Storytelling de Negocios

Eres capaz de más: conecta con ‘el poder de uno’

por Andrés Oliveros

“Quiero ayudarte a descubrir que ya tienes todas las habilidades necesarias para hacer una gran diferencia, y quiero convencerte de que lo hagas”

-Seth Godin, Tribes

El godínez y la indefensión aprendida

¿Cuándo fue la última vez que escuchaste a un ser querido quejarse de su jefe, de la empresa donde labora o, en general, de su trabajo?

Es muy probable que tu respuesta sea este mismo mes, esta misma semana o la noche de ayer: el 85% de la población mundial está insatisfecha con su trabajo, dice la empresa Gallup.

Los factores de esta insatisfacción son muchos y muy diversos, pero me pregunto qué porcentaje de esta estadística se constituye por personas que viven con la sensación de indefensión aprendida. Ese sentimiento de que las cosas no pueden mejorar, de que no pueden hacer nada para cambiar su situación.

El concepto de indefensión aprendida fue descubierto y definido por Martin Seligman, un psicólogo y doctorado norteamericano, también fundador de la psicología positiva.

Resumiré en pocas líneas uno de los experimentos que realizó Seligman con los que probó la existencia de esta condición -experimentos que ahora estarían prohibidos por temas de defensa animal-.

Varios grupos de perros reciben descargas eléctricas. Todos manifiestan incomodidad. Algunos de ellos pueden huir saltando, a otros se les impiden.

En la parte dos del experimento, todos los perros tienen la opción de huir, pero a los que se les había prohibido huir ni siquiera lo intentan: aceptan la descarga pasivamente.

(Te dejo el paper original por si quieres leer la descripción del experimento y sus reflexiones).

Wikipedia describe el fenómeno así: “la condición de un ser humano o animal que ha aprendido a comportarse pasivamente, con la sensación subjetiva de no poder hacer nada y que no responde a pesar de que existen oportunidades reales de cambiar la situación aversiva.”

¿Cuántos de tus amigos o familiares piensan así con respecto a su trabajo? ¿Tú mismo piensas así sobre tu entorno profesional, sobre los proyectos en los que participas, sobre tu carrera y tu desarrollo personal? (O, en estos días post electorales… ¿piensas lo mismo sobre México?).

Cuando creemos que no podemos cambiar las cosas, nos abandonamos y dejamos que otros decidan por nosotros.

Pero, abandonarnos y dejar de luchar es sólo una de las alternativas posibles. No es la única, ni la más digna.

Otra opción -más útil, más humana y más social- es tomar la decisión de cambiar nuestra forma de pensar y sentirnos dueños de nuestro destino.

No es fácil cambiar una forma de pensar… pero es posible. Y no sólo es posible: vale la pena. Tú estás aquí para cosas grandes, no para dejarte vencer o dejarte determinar por lo que te sucede.

En este artículo quiero recordarte -o hacerte ver- que puedes cambiar tu situación personal o profesional. Y en concreto, que puedes modificar, sin muchos recursos, las situaciones, realidades y dinámicas a las que te enfrentas en tu trabajo.

Te quiero compartir algunos procesos mentales y algunas herramientas con fundamento en la psicología y sociología más reciente que te ayudarán a convencerte de que puedes más, y te daré algunas ideas sobre cómo hacerlo.

Agentes de cambio: los que retan al mundo

En algún momento de mi secundaria (1997-1999) vi la película The Power of One, basada en la novela del mismo nombre.

El filme cuenta la vida de Peekay, un niño de ascendencia inglesa en una Sudáfrica dividida por el racismo y el odio.

“Peekay”, dice la descripción del libro, “aprende que lo pequeño puede ganarle a lo grande. Armado con este conocimiento, decide enfrentarse a las injusticias de su país”.

Para un preadolescente como yo, narrativas como ésta y la del Señor de los Anillos, donde un grupo de seres insignificantes realizan una hazaña muy por encima de sus fuerzas, fueron muy formativas.

Además, me metieron en la cabeza la idea de que siempre se puede llegar lejos… siendo lo suficientemente terco.

Pero las historias que más me inspiran no surgen de la ficción, sino de la realidad: nada me mueve tanto como las personas ordinarias cercanas a mí que dedican su vida a mejorar el status quo del entorno que las rodea.

