Storytelling de Negocios

Cuando NO contar una historia

por Óscar

Mis amigos me escuchaban con atención. Estábamos en la cubierta del barco, en medio del caribe, 28 grados centígrados y cerveza en mano, mientras yo llegaba al clímax de la historia. De pronto, olvidé por qué había empezado a contarla. Sentí un pánico escénico seguido de sudor frío en la frente. Mi historia no tenía ningún punto. En un parpadeo, perdí la atención de la mayoría.

Ahora que las historias se ha vuelto tan populares, parece que toda experiencia es una historia y que cualquier momento es bueno para divulgarla. Sin embargo, las historias tienen ciertos elementos y estructura que uno debe respetar para que tengan fuerza, además de eso hay momentos que son mejores que otros.

Les comparto 6 ocasiones en las que NO conviene contar una historia:

1) Cuando no la has preparado bien

Un clásico es no tener los elementos completos o no haberlos pensado al cien. Me pasó a mi con mis amigos. El resultado es catastrófico y siempre queda la ‘espinita’: “si tan sólo la hubiera preparado bien”. El mejor consejo es pensar en reunir los elementos principales: algo que sucede en un lugar y tiempo, con un personaje principal y secundarios, el factor inesperado. También puedes agregar detalles sensoriales y diálogos, para hacer tu historia más memorable.

2) Cuando no conoces a tu audiencia

Hace unos años, cuando apenas comenzábamos en Astrolab, nos invitaron de la incubadora local para que diéramos una plática a emprendedores. Andrés y yo preparamos nuestras historias pensando en ese perfil y, para nuestra sorpresa, los invitados eran más bien de fuera. En su mayoría se trataba de personas que querían emprender pero no necesariamente lo habían hecho. A la mitad del camino nos dimos cuenta que nuestro contenido no resonó.

3) Cuando no hay tiempo

Me pasó en un elevador hace apenas dos semanas. Me crucé con un empresario reconocido de la ciudad rumbo a una junta. Se me hizo fácil contarle una historia para presentarme. El problema es que sólo tenía 15 segundos. Elegantemente mi receptor se despidió a la mitad de la historia. Me quedé hablando solo.

4) Cuando estás en el lugar equivocado

No todos los lugares son buenos para contar una historia. A veces hay mucha gente, mucho ruido y puede ser difícil que la gente te preste atención. Piensa muy bien en el ‘setting’, puede ser que con hacer un pequeño ajuste tengas para convertir los espacios a tu alrededor. Por ejemplo, apaga la música o entra a una sala privada.

5) Cuando no tienes el derecho

Ya sea porque alguien más está hablando o sencillamente porque la historia pertenece a otra persona y, al contarla, puedes ofenderla. Cuando tu historia puede tener un efecto negativo en alguien más, es mejor omitirla.

6) Cuando estás cansado

Sucede con frecuencia que después de unas 5 ó 6 veces de contar tu historia en público, te empiezas a acostumbrar. Entonces empiezas a omitir detalles sensoriales o te saltas partes que parecen poco importantes. Cuando estás cansado, es mejor esperar. Tómate un vaso de agua, sal a caminar y quizás estés mejor preparado para contar tu historia.

Después de leer todos los momentos en donde NO conviene contar una historia, podrías quedarte con la impresión de que es un arte muy complejo. Ante todo, lo mejor es que practiques y busques crear tus propios espacios. Seguramente te darás cuenta que lo haces con más naturalidad de lo que pensaste.

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Cómo hacer diagnósticos innovadores: el caso de IKEA

por Óscar Ramírez

IKEA, que llega a México en 2019, es reconocida por ser el minorista de muebles más grande del mundo.

Su visión de crear una vida mejor en el hogar para el mayor número de personas posible” es lo que la ha hecho única.

De hecho, no se ve a sí misma como un minorista. Quiere ayudar a construir un futuro sostenible al transformar la manera en que las personas viven, comen, duermen y sueñan a través de productos de calidad y a buen precio. 

La creencia detrás de todo esto es que crear una vida mejor, comienza con una vida mejor en el hogar.

Para lograr su propósito, entre el 2016 y 2017 IKEA buscaba comprender las necesidades y los sueños de la gente con respecto al hogar.

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Cómo apoyarte en las ciencias humanas al hacer un diagnóstico

por Ana Fernanda Moctezuma

Como menciona Andrés en el Artículo Destacado, identificar de manera oportuna lo que ocurre dentro de una organización ayudará a mejorar el desempeño de las personas que conforman sus equipos de trabajo.

Y para identificar y tratar problemas del comportamiento humano, lo más lógico sería recurrir a las ciencias humanas. Pero en el mundo de los negocios, esto no parece ser así de sencillo:

Mucha gente de negocios asocia las ciencias humanas -antropología, sociología, ciencias políticas, y filosofía- con la academia, y por buenas razones. El trabajo de los académicos en estas disciplinas es muy difícil de entender, y los hallazgos que ofrecen por lo general no parecen tener relevancia práctica para los negocios.

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