Storytelling de Negocios

¿Qué puedo hacer si trabajo en una organización sin propósito?

por Astrolab

Ya mencionamos en artículos anteriores que ser una organización orientada al propósito rinde beneficios tangibles, entre ellos más ingresos, mejor imagen ante el cliente y la sociedad, además de mayor compromiso entre los trabajadores.

Sin embargo, todavía hay empresas que, en la óptica de Simon Sinek, siguen enfocándose en el “qué” en lugar del “porqué”. Compañías cuya meta principal es ganar más en lugar de causar un mayor impacto.

Estas organizaciones chocan con la realidad de que cada vez más trabajadores buscan un empleo donde sientan que están contribuyendo, en especial la generación millennial (que por cierto, ya comprende el 35% de la fuerza de trabajo en Estados Unidos: son mayoría).

¿Qué puedes hacer tú si te encuentras dentro de una empresa que sólo exige generar más? ¿Una que no tiene un propósito claro, que no te brinda un sentido de pertenencia?

Decía la escritora Maya Angelou que si no te gusta algo, cámbialo, y si no puedes cambiarlo, cambia de actitud.

Encuentra tu propósito personal

Concentrémonos primero en la parte final de la frase de Angelou. Que tu lugar de trabajo no esté orientado al propósito no quiere decir que tú debas tener la misma postura.

Mejor enfócate en encontrar tu propósito personal y a través de él dale sentido a lo que haces.

¿Cómo se logra esto? Es más sencillo de lo que imaginas, aunque requiere reflexión sincera. Consiste en hacerte tres preguntas:

  • ¿A quién o en qué quiero generar un impacto?: Ya sea a ti mismo, a un grupo de individuos, a la empresa o a la sociedad. ¿Hacia quiénes van dirigidos tus esfuerzos?
  • ¿Por qué quiero generar un impacto?: Aquí está tu causa, qué es lo que te mueve, los asuntos que te preocupan. ¿Qué quisieras cambiar o enraizar en el grupo o individuo que ya definiste?
  • ¿Cómo voy a generar un impacto?: Este punto puedes focalizarlo más: ¿cómo puedes generar ese cambio o diferencia con el trabajo que ya estás haciendo, ya sea de manera directa o indirecta?

Ya con los tres puntos bien definidos puedes construir tu enunciado de propósito. Por ejemplo:

  • Mi propósito es (porqué) hacer más humana la forma de trabajar (a quién) de las empresas de Monterrey (cómo) a través de talleres presenciales donde se les eduque en el tema.
  • Mi propósito (porqué) es dar una excelente experiencia culinaria (a quién) a los clientes del restaurante (cómo) mediante comida deliciosa, hecha con esmero y los mejores ingredientes.
  • Mi propósito es (a quién) yo (porqué) volverme una autoridad de referencia en mi área de especialidad (cómo) a través de la investigación que realizo en mi departamento dentro de la empresa.

Además, según el Índice Global del Propósito 2016, elaborado por Imperative y LinkedIn, el 64% de los trabajadores con una causa reportan estar más satisfechos con su empleo.

Pero los beneficios no son sólo trascendentales. El mismo estudio indica que, de aquellos que trabajan con propósito, el 50% ostenta posiciones de liderazgo y el 47% es más propenso a ser promovido.

Vuélvete un agente de cambio

¿Mejoró tu situación al encontrar un propósito? ¿Por qué no ir más allá? Volviendo a la frase de Maya Angelou, si lo puedes cambiar, dale por ahí.

Puedes comenzar comentando entre tus compañeros o con tus superiores los beneficios de definir un propósito.

O si tu responsabilidad dentro de la organización te lo permite, usa el mismo proceso que vimos en la sección anterior para hallar la dirección que quieres darle a tu área.

Después, contágialo a tu equipo, o sugiere la dinámica a otras áreas.

En un artículo anterior hablamos de cómo montar una sesión de definición de propósito, puedes utilizar esa herramienta también.

Sin embargo, a veces es complicado definir un propósito muy preciso dentro de un grupo. En especial si ese grupo forma parte de una organización mayor que no ha definido uno.

¿Qué se hace en este caso?

Las ‘buenas prácticas’

Para evitar posibles conflictos futuros, puede encontrarse un punto medio por medio de lo que el autor Dan Pontefract llama los “Good DEEDS” (“buenas prácticas”).