  • Pienso en Miguel Treviño, el candidato independiente que se enfrentó y derrotó al PAN en el municipio donde vivo.
  • Pienso en Adrián Ayala, un profesor de yoga que se fue a Tailandia a meditar y a practicar su disciplina por algunos años, para regresar a Monterrey y revolucionar por completo un colegio. Invitó a una maestra rusa, un francés, un chef australiano, dos maestros ghaneses, una maestra griega, y una británica que puso al cargo del programa de ecología. Adrián ha tenido mucho éxito (de 123 reseñas en la página de Facebook, 120 le han dado cinco estrellas) al grado de que otros colegios están imitando sus prácticas.
  • Pienso en Anilú Cepeda de Bolsa Rosa, en los hermanos Esquivel de Blooders o en Alex y Bernardo de BreAd, cada uno de ellos liderando movimientos locales y transformando prácticas establecidas siglos atrás.

Miguel Treviño (centro) puso fin, por la vía independiente, a 30 años de gobiernos panistas en San Pedro Garza García. Foto: Sergio García vía abcnoticias.mx

¿Qué tienen en común estos agentes de cambio, y todos los que tú conoces? Que todos ellos se saben capaces de cosas grandes, y que todos ellos empezaron sus proyectos con pocos recursos económicos… y mucha creatividad.

En el resto de este artículo me gustaría hablarte de lo que hay detrás de esta convicción interna, y de las herramientas que puedes usar para impulsar cambios desde tu lugar de trabajo.

Lo que puedes hacer hacia dentro

Un agente de cambio sabe que dentro de él existe la fuerza para construir un mejor futuro. En este apartado hablaré sobre dos condiciones mentales que comparten estas personas.

En primer lugar, tienen una mentalidad de crecimiento.

Hace poco escuché la siguiente frase de un VP de Innovación, sobre una conversación que tuvo con un reclutador: “A partir de cierto puesto gerencial-directivo para arriba, la única diferencia entre las personas es su mindset (mentalidad)”.

Carol Dweck, profesora de psicología en la universidad de Stanford, ha dedicado gran parte de su vida profesional ha estudiar los temas de motivación, personalidad y crecimiento personal.

Ella piensa que todos los seres humanos se dividen en dos: los que tienen una fixed mindset y los que tienen una growth mindset.

Los primeros creen que el destino definió sus habilidades y siempre están intentando validarse ante los demás; los segundos creen que las habilidades y la inteligencia se pueden desarrollar en el tiempo.

Para ejemplificar el poder de la mentalidad de crecimiento, Dweck cuenta la siguiente historia en su libro.

El 25 de octubre de 1964 sucedió una de las jugadas más comentadas en la historia de la NFL. Ese día, jugaron los 49ers contra los Vikings.

Los Vikings estaban a la ofensiva cuando Billy Kilmer perdió el balón. Jim Marshall, del mismo equipo, lo tomó y corrió sesenta y seis yardas hasta la meta. ¿El problema? Marshall había llegado a la meta opuesta -la suya-, generando un safety para el equipo contrario.

“Fue uno de los momentos más devastadores de su vida. La vergüenza era demasiada. Durante el medio tiempo pensé lo siguiente: Si cometes un error, lo corriges. Caí en la cuenta que tenía una decisión en mis manos. Podía quedarme en la miseria o podía hacer algo al respecto”.

Eso hizo: al final los Vikings ganaron el juego. Y Marshall no paró ahí: a partir de ahí se convirtió en apoyo para muchos. Comenzó a dar pláticas al respecto y a contestar cartas de personas que le escribieron para confesarle errores igual de penosos.

Según Dweck, Marshall mostró una mentalidad de crecimiento que le hizo hacerse responsable de su error… y que le ayudó a salir adelante.

Jim Marshall, defensivo de los Vikingos de Minnesota, se recuperó luego de haber cometido una de las peores jugadas en la historia de la NFL. Al final fue honrado por su equipo, que retiró su número, el 70.

Te dejo un diagnóstico que te ayudará a descubrir qué tipo de mentalidad tienes. Y no te asustes: Dweck deja muy claro que puedes modificar tu mentalidad, si quieres.

(La historia sobre Jim Marshall me trajo a la mente el concepto de grit que ha popularizado Angela Duckworth. Para Duckworth, el grit -la resiliencia, la perseverancia-, es un elemento que tienen en común todos los que logran cosas grandes. La idea de grit es complementaria a la mentalidad de crecimiento, así que la incluyo en este apartado sobre creencias y voluntad).

La segunda cualidad interna que poseen los agentes de cambio es que se sienten responsables (accountables) de su destino.

