Storytelling de Negocios

‘El futuro ya está aquí pero está mal distribuido’

Hace unas semanas escuché la siguiente historia:

Nunca me entero de los comunicados de la empresa porque mi trabajo consiste en andar en la calle. Reviso mi correo una vez por semana. Ayer cumplí años y me hablaron de la oficina para preguntarme que porqué no estaba en pastel que me organizaron. Les dije que no estaba enterada. Claro que te avisamos, me dijeron, te mandamos un mail el lunes.

Muchas empresas mexicanas e internacionales de todos los tamaños están apostándole por mejorar las condiciones humanas del trabajo. Ya no es suficiente pagar bien, ofrecer buenas prestaciones y tener aire acondicionado en la oficina, explica Daniel Pink en su libro Drive. Ahora se necesita crear un ambiente y una comunicación natural y diferenciada que tome en cuenta a cada una de las personas -incluyendo sus aspiraciones, sentimientos y características- que forman parte de la organización. Una comunicación que tome en cuenta la hermosa y dinámica complejidad humana.

¿Por dónde se empieza un cambio de esta naturaleza? Creando y comunicando una visión de cómo se ve el futuro, y esto se puede hacer de dos maneras: o se impone la visión corporativa, o se escucha sinceramente a los colaboradores de la empresa.

El problema de imponer la visión corporativa es que dificilmente permeará en la cultura. Hace unos años visité a un amigo mexicano que vivía en Budapest y me contó que ningún húngaro podía hablar ruso aun y cuando el gobierno soviético lo declaró el segundo idioma oficial durante más de cuarenta años. ‘Nadie quiso aprender lo que les imponían los soviéticos’.

La alternativa es escuchar a los receptores y trabajar en conjunto con el objeto de crear una dinámica interna donde ellos se sientan agusto.

Un ejecutivo podría pensar al leer esto: ‘No puedo cumplir caprichos. La empresa tiene un rumbo y hay que tirar hacia allá’, pero el acercamiento sería el equivocado.

Es importante escuchar a los miembros de una organización porque son seres humanos, porque sirve conocer qué los mueve, qué los mantiene despiertos por la noche. Ellos son los que encarnan la organización, los que la sacan adelante. Ellos SON la organización, y al escucharlos, entendemos porqué hacen lo que hacen. Y de paso, visualizamos hacia dónde va la organización.

El problema es que muchas empresas tienen probemas para llevar esto a la acción de forma efectiva. Muchos acuden a las encuestas, pero las encuestas no provocan naturalmente la apertura. Provocan, quizás, respuestas abstractas, generales y teóricas.

Si queremos generar un diálogo constructivo que deje ver el lado emocional de las personas -las verdaderas razones detrás de las actitudes y comportamientos- se necesita hacer un esfuerzo distinto. Y ahí es donde entran las historias.

Las historias son las representaciones más plásticas de las experiencias humanas, y los seres humanos aprendemos -dialogamos, motivamos y nos inspiramos- en base a experiencias concretas (qué pasó ayer en casa de mis padres, qué sentí cuando escuché la noticia de mi hermano, qué escuché mientras corría por el pasillo de mi antigua universidad).

Si queremos generar un diálogo que predisponga el cambio, necesitamos hacer preguntas cuyas únicas respuestas posibles sean historias reales, historias sobre el día a día de Jorge que trabaja en la planta; de María, la oficinista que nunca ve la operación; de Manuel, el cajero que atiende en el supermercado; o del José, el guardia que sonríe cada mañana sin importarle si hace frío, calor o está cansado.

En una TEDTalk, Mark Strom cuenta que visitó a un CEO de una empresa multinacional. El CEO le comentó que estaban por lanzar la nueva cultura corporativa, y le mostró una presentación de sesenta diapositivas con la misión, visión y estrategia del programa. ‘¿Qué opinas?’ ‘No quiero ver la presentación.’ contestó Mark, ‘Sólo quiero que me respondas dos preguntas: ¿De quién estás orgulloso en tu organización? y, ¿se parecen esas diapositivas a todas esas grandes historias ordinarias de tus empleados? Si no, trabájalas de nuevo, e incluye todas esas historias.’

El futuro no es googleable, dice William Gibson. Más bien se esconde ahí, entre las historias que diariamente cuentan las personas a tu alrededor.

Conocerlas es el primer paso para convertir tu organización en un mejor lugar para trabajar.