Dan Pontefract, autor de “The Purpose Effect”, da una guía para balancear el propósito personal con el del equipo y de la empresa.

Los “Good DEEDS” son cinco reglas generales que todo equipo de trabajo debería seguir, y pueden aportar un sentido trascendente:

  1. Deleitar al cliente (“Delight your costumer”): tener en mente que el trabajo se hace para el cliente (ya sea interno e externo) y siempre se le debe brindar el mejor servicio posible.
  2. Empoderar a tu equipo (“Engage your team”): para poder dar el mejor servicio, los miembros del equipo deben sentir que su esfuerzo está siendo tomado en cuenta y contribuye a lograr una meta común. Al mismo tiempo, se les deja ser creativos y explotar su talento.
  3. Ética social (“Ethical within society”): se refiere a encontrar un balance entre satisfacer las necesidades del cliente y generar ingresos, sin recurrir a tratos ilegales o que dañen a la sociedad o el medio ambiente.
  4. Dar trato justo (“Deliver fair practices”): aquí se trata el ambiente interno, se refiere a trabajar en un entorno libre de abusos y prácticas poco profesionales. También a dar crédito y recompensa a quien lo merezca.
  5. Servir a todas las partes interesadas (“Serve all stakeholders): ningún grupo es una isla. Se debe estar pendiente en todo momento de clientes, miembros del equipo, superiores, otros departamentos involucrados y la sociedad misma, y como una decisión repercute entre todos.

Recuerda, si al final el ambiente es demasiado pesado o por razones ajenas el cambio no logra establecerse, siempre puedes buscar otra organización donde tu trabajo tenga más sentido, o irte por la libre.

Pero que nadie diga que no lo intentaste.

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Conectar tu propósito con el trabajo: Caso Nuevo Amanecer

por Analucía Richo

Pequeñas acciones pueden tener un gran impacto.

Desde muy pequeña, en el colegio cada semestre las maestras y los papás organizaban una visita a un orfanato, asilo, escuela de bajos recursos, o a alguna asociación que pudiera necesitar apoyo y en la que niños de entre 5 y 14 años pudieran ayudar.

Recuerdo muy bien, creo que fue el primer año de secundaria, que durante todo el año reunimos cosas como colchas, calcetines y comida. La idea era ayudar a unos 30 viejitos que vivían en un asilo.

Desde secundaria nos inculcaban en la escuela el valor de ayudar (ahí estoy yo, en el centro).

Llegó el día, y además de darles lo que reunimos, nos quedamos a comer con ellos y jugamos lotería.

Había un viejito ya muy grande que muy apenas podía jugar, pero al final nos contó que hace mucho que no lo visitaban y que eso le daba energía.

Desde entonces intento cada vez que puedo, o al menos una vez al año, hacer algo parecido.

Proyecto con Nuevo Amanecer

En noviembre del año pasado, Óscar nos contó durante una comida que una compañera suya del IPADE, hija de la fundadora de Nuevo Amanecer (NA), le había comentado que traían el proyecto de diseñar la experiencia en las visitas a la asociación.

Decía ella que ése es un momento muy relevante: es el primer acercamiento de posibles donantes o voluntarios y de eso depende qué tanto se comprometen y ayudan en la organización.

Sin pesar lo complejo que podía ser el proyecto, recordé el impacto que una pequeña acción puede tener y le dije que yo lo haría.

El proyecto con Nuevo Amanecer consistió en diseñar la experiencia durante las visitas.

El primer día nos dieron el recorrido a Gerardo y a mí. En lo personal, no puedo explicar lo que sentí, sólo quería ayudar.

Empezamos el proyecto, y después de algunas sesiones de trabajo y cocreación, hice un Nido para complementar el recorrido y la narrativa de Nuevo Amanecer con historias.

Al terminar el Nido Marco, el director general de Nuevo Amanecer me llevó aparte para platicar. Me comentó que se acababa de dar cuenta de que su asociación está formada por historias. Que eso es lo que los hace ser lo que son hoy.

Y que sin ellas, probablemente los nuevos no entenderían la pasión de los que llevan más años en NA.

Además, a los que llevan más años les sirven como energía para seguir persiguiendo su objetivo: brindar un servicio integral de la más alta calidad a personas con discapacidad, para así mejorar sus vidas y las de sus familias.

