Storytelling de Negocios

El liderazgo millennial o la necesidad de pasar de la influencia a la acción

por Astrolab

En algún momento fueron llamados la generación del futuro, que vendrían a cambiar la forma en que trabajamos. Jóvenes en sus tempranos veintes, adeptos en manejo de la tecnología, llegarían con ideas frescas y revolucionarias.

La realidad es que la mayoría de los millennials -aquellos nacidos entre la segunda mitad de los años 80 hasta el 2000- son ya la generación del presente en el ámbito organizacional. Muchos tienen más de 30 años de edad y llevan más de cinco años trabajando y emprendiendo. ¿Dónde está su brillo?

La raíz millennial

Antes de meternos a hablar de su papel en puestos de liderazgo, debemos entender los eventos que contribuyeron a darle forma a esta generación. Los millennials fueron marcados principalmente por:

  • El surgimiento del Internet y posteriormente de las redes sociales: la mayoría adoptó el mundo digital desde la niñez o la adolescencia y se desenvuelve en él con facilidad. Por lo mismo, están expuestos a diario a todo tipo de información sin filtro.
  • La geopolítica post 9/11: muchos millennials tenían edad suficiente para entender el impacto mundial del ataque en 2001 a las Torres Gemelas. Se educaron en un mundo marcado por las guerras de Afganistán e Irak, la desconfianza en gobiernos y multinacionales, y un miedo constante.
  • Los nuevos movimientos sociales: desde los derechos de la comunidad LGBT+, el movimiento #BlackLiveMatters, la lucha contra el cambio climático, las crisis migratorias como las de Siria o Venezuela, o el reciente #MeToo sobre el acoso sexual, todas esas causas son abrazadas e impulsadas en su mayoría por la generación millennial.

Los movimientos sociales del nuevo milenio, como Black Lives Matter, contra el abuso policial hacia los afroamericanos, contribuyen a formar la ideología millenial.

Puedes ver más datos sobre los millennials en este artículo del Pew Research Center o éste del Hufftington Post.

Y… ¿dónde están los líderes?

Tenemos entonces a un grupo generacional inmerso en la tecnología, bien informado, forjado en un ambiente de miedo, pero consciente de las necesidades de los otros.

¿No serían estos los ingredientes para forjar líderes capaces de crear un producto innovador, que ayude a conectar a la gente, a reducir las diferencias sociales y a hacer la vida diaria mucho más sencilla?

Sí y no.

Sí porque ese líder millennial ya surgió: Mark Zuckerberg, CEO de Facebook, creador de la red social más grande del mundo.

A Zuckerberg, de 33 años, podríamos considerarlo como el abanderado de su generación. Él diseñó un producto con características totalmente millennials: una plataforma virtual que funciona como un lugar seguro, con un flujo de información libre e instantánea, donde todos pueden expresarse en igualdad y que es capaz de lograr un impacto global en poco tiempo.

Mark Zuckerberg, fundador de Facebook, es el arquetipo del líder millennial, pero también la excepción.

Y el éxito de Facebook impulsó el crecimiento o surgimiento de más redes como Twitter, Instagram, Snapchat, entre otras.

El problema es que en buena parte gracias a las redes, como mencionamos antes, fue que surgió la ideosincracia de los millennials.

Zuckerberg, aunque tiene una edad perfectamente millennial, se formó y empezó a trabajar en un ambiente pre-redes sociales.

Su forma de trabajar y desenvolverse son más cercanas, por ejemplo, a Steve Jobs u otro empresario de Silicon Valley. No se educó anclado a ese “espacio virtual hiperconectado”, sino en el mundo real.

Facebook y las redes sociales crearon a los millennials como los conocemos ahora, de ahí viene buena parte de su fortaleza, pero mal dirigidas pueden ser su maldición a la hora de ejercer el liderazgo.

Mucha presencia, poco movimiento

Antes de continuar, dejemos claro que en la generación millennial sí hay madera de líderes.

Como apuntamos antes, entre sus fortalezas destacan la empatía y la consciencia social. También tienen muy presente que la felicidad y la trascendencia deben ir por encima del dinero.

Saben cómo inspirar a otros y pueden generar un impacto muy grande con pocos recursos a través de las redes sociales para avanzar sus agendas y proyectos.