¿Qué es lo opuesto a sentirse accountable de tu destino? Creer que la culpa no es tuya cuando algo sale mal.

Cuando entrevistaron a Rebeca Clouthier a raíz de que había perdido las elecciones de la alcaldía de San Pedro contra Miguel Treviño, ella explicó que le tocó “pagar los platos rotos de muchos, desgraciadamente, lo asumo como tal, no me siento responsable”. Eso es no ser accountable de tu destino.

Por otro lado, te recomiendo leer el libro de Extreme Ownership (aquí puedes leer lo que escribimos sobre esta obra): los autores dejan muy claro que el único camino posible para el éxito -o para el fracaso- consiste en siempre saberse responsable.

También te recomiendo ver la TEDx Talk de Dave Meslin titulada The Antidote to Apathy, de donde tomamos la frase de la apatía no existe que a veces usamos en Astrolab.

Por último, si lideras un equipo o trabajas en un área de desarrollo organizacional te puede servir la siguiente dinámica que tiene el objetivo de fomentar la accountability en los demás:

Pídeles a todos que al principio del año o al incorporarse al equipo firmen un contrato donde se comprometen a buscar siempre la solución a sus problemas y a no echar culpas. Esto hace que las personas sientan la responsabilidad individual de resolver sus problemas.

Lo que puedes hacer hacia afuera

Una vez que crees que puedes cambiar y crecer (growth mindset), que quieres hacerlo aunque te tengas que levantar muchas veces (grit), y te sientas responsable de lo que suceda (accountability), el siguiente paso es empezar a cambiar de facto las cosas.

Te quiero compartir cuatro estrategias que te ayudarán a acelerar estos cambios con el mínimo esfuerzo posible:

1) Estudia psicología y sociología humana

¿Quieres impactar en otras personas e influenciarlas a cambiar? Dedícale tiempo a entender cómo hacemos juicios, tomamos decisiones, nos agrupamos y formamos hábitos. Eso te dará los conocimientos fundamentales para mover a otros.

Lee estos siete libros, para empezar (perdón, están en inglés por ser su idioma original. Puedes encontrar todos o la mayoría traducidos):

  • Thinking, Fast and Slow
  • Switch: How to Change Things When Change is Hard
  • The Power of Habit
  • Tribes: We Need you to Lead Us
  • Influence: The Psychology of Persuasion
  • Drive: The Surprising Truth about What Motivates Us

2) Atrévete a equivocarte… e itera

Danny Glover -el autor que personifica a Lando Calrissian en la nueva película sobre Han Solo- también es músico y el creador de una serie para televisión titulada Atlanta.

“Cuando Glover concibió Atlanta”, dice sobre él un reportaje en The New Yorker, “él estaba preparado para fracasar de forma espectacular. Pero para fracasar tenía que estar al aire”.

Miguel Treviño también acepta haberse equivocado al empezar a trabajar para el Bronco, pero pronto rectificó.

El problema no es equivocarse: el problema es no correr el riesgo de equivocarse. ¿Quieres hacer un cambio? Vas a tener que probar distintas soluciones hasta dar con la mejor.

3) Desarrolla tus habilidades de comunicación interpersonal y aprender a contar historias

El mismo Danny Glover dice que las historias son la mejor forma de comunicar una idea. ¿Quieres cambiar el mundo? Busca y cuenta las historias necesarias para conectar y para inspirar a otros.

Aquí te dejo una forma de trabajar estas habilidades.

4) Crea tribus o apóyate en las que ya existen

El cambio jamás sucede gracias a sólo una persona. Más bien funciona gracias a tribus, definidas por Seth Godin en su libro Tribes como “un grupo de personas conectadas entre ellas, conectadas a un líder, y conectadas a una idea”.

¿En qué tribu o tribus te puedes apoyar para impulsar el cambio que buscas?

“Hay tribus en todas partes, dentro y fuera de organizaciones, en el sector público y en el privado, en ONGs, en salones de clases y alrededor del mundo. Cada una de esas tribus desea conexión y liderazgo. Hay una oportunidad para ti -la oportunidad de crear o de encontrar una tribu”.


¿Qué esperas para mover a otros y transformar lo que te rodea? Las herramientas están a tu alcance.

¿Qué vas a hacer el día de hoy para encender ese cambio que llevas dentro y en el que has soñado desde hace meses o años? Los demás te están esperando.

En el resto del mes te seguiremos dando sugerencias, herramientas y recomendaciones sobre cómo impulsar cambios desde tu trinchera.

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