Storytelling de Negocios

Definir e implementar un propósito: el caso de Astrolab

por Andrés Oliveros

A finales del 2005, un inglés de 33 años que dirigía una empresa de marketing en Nueva York estaba pasando por momentos difíciles. El negocio iba bien, pero él no: había perdido el sentido de su trabajo:

-Suelo ser muy optimista – decía-, pero esos meses estaba pasando por algo muy cercano a la depresión. No estaba motivado.

A principios del 2006, una mujer le explicó cómo funcionaba el cerebro humano, y eso picó su curiosidad. Entonces se obsesionó con entender por qué algunas campañas de marketing funcionaban y otras no, y eso lo llevó a pensar porqué hacemos lo que hacemos:

-Entendí el origen de mi estrés: no es que había olvidado lo que hacía o cómo lo hacía. Mi problema es que había olvidado POR QUÉ hacía lo que hacía y necesitaba descubrirlo.

Durante los siguientes tres años se dedicó a hablar sobre esto en donde pudiera. Pedía 100 USD por hablar del tema. Un día lo invitaron a dar una TEDx Talk ante un grupo de 50 personas en Seattle. El inglés aceptó, y tituló su plática “How great leaders inspire action”.

La idea madre de la conversación es ésta: los líderes y las organizaciones inspiradoras hablan primero de sus porqués -de por qué hacen lo que hacen-, antes de hablar de qué hacen o de cómo lo hacen.

Hoy, esa TEDx Talk tiene 38 millones de reproducciones, pero esto es poco comparado con el impacto que la plática ha tenido en el mundo de los negocios, de las organizaciones y del liderazgo.

(Por ejemplo, a raíz de esto, la firma Ernst and Young empezó a ofrecer los servicios de Purpose-Led Transformation y fundó el Beacon Institute, una organización dedicada a investigar sobre el tema del propósito en las organizaciones).

Te dejo un artículo de Entrepreneur donde explica un poco más sobre su impacto.

Desde entonces, el inglés ha publicado varios libros y ha dedicado su vida a “construir un mundo donde la gran mayoría de las personas salgan de su trabajo sintiéndose plenos”.

Por cierto: ya no cobra 100 USD por plática. Hoy cobra 200,000 USD por hablar en tu evento.

Si nunca has visto la TEDx de este inglés -hablo de Simon Sinek, por si no habías adivinado-, vela antes de seguir leyendo este artículo, aquí está abajo. Es muy probable que también tenga un fuerte impacto en ti y en tu vida.

En el resto del artículo quiero contarte la historia de cómo una PyME de Monterrey (Astrolab, nosotros), ha intentado implementar los consejos de Sinek desde el 2011 hasta hoy, y cuál ha sido el resultado.

Seré muy transparente y maquillaré poco el texto: la intención es que la experiencia de Astrolab te sea útil, independientemente de si trabajas en una PyMe o un corporativo de 100,000 empleados.

Simon Sinek y el origen de Astrolab

En julio del 2011, Óscar y yo escribimos unos blog posts en nuestras páginas personales. Esa conversación sería el inicio de lo que hoy es Astrolab. En uno de estos textos, Óscar citó a Sinek de esta forma:

“Los grandes líderes, los que inspiran, se comunican de una forma especial. Simon Sinek lo explica muy bien con su “Golden Circle”, y me recuerda un poco a mis clases de filosofía o periodismo: ¿por qué?, ¿cómo? y ¿qué?”

De esas publicaciones nació la idea de construir un taller donde le diéramos herramientas a líderes que les facilitaran inspirar a otros (de ahí también surgió el nombre del taller: iNSPiRA).

Definir nuestro propósito nos llevó a sumergirnos en el storytelling.

Pero ése era sólo el inicio de la influencia de Sinek en la historia de Astrolab.

En junio del 2012 -faltando dos meses para empezar el primer iNSPiRA- me compré Start with Why, el libro de Simon Sinek. El texto resonó tanto conmigo que se lo regalé a Óscar de cumpleaños unas semanas después.

Entonces empezaron nuestras conversaciones sobre cómo hablar de Astrolab empezando por el porqué, como decía Sinek. En otras palabras, empezamos a cuestionarnos cuál era el propósito de Astrolab.