Pero lo que les está faltando es salir de su burbuja virtual y tomar acción, crear productos rompedores más allá de los likes o peticiones en línea. Se están encerrando en una cultura del mínimo esfuerzo que obstaculiza la innovación verdadera.

Como mencionó Donna Gordon Blankinship, columnista del Seattle Times, en el contexto del descontento entre los milllennials por la elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos:

Vean más allá de las redes sociales e interactúen cara a cara… Únanse a un grupo comunitario o congregación. Tengan la mente abierta. Encuentren un punto medio y trabajen juntos en asuntos que les importen, como la gente en situación de calle o el control de armas.

Y es que entre los millennials los líderes sobran: artistas, CEOs de startups, políticos incipientes, activistas y, por supuesto, millares de influencers.

Sin embargo, la mayoría de ellos confía su éxito a salir bien en la foto de Facebook o Instagram, a montar una campaña de marketing efectiva en redes, o a que su petición en Change.org consiga cierto número de firmas.

No se ve, de momento, que se estén construyendo las grandes empresas del mañana.

¿Cómo podríamos lograr que este impacto enorme en redes se traduzca en iniciativas tangibles de verdadero impacto social?

Al respecto, Brandon Mitchell, experto en la cultura millennial, tiene una opinión:

Los pies en la tierra

Aquí hay algunos consejos para ti, líder millennial, que quieres hacer la diferencia:

1)¡Sal al mundo!

Las redes sociales son una realidad, no debes descuidar tu presencia ahí. Pero escuchar lo que otros dicen en el mundo físico, y ver la situación real de la gente en el día a día, te permitirá tener una mejor idea de las necesidades que necesitan ser cubiertas.

Malala Yousafzai, activista paquistaní, es un claro ejemplo de una millennial que sabe conectar con las necesidades reales del mundo, porque lo ha experimentado en su forma más cruenta. No decimos que sufras igual, pero sí que entres en contacto con lo que sucede afuera de tu pantalla.

2)Apunta alto

Siguiendo el punto anterior, crea productos que busquen cambiar un paradigma, encuentra áreas de oportunidad en servicios ya existentes.

Día a día surgen miles de apps nuevas, pero no es lo mismo una que te permita comparar precios de cervezas a una que proporciona transporte seguro y confiable a sólo un click de distancia.

(Por cierto, los creadores de Uber son considerados “x-ennials”, nacidos en la línea entre los millennials y la anterior Generación X, y su cultura de trabajo toma puntos buenos de generaciones anteriores).

3)Comprométete

La felicidad es importante, tu vida es tuya para decidir cómo la vives, pero los gigantes industriales están ahí gracias a su perseverancia, sacrificios y ser los encargados de timonear su nave.

¿Imaginas qué habría pasado si Mark Zuckerberg hubiera vendido Facebook al poco tiempo de haber iniciado y usara ese dinero para viajar por el mundo en lugar de hacer crecer su empresa?

4)Cree en que hacer las cosas de otra forma es posible

A pesar de los puntos anteriores, eso no quiere decir que debas trabajar de la misma manera que generaciones anteriores.

Por supuesto que es posible un mejor balance trabajo/vida, una mejor relación entre jefes y subordinados, y crear espacios de trabajo inclusivos, seguros y amigables. Lo que no puede hacerse es dejar de trabajar para conseguirlo.

5)Sé congruente

Ésta es una cualidad de los líderes en general: tú mismo eres tu principal activo.

Nunca dejes de lado tu propósito, sienta un ejemplo para los que te rodean. Cree en tus ideas, escucha a todos, valora el consejo de los expertos, pero las decisiones últimas tómalas tú.

En palabras de Sierra Rainge, coach y emprendedora millennial:

El asunto con nosotros los millennials es que no queremos un pedazo del pastel del sueño americano, sino que preferimos hornear nuestro propio pastel. Somos conscientes de nuestro potencial. Cada vez más y más jóvenes empiezan negocios que conectan con sus talentos y habilidades natos. Muchos ya persiguen la vida que quieren tener y están comenzando a vivirla.

6)El líder crea líderes

Esto ya lo sabes hacer: no dejes de inspirar a los demás, pero no sólo en redes, sino a través de tu trabajo y ejemplo en el día a día.

Pregúntate, ¿qué estás haciendo para desarrollar a otros, para ayudarlos a crecer y a obtener su máximo potencial?

Si quieres saber qué otras habilidades necesitas para ser un líder dentro de tu organización, te recomendamos este artículo:

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