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Deja que tu mente vuele: cómo sacar provecho de tu distracción

por Ana Fernanda Moctezuma

Paso 1. Deja lo que estás haciendo, siéntate en una posición cómoda y cierra los ojos.

Paso 2. Concéntrate en tu respiración. Inhala y exhala, y pon atención a tu cuerpo mientras lo haces.

Paso 3. Sigue concentrándote en tu respiración, y por ningún motivo permitas que tu mente divague…

…pero, ¿por qué no?


Hace unos días leí en Unstuck un artículo donde decía que, en su libro 10% Happier, Dan Harris propone estos tres sencillos pasos para lograr una sesión de meditación personal, fácil y efectiva.

La meditación nos ayuda a poner nuestra mente en blanco, relajarnos, concentrarnos, y tener mayor control sobre nosotros mismos y cómo reaccionamos ante lo que nos rodea.

Pero, si lo que quieres es estimular tu creatividad y mejorar tu desempeño, valdrá la pena replantearte el paso tres.

Enfoque vs. desenfoque

Seguro has escuchado en varias ocasiones- sobre todo en estos últimos meses, o años ya- algo sobre el concepto de mindfulness, referente a un estado del ser humano en el que se encuentra por completo consciente de dónde se encuentra y alerta de lo que está sucediendo con él y a su alrededor.

Para mí, es sólo una forma elegante de llamar a la concentración o al enfoque.

La capacidad de poner toda tu atención a la tarea que te corresponde en un determinado momento, es algo que constantemente anhelamos alcanzar, pues trae la promesa de hacernos más eficientes y productivos en el día a día.

Pero, así como es innegable la importancia del enfoque, existe una contraparte que se ha comprobado que es igual de vital.

El desenfoque, falta de concentración, sentir que tu mente divaga (mind-wandering), soñar despierto, son algunas de las características de lo que con frecuencia denominamos distracción, casi siempre con connotación negativa.

El ser humano pasa aproximadamente el 47% de su día en este estado de mind-wandering, porque nuestro cerebro sólo puede soportar hasta cierto punto la concentración, antes de sentirse fatigado y pedir distracción.

Ahora, si casi la mitad de nuestro tiempo estamos, de manera consciente o inconsciente, “perdidos” en nuestra mente o nuestra imaginación, considero indispensable conocer la manera de sacarle el mayor provecho posible.

Abraza el aburrimiento

Manoush Zomorodi, en su libro Bored and Brilliant, (que por cierto, te recomiendo mucho si quieres aprender más sobre el arte de soñar despierto), habla sobre el default mode mental.

Cuando activamos esta función, nos permitimos pensar en todo, y a la vez en nada en particular. Nos permite viajar al pasado; recordar personas, anécdotas, lugares, y nos permite viajar al futuro; hacer planes ideales, plantearnos metas de vida, imaginarnos dentro de cinco o diez años.

Podrás preguntarte, ¿cómo puedo beneficiarme de la distracción, de perder el tiempo vagando dentro de mi propia mente?

Para comenzar, puedes inspirarte viendo la Ted Talk de Zomorodi al respecto:

Además, te comparto cuatro respuestas que espero sean suficiente motivación para darte una oportunidad.

Los cuatro beneficios de dejar tu mente volar

  • Aumenta el pensamiento creativo. El Dr. Jonathan Smallwood, especialista en neurociencia, dice que existe un vínculo muy profundo entre la originalidad o creatividad, y los pensamientos espontáneos que surgen cuando nuestras mentes están inactivas.
    Si te ha pasado que las mejores ideas te surgen cuando estás en la regadera, o caminando, entenderás a qué se refiere. Mientras no piensas en nada en particular, se te puede ocurrir de todo.
  • Mejora tu estado de ánimo. Se ha comprobado que el mind-wandering que sucede mientras piensas en cosas agradables para ti, o en lo que más te apasiona, puede hacerte sentir más feliz.
    Ojo: ten cuidado y procura mantener tus pensamientos positivos, si tu distracción te lleva hacia memorias negativas o tristes, es probable que suceda el efecto contrario.
  • Mejora tu rendimiento. Como dije antes, tu cerebro sólo soporta cierto tiempo de concentración antes de agotarse, y es necesario recargarlo de energía para poder volver a poner atención.
    Dejar que tu mente descanse puede mejorar mucho tus niveles de concentración, durante o después de un día de trabajo o una actividad específica.
  • Ayuda a fijar mejores objetivos. Zomorodi platica en su libro sobre el concepto de planeación autobiográfica, que se refiere a los pensamientos que tenemos a futuro, en los que diseñamos planes paso a paso de cómo llegar a donde visualizamos, y tratamos de hacer sentido de nuestras vidas. Estas reflexiones, si les sacamos provecho, pueden ayudarnos a plantearnos objetivos personales concretos y realistas.

Ahora ya lo sabes, no te sientas culpable por estar distraído. Permítele a tu mente que se dé un break y descanse de vez en cuando, y date la oportunidad de explorar un rato entre tus propios pensamientos.

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