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Conectar tu propósito con el trabajo: Caso Nuevo Amanecer

por Analucía Richo

Pequeñas acciones pueden tener un gran impacto.

Desde muy pequeña, en el colegio cada semestre las maestras y los papás organizaban una visita a un orfanato, asilo, escuela de bajos recursos, o a alguna asociación que pudiera necesitar apoyo y en la que niños de entre 5 y 14 años pudieran ayudar.

Recuerdo muy bien, creo que fue el primer año de secundaria, que durante todo el año reunimos cosas como colchas, calcetines y comida. La idea era ayudar a unos 30 viejitos que vivían en un asilo.

Desde secundaria nos inculcaban en la escuela el valor de ayudar (ahí estoy yo, en el centro).

Llegó el día, y además de darles lo que reunimos, nos quedamos a comer con ellos y jugamos lotería.

Había un viejito ya muy grande que muy apenas podía jugar, pero al final nos contó que hace mucho que no lo visitaban y que eso le daba energía.

Desde entonces intento cada vez que puedo, o al menos una vez al año, hacer algo parecido.

Proyecto con Nuevo Amanecer

En noviembre del año pasado, Óscar nos contó durante una comida que una compañera suya del IPADE, hija de la fundadora de Nuevo Amanecer (NA), le había comentado que traían el proyecto de diseñar la experiencia en las visitas a la asociación.

Decía ella que ése es un momento muy relevante: es el primer acercamiento de posibles donantes o voluntarios y de eso depende qué tanto se comprometen y ayudan en la organización.

Sin pesar lo complejo que podía ser el proyecto, recordé el impacto que una pequeña acción puede tener y le dije que yo lo haría.

El proyecto con Nuevo Amanecer consistió en diseñar la experiencia durante las visitas.

El primer día nos dieron el recorrido a Gerardo y a mí. En lo personal, no puedo explicar lo que sentí, sólo quería ayudar.

Empezamos el proyecto, y después de algunas sesiones de trabajo y cocreación, hice un Nido para complementar el recorrido y la narrativa de Nuevo Amanecer con historias.

Al terminar el Nido Marco, el director general de Nuevo Amanecer me llevó aparte para platicar. Me comentó que se acababa de dar cuenta de que su asociación está formada por historias. Que eso es lo que los hace ser lo que son hoy.

Y que sin ellas, probablemente los nuevos no entenderían la pasión de los que llevan más años en NA.

Además, a los que llevan más años les sirven como energía para seguir persiguiendo su objetivo: brindar un servicio integral de la más alta calidad a personas con discapacidad, para así mejorar sus vidas y las de sus familias.

Te quiero compartir algunas de las historias cortas que recopilamos que más me gustaron:

1)

Una vez, estando en cita de evaluación con un alumno del área de Habilidades Funcionales y sus papás, la voluntaria explicaba algunos temas. Entonces hizo una primera pregunta: “¿Señora, usted juega con su hijo?”.

La señora puso cara de sorpresa, y no contestó. El papá, muy asombrado, preguntó: “¿Juega?”.

¡No sabían que su hijo podía jugar! Con ello la voluntaria comprendió que había mucho por trabajar y les explicó a la familia todo lo que el niño sí podía hacer.

Después de unas semanas, la mamá buscó muy contenta a la voluntaria y le dijo: “Gracias por tomar a un niño y devolverme a mi hijo”.

2)

Imagina el impacto que tenemos en las vidas de estas familias.

Hace algunos años se hacían viajes de verano, llevábamos a los niños a conocer la playa.

En estos viajes, ellos tenían la experiencia de enfrentarse a cosas a las que no suelen enfrentarse: desde subirse a un camión de viaje o a un avión, hasta separarse de sus papas, entre otras cosas.

En una ocasión fuimos a Tampico. Imagínate la logística de desarmar y armar las sillas, subir a los niños al camión y todo lo que eso implica.

En fin, llegamos a la playa y había 100 metros antes de llegar al mar. Armamos las sillas, bajamos a los alumnos y ¡sorpresa!, no es fácil empujar ruedas en la arena.

Había un niño, Juan, que no necesitaba silla, pero sí apoyo para caminar. En ese momento yo estaba empujando una silla y él se estaba agarrando de mí y le dije: “Juan, vas a necesitar caminar, no te puedo ayudar”.

En eso Juan se soltó y empezó a caminar muy rápido, como él podía, pero fue algo impresionante. Él nunca había sentido la arena y al final me ganó en llegar al mar. Él se enfrentó a una realidad.

Su mamá dijo: “Ése fue el viaje que cambió la vida no sólo de mi hijo, sino de toda mi familia”.

El entregable final de este proyecto es una joya. Además de servir para el recorrido y tener un impacto con las visitas, fue muy útil para energizar y motivar a todos, al dar a conocer las historias que se viven en NA día a día.

Una organización como Nuevo Amanecer está hecha de historias, que sirven para motivar y energizar a quienes colaboran en ella.

Trabaja con propósito y energízate todos los días

Así como todos los terapeutas, médicos, maestras, y demás administrativos que trabajan en NA están motivados y disfrutan su trabajo, tú también puedes hacerlo.

Probablemente estás pensando “sí, pero su propósito está bien cañón”. Pues te tengo una noticia: ¡sea cual sea tu trabajo, puedes encontrar un propósito propio que esté alineado al de la empresa!

El truco es hacer un poco de introspección. En el libro de “Grit: The Power of Passion and Perseverance” de Angela Duckworth, entre muchas cosas plantea dos que creo que vale la pena compartir con ustedes.

  1. Apégate a tu interés: “Las personas son más felices si su trabajo se cruza con sus intereses”.
  2. Comprométete con pequeñas tareas que amas: “Las grandes metas son inspiradoras, pero necesitas pequeñas metas para que las grandes metas se cumplan.”

Teniendo en mente estas dos recomendaciones, quiero enseñarte cómo yo hice una pequeña introspección y hallé que mis metas personales están alineadas a las de Astrolab.

Con base en esto intento hacer más de lo que me gusta y energizarme para hacer lo que no me gusta tanto:

Aunque este fue un ejercicio rápido, tengo mucha claridad que por medio de Astrolab yo me desarrollo a nivel personal y profesional, y que mis metas finales se alinean con las de la empresa.

Sé que me encanta ayudar y por medio de proyectos como el de NA, lo hacemos de forma genuina.

Pero a la vez entiendo que, aunque no todas las empresas tienen propósitos como el de Nuevo Amanecer, en cada una de ellas hay muchas personas que van a trabajar al menos ocho horas. 

Y que haciendo consultoría y resolviendo problemas en cada uno de los proyectos, si hago un buen trabajo puedo trascender en la vida de muchas personas y sus familias.

Extra: Yo hoy

Yo no soy de las personas que creen en las coincidencias. Más bien pienso que todo en la vida está conectado por pequeñas acciones que generan efectos a corto o largo plazo.

Todo y todos somos parte de un sistema con muchos subsistemas, pero al fin conectado.

Dos meses después de acabar este proyecto y enamorarme de Nuevo Amanecer, yo tenía que iniciar la tesis de la maestría. En equipo habíamos coincidido que queríamos trabajar con una ONG.

En una reunión de equipo, Caro, una de mis compañeras, propuso hacer la tesis con NA. Después de alunas entrevistas y evaluar otras organizaciones en las que podríamos trabajar, nos quedamos con ellos.

Haber trabajado previamente con NA nos dio una ventaja para hacer el diagnostico más rápido y más profundo. La tesis va de maravilla y, aunque ha sido muy retador, me siento muy comprometida.

Estoy segura de que vamos a terminar con un proyecto exitoso que ayude a NA a su crecimiento.

Sé que este tipo de proyectos, por más que sean pesados, me energizan y me hacen ser mejor en otras tareas que quizás no disfruto tanto.


Analucia es consultora en Astrolab. Cree firmemente que todo lo que hacemos y dejamos de hacer deriva en efectos negativos y positivos, y que tenemos que construir en base a estas acciones: confianza, cultura y organizaciones exitosas. Puedes contactarla en analucia@astrolab.mx 

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¿Estás listo para reinventar tu organización? Reseña: ‘Brave New Work’

por Andrés Oliveros

Mi papá falleció en el 2015 sin entender por qué dejé mi naciente carrera como abogado corporativo en el 2012 para dedicarme al cambio y cultura organizacional.

Para él, la cultura de una empresa -le tocó desarrollarse en el sector industrial- era algo que existía, pero que se componía enteramente por dos elementos inamovibles o read-only: la poca disposición del obrero por trabajar, y el cariño -o la falta de cariño- del jefe por sus colaboradores (mi Padre, debo aclarar, era un líder entregado por su gente).

¿Qué tanto puedes cambiar cómo se trabaja? La gente trabaja porque necesita, no porque quiere, era su mentalidad.

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