Unos meses después escribimos lo siguiente en nuestra página:

“Siempre habrá ideas nuevas porque siempre tendremos la capacidad de imaginarlas.

Por eso nos emocionamos -Óscar y yo- cuando descubrimos esto del storytelling hace quince meses. Nos emocionamos no porque hayamos descubierto el concepto de historias (eso lo hicimos todos a los dos años), sino porque descubrimos que otros las estaban usando para construir marcas, para mover auditorios, para generar cambio y para comunicar mejor.

Y con la emoción, durante y después, sobrevino la curiosidad: ¿y si nosotros hacemos lo mismo?, ¿y si nos ponemos a estudiar el tema para resolver problemas usando narrativas? La curiosidad devino en disciplina, y la disciplina nos puso frente a la necesidad de organizarnos.

Entonces fundamos Astrolab: como un deseo de aprender por qué nos gustaban tanto las historias y de aprender cómo usarlas para llamar la atención del mundo de las empresas y poner a la persona en el centro de la economía y del comercio”.

Poner a la persona en el centro” fue la primera forma de manifestar el propósito de Astrolab.

Dos años después lo explicamos así: “Detrás de todo nuestro trabajo existe el ideal de humanizar empresas, de poner a la persona en el centro de la toma de decisiones“.

Pero ¿qué significaba para nosotros esto de poner a la persona en el centro? En esa misma publicación lo aclarábamos:

“Tú y yo estamos metidos en nuestro trabajo al menos 40 horas cada semana (más tiempo que el que pasamos despiertos en nuestra casa). ¿Por qué no ayudar a que esas 40 horas sean más satisfactorias, más motivadoras y menos cansadas? A eso nos referimos con humanizar.”

Tres redefiniciones de nuestro propósito

El problema de este propósito es que era demasiado amplio, y eso le quitaba fuerza.

En marzo del 2016 escribimos lo siguiente en nuestro blog: “Nos dimos cuenta que no estábamos siendo congruentes: promovemos el tema del propósito, pero no teníamos uno claro que estuviera asimilado por todos y que influyera en nuestra operación.”

Entonces Gerardo, Óscar y yo nos encerramos unos días y definimos un propósito de Astrolab que fuera más aplicable:

“Astrolab cree que puedes inspirar otros… Astrolab existe para darte herramientas que te faciliten esto. En esto creemos y por esto nos levantamos por la mañana.”

A finales de ese año hicimos otro ajuste derivado del trabajo que estuvimos realizando los pasados meses. Lo que cambió fue que nos dimos cuenta que no era suficiente inspirar a otros. A veces hacía falta darle otras herramientas a los líderes, no sólo herramientas para inspirar.

Mucho de lo que hacíamos tenía que ver con ayudarle a nuestros clientes a implementar nuevas estrategias, proyectos e iniciativas, así que parafraseamos nuestro propósito de esta forma: “Haz que las cosas sucedan“.

Pero seguíamos inconformes con la selección de palabras.

Recuerdo haber empezado muchas citas de venta con estas palabras (“Astrolab quiere ayudarte a que las cosas sucedan”) y percibir que no estaba evocando mucho en la mente de mis prospectos o clientes.

Internamente, sentíamos que esas palabras se quedaban cortas para representar la magnitud de nuestros sueños y la urgencia de nuestro trabajo.

Así que nos volvimos a encerrar a finales del 2017 para repensar no sólo las palabras que usábamos para hablar sobre nuestro propósito, sino todo nuestro trabajo.

¿Qué es lo que realmente queríamos lograr en todo lo que hacíamos? ¿Por qué nos levantábamos en la mañana? ¿Cómo le íbamos a hacer para que todo lo que hiciéramos -nuestros talleres, nuestros servicios, nuestra cultura, nuestros esfuerzos de innovación, nuestros hábitos organizacionales, nuestras juntas semanales- estuviera alimentado por esa idea?

En este artículo doble publicado en enero del 2018 (parte uno y parte dos) describimos cómo llegamos al concepto de “Cambiemos cómo trabajamos e interactuamos“, nuestro propósito actual.

Seis maneras de aprovechar la fuerza del propósito en una empresa

Hay dos grandes retos a la hora de definir y de sacarle jugo a un propósito: el primero es que encierre los sueños de los fundadores y de sus líderes.