Te quiero compartir algunas de las historias cortas que recopilamos que más me gustaron:

1)

Una vez, estando en cita de evaluación con un alumno del área de Habilidades Funcionales y sus papás, la voluntaria explicaba algunos temas. Entonces hizo una primera pregunta: “¿Señora, usted juega con su hijo?”.

La señora puso cara de sorpresa, y no contestó. El papá, muy asombrado, preguntó: “¿Juega?”.

¡No sabían que su hijo podía jugar! Con ello la voluntaria comprendió que había mucho por trabajar y les explicó a la familia todo lo que el niño sí podía hacer.

Después de unas semanas, la mamá buscó muy contenta a la voluntaria y le dijo: “Gracias por tomar a un niño y devolverme a mi hijo”.

2)

Imagina el impacto que tenemos en las vidas de estas familias.

Hace algunos años se hacían viajes de verano, llevábamos a los niños a conocer la playa.

En estos viajes, ellos tenían la experiencia de enfrentarse a cosas a las que no suelen enfrentarse: desde subirse a un camión de viaje o a un avión, hasta separarse de sus papas, entre otras cosas.

En una ocasión fuimos a Tampico. Imagínate la logística de desarmar y armar las sillas, subir a los niños al camión y todo lo que eso implica.

En fin, llegamos a la playa y había 100 metros antes de llegar al mar. Armamos las sillas, bajamos a los alumnos y ¡sorpresa!, no es fácil empujar ruedas en la arena.

Había un niño, Juan, que no necesitaba silla, pero sí apoyo para caminar. En ese momento yo estaba empujando una silla y él se estaba agarrando de mí y le dije: “Juan, vas a necesitar caminar, no te puedo ayudar”.

En eso Juan se soltó y empezó a caminar muy rápido, como él podía, pero fue algo impresionante. Él nunca había sentido la arena y al final me ganó en llegar al mar. Él se enfrentó a una realidad.

Su mamá dijo: “Ése fue el viaje que cambió la vida no sólo de mi hijo, sino de toda mi familia”.

El entregable final de este proyecto es una joya. Además de servir para el recorrido y tener un impacto con las visitas, fue muy útil para energizar y motivar a todos, al dar a conocer las historias que se viven en NA día a día.

Una organización como Nuevo Amanecer está hecha de historias, que sirven para motivar y energizar a quienes colaboran en ella.

Trabaja con propósito y energízate todos los días

Así como todos los terapeutas, médicos, maestras, y demás administrativos que trabajan en NA están motivados y disfrutan su trabajo, tú también puedes hacerlo.

Probablemente estás pensando “sí, pero su propósito está bien cañón”. Pues te tengo una noticia: ¡sea cual sea tu trabajo, puedes encontrar un propósito propio que esté alineado al de la empresa!

El truco es hacer un poco de introspección. En el libro de “Grit: The Power of Passion and Perseverance” de Angela Duckworth, entre muchas cosas plantea dos que creo que vale la pena compartir con ustedes.

  1. Apégate a tu interés: “Las personas son más felices si su trabajo se cruza con sus intereses”.
  2. Comprométete con pequeñas tareas que amas: “Las grandes metas son inspiradoras, pero necesitas pequeñas metas para que las grandes metas se cumplan.”

Teniendo en mente estas dos recomendaciones, quiero enseñarte cómo yo hice una pequeña introspección y hallé que mis metas personales están alineadas a las de Astrolab.

Con base en esto intento hacer más de lo que me gusta y energizarme para hacer lo que no me gusta tanto:

Aunque este fue un ejercicio rápido, tengo mucha claridad que por medio de Astrolab yo me desarrollo a nivel personal y profesional, y que mis metas finales se alinean con las de la empresa.

Sé que me encanta ayudar y por medio de proyectos como el de NA, lo hacemos de forma genuina.

Pero a la vez entiendo que, aunque no todas las empresas tienen propósitos como el de Nuevo Amanecer, en cada una de ellas hay muchas personas que van a trabajar al menos ocho horas. 

Y que haciendo consultoría y resolviendo problemas en cada uno de los proyectos, si hago un buen trabajo puedo trascender en la vida de muchas personas y sus familias.

Extra: Yo hoy

Yo no soy de las personas que creen en las coincidencias. Más bien pienso que todo en la vida está conectado por pequeñas acciones que generan efectos a corto o largo plazo.

Todo y todos somos parte de un sistema con muchos subsistemas, pero al fin conectado.

Dos meses después de acabar este proyecto y enamorarme de Nuevo Amanecer, yo tenía