y que haciendo consultoría y resolviendo problemas en cada uno de los proyectos, si hago un buen trabajo puedo trascender en la vida de muchas personas y sus familias.

Extra: Yo hoy

Yo no soy de las personas que creen en las coincidencias. Más bien pienso que todo en la vida está conectado por pequeñas acciones que generan efectos a corto o largo plazo.

Todo y todos somos parte de un sistema con muchos subsistemas, pero al fin conectado.

Dos meses después de acabar este proyecto y enamorarme de Nuevo Amanecer, yo tenía que iniciar la tesis de la maestría. En equipo habíamos coincidido que queríamos trabajar con una ONG.

En una reunión de equipo, Caro, una de mis compañeras, propuso hacer la tesis con NA. Después de alunas entrevistas y evaluar otras organizaciones en las que podríamos trabajar, nos quedamos con ellos.

Haber trabajado previamente con NA nos dio una ventaja para hacer el diagnostico más rápido y más profundo. La tesis va de maravilla y, aunque ha sido muy retador, me siento muy comprometida.

Estoy segura de que vamos a terminar con un proyecto exitoso que ayude a NA a su crecimiento.

Sé que este tipo de proyectos, por más que sean pesados, me energizan y me hacen ser mejor en otras tareas que quizás no disfruto tanto.


Analucia es consultora en Astrolab. Cree firmemente que todo lo que hacemos y dejamos de hacer deriva en efectos negativos y positivos, y que tenemos que construir en base a estas acciones: confianza, cultura y organizaciones exitosas. Puedes contactarla en analucia@astrolab.mx 

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¿Estás listo para reinventar tu organización? Reseña: ‘Brave New Work’

por Andrés Oliveros

Mi papá falleció en el 2015 sin entender por qué dejé mi naciente carrera como abogado corporativo en el 2012 para dedicarme al cambio y cultura organizacional.

Para él, la cultura de una empresa -le tocó desarrollarse en el sector industrial- era algo que existía, pero que se componía enteramente por dos elementos inamovibles o read-only: la poca disposición del obrero por trabajar, y el cariño -o la falta de cariño- del jefe por sus colaboradores (mi Padre, debo aclarar, era un líder entregado por su gente).

¿Qué tanto puedes cambiar cómo se trabaja? La gente trabaja porque necesita, no porque quiere, era su mentalidad.

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