No es fácil poner de acuerdo a varias personas sobre el fin último de una empresa, y menos teniendo en cuenta que los deseos de cada persona van madurando o van afinándose en el tiempo, pero se tiene que hacer si se quiere aprovechar la mayor fuente de energía de esas personas: su deseo de trascender.

El segundo gran reto es que el propósito tiene que infusionar todo lo que una empresa hace.

De nada sirve pegar el propósito por todos lados si no se usa como referencia para actuar, para atender clientes o para crear nuevos productos y servicios.

De nada sirve tener un propósito si no te lo vas a tomar en serio.

En Astrolab, el propósito tiene estos usos:

1) Lo usamos para abrir nuestras citas de ventas y la mayoría de las conversaciones que tenemos con personas a quienes acabamos de conocer.

Hace unos meses me contaron que José Luis Pier, CEO de Lowe’s México, empieza la mayoría de sus citas citando el propósito de la organización (“Nuestro propósito es Ayudar a los mexicanos a amar el lugar donde viven”).

Si te conocí hace poco lo más probable es que una de mis primeras líneas fue algo así como “Astrolab existe para cambiar la forma como trabajamos e interactuamos”, o una alternativa (“existimos para mejorar la forma como se trabaja e interactúa en las grandes organizaciones”).

Eso le deja ver a los demás que el propósito es más que un eslogan.

2) Da la bienvenida a los que entran a astrolab.mx

Entra a nuestra página y verás que nuestro propósito está en la portada.

3) Da la bienvenida a los que van a nuestras oficinas

Igual si vienes a nuestras instalaciones: mandamos hacer un vinil que ocupa toda la entrada del local.

4) Nos sirve para abrir las sesiones de onboarding

De esta forma les hacemos ver que en Astrolab nos tomamos el propósito en serio desde el día uno… y que esperamos que ellos hagan lo mismo

5) Aparece en nuestras tarjetas de presentación y en nuestros correos

Hasta en nuestras tarjetas de presentación incorporamos nuestro propósito.

6) Lo ponemos sobre la mesa cuando creamos propuestas de servicio para prospectos.

Constantemente nos hacemos la siguiente pregunta mientras trabajamos una propuesta de servicio: ¿Cómo podemos hacer realidad esto de “Cambiar la forma como Trabajamos e Interactuamos” en este proyecto particular? ¿cómo les podemos ayudar a trabajar mejor?

Posdata. La audiencia de este artículo

Uno de los grandes obstáculos a la hora de escribir este texto consistió en definir quién era la audiencia, a quién iba a estar dirigido.

Mi audiencia principal suelen ser los Generación X o Millennials que trabajan en grandes organizaciones: en ellos suelo pensar mientras escribo para Astrolab.

El problema de hablarles a ellos es que probablemente menos del 1% de esas audiencias tengan la capacidad de influir en la definición de un propósito de las organizaciones donde trabajan. ¿Trabajas en CEMEX o en FEMSA? Difícilmente podrás cambiar el propósito de la organización.

Con esto en mente, y después de platicarlo con el equipo de Astrolab, decidimos que como quiera hacía sentido hablarles a ellos -a ustedes-. El racional fue el siguiente.

Lo más probable es que no puedan tomar la decisión de elegir uno u otro propósito para sus empresas, pero seguro pueden ayudar a definir y a implementar el propósito de su equipo o del área donde trabajan. Y siempre pueden encontrar su propósito personal y usarlo para crecer… o tenerlo en mente en caso de que decidan emprender.

¿Cómo le vas a sacar provecho a estas ideas?


¿Ha influido la TEDx de Simon Sinek en tu vida profesional? ¿Cómo utilizas el concepto del propósito? ¿Cómo se usa en tu organización?

Deja tu comentario en este blog, escríbeme a andres@astrolab.mx para contarme, o mándame un Whatsapp y nos tomamos un café para platicar (8114691064).

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Conectar tu propósito con el trabajo: Caso Nuevo Amanecer

por Analucía Richo

Pequeñas acciones pueden tener un gran impacto.

Desde muy pequeña, en el colegio cada semestre las maestras y los papás organizaban una visita a un orfanato, asilo, escuela de bajos recursos, o a alguna asociación que pudiera necesitar apoyo y en la que niños de entre 5 y 14 años pudieran ayudar.

Recuerdo muy bien, creo que fue el primer año de secundaria, que durante todo el año reunimos cosas como colchas, calcetines y comida. La idea era ayudar a unos 30 viejitos que vivían en un asilo.

Desde secundaria nos inculcaban en la escuela el valor de ayudar (ahí estoy yo, en el centro).

Llegó el día, y además de darles lo que reunimos, nos quedamos a comer con ellos y jugamos lotería.

Había un viejito ya muy grande que muy apenas podía jugar, pero al final nos contó que hace mucho que no lo visitaban y que eso le daba energía.

Desde entonces intento cada vez que puedo, o al menos una vez al año, hacer algo parecido.

Proyecto con Nuevo Amanecer

En noviembre del año pasado, Óscar nos contó durante una comida que una compañera suya del IPADE, hija de la fundadora de Nuevo Amanecer (NA), le había comentado que traían el proyecto de diseñar la experiencia en las visitas a la asociación.

Decía ella que ése es un momento muy relevante: es el primer acercamiento de posibles donantes o voluntarios y de eso depende qué tanto se comprometen y ayudan en la organización.

Sin pesar lo complejo que podía ser el proyecto, recordé el impacto que una pequeña acción puede tener y le dije que yo lo haría.

El proyecto con Nuevo Amanecer consistió en diseñar la experiencia durante las visitas.

El primer día nos dieron el recorrido a Gerardo y a mí. En lo personal, no puedo explicar lo que sentí, sólo quería ayudar.

Empezamos el proyecto, y después de algunas sesiones de trabajo y cocreación, hice un Nido para complementar el recorrido y la narrativa de Nuevo Amanecer con historias.

Al terminar el Nido Marco, el director general de Nuevo Amanecer me llevó aparte para platicar. Me comentó que se acababa de dar cuenta de que su asociación está formada por historias. Que eso es lo que los hace ser lo que son hoy.

Y que sin ellas, probablemente los nuevos no entenderían la pasión de los que llevan más años en NA.

Además, a los que llevan más años les sirven como energía para seguir persiguiendo su objetivo: brindar un servicio integral de la más alta calidad a personas con discapacidad, para así mejorar sus vidas y las de sus familias.

Te quiero compartir algunas de las historias cortas que recopilamos que más me gustaron:

1)

Una vez, estando en cita de evaluación con un alumno del área de Habilidades Funcionales y sus papás, la voluntaria explicaba algunos temas. Entonces hizo una primera pregunta: “¿Señora, usted juega con su hijo?”.

La señora puso cara de sorpresa, y no contestó. El papá, muy asombrado, preguntó: “¿Juega?”.

¡No sabían que su hijo podía jugar! Con ello la voluntaria comprendió que había mucho por trabajar y les explicó a la familia todo lo que el niño sí podía hacer.

Después de unas semanas, la mamá buscó muy contenta a la voluntaria y le dijo: “Gracias por tomar a un niño y devolverme a mi hijo”.

2)

Imagina el impacto que tenemos en las vidas de estas familias.

Hace algunos años se hacían viajes de verano, llevábamos a los niños a conocer la playa.

En estos viajes, ellos tenían la experiencia de enfrentarse a cosas a las que no suelen enfrentarse: desde subirse a un camión de viaje o a un avión, hasta separarse de sus papas, entre otras cosas.

En una ocasión fuimos a Tampico. Imagínate la logística de desarmar y armar las sillas, subir a los niños al camión y todo lo que eso implica.

En fin, llegamos a la playa y había 100 metros antes de llegar al mar. Armamos las sillas, bajamos a los alumnos y ¡sorpresa!, no es fácil empujar ruedas en la arena.

Había un niño, Juan, que no necesitaba silla, pero sí apoyo para caminar. En ese momento yo estaba empujando una silla y él se estaba agarrando de mí y le dije: “Juan, vas a necesitar caminar, no te puedo ayudar”.

En eso Juan se soltó y empezó a caminar muy rápido, como él podía, pero fue algo impresionante. Él nunca había sentido la arena y al final me ganó en llegar al mar. Él se enfrentó a una realidad.

Su mamá dijo: “Ése fue el viaje que cambió la vida no sólo de mi hijo, sino de toda mi familia”.

El entregable final de este proyecto es una joya. Además de servir para el recorrido y tener un impacto con las visitas, fue muy útil para energizar y motivar a todos, al dar a conocer las historias que se viven en NA día a día.

Una organización como Nuevo Amanecer está hecha de historias, que sirven para motivar y energizar a quienes colaboran en ella.

Trabaja con propósito y energízate todos los días

Así como todos los terapeutas, médicos, maestras, y demás administrativos que trabajan en NA están motivados y disfrutan su trabajo, tú también puedes hacerlo.

Probablemente estás pensando “sí, pero su propósito está bien cañón”. Pues te tengo una noticia: ¡sea cual sea tu trabajo, puedes encontrar un propósito propio que esté alineado al de la empresa!

El truco es hacer un poco de introspección. En el libro de “Grit: The Power of Passion and Perseverance” de Angela Duckworth, entre muchas cosas plantea dos que creo que vale la pena compartir con ustedes.

  1. Apégate a tu interés: “Las personas son más felices si su trabajo se cruza con sus intereses”.
  2. Comprométete con pequeñas tareas que amas: “Las grandes metas son inspiradoras, pero necesitas pequeñas metas para que las grandes metas se cumplan.”

Teniendo en mente estas dos recomendaciones, quiero enseñarte cómo yo hice una pequeña introspección y hallé que mis metas personales están alineadas a las de Astrolab.

Con base en esto intento hacer más de lo que me gusta y energizarme para hacer lo que no me gusta tanto:

Aunque este fue un ejercicio rápido, tengo mucha claridad que por medio de Astrolab yo me desarrollo a nivel personal y profesional, y que mis metas finales se alinean con las de la empresa.

Sé que me encanta ayudar y por medio de proyectos como el de NA, lo hacemos de forma genuina.

Pero a la vez entiendo que, aunque no todas las empresas tienen propósitos como el de Nuevo Amanecer, en cada una de ellas hay muchas personas que van a trabajar al menos ocho horas. 

Y que haciendo consultoría y resolviendo problemas en cada uno de los proyectos, si hago un buen trabajo puedo trascender en la vida de muchas personas y sus familias.

Extra: Yo hoy

Yo no soy de las personas que creen en las coincidencias. Más bien pienso que todo en la vida está conectado por pequeñas acciones que generan efectos a corto o largo plazo.

Todo y todos somos parte de un sistema con muchos subsistemas, pero al fin conectado.

Dos meses después de acabar este proyecto y enamorarme de Nuevo Amanecer, yo tenía que iniciar la tesis de la maestría. En equipo habíamos coincidido que queríamos trabajar con una ONG.

En una reunión de equipo, Caro, una de mis compañeras, propuso hacer la tesis con NA. Después de alunas entrevistas y evaluar otras organizaciones en las que podríamos trabajar, nos quedamos con ellos.

Haber trabajado previamente con NA nos dio una ventaja para hacer el diagnostico más rápido y más profundo. La tesis va de maravilla y, aunque ha sido muy retador, me siento muy comprometida.

Estoy segura de que vamos a terminar con un proyecto exitoso que ayude a NA a su crecimiento.

Sé que este tipo de proyectos, por más que sean pesados, me energizan y me hacen ser mejor en otras tareas que quizás no disfruto tanto.


Analucia es consultora en Astrolab. Cree firmemente que todo lo que hacemos y dejamos de hacer deriva en efectos negativos y positivos, y que tenemos que construir en base a estas acciones: confianza, cultura y organizaciones exitosas. Puedes contactarla en analucia@astrolab.mx 

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¿Estás listo para reinventar tu organización? Reseña: ‘Brave New Work’

por Andrés Oliveros

Mi papá falleció en el 2015 sin entender por qué dejé mi naciente carrera como abogado corporativo en el 2012 para dedicarme al cambio y cultura organizacional.

Para él, la cultura de una empresa -le tocó desarrollarse en el sector industrial- era algo que existía, pero que se componía enteramente por dos elementos inamovibles o read-only: la poca disposición del obrero por trabajar, y el cariño -o la falta de cariño- del jefe por sus colaboradores (mi Padre, debo aclarar, era un líder entregado por su gente).

¿Qué tanto puedes cambiar cómo se trabaja? La gente trabaja porque necesita, no porque quiere, era su mentalidad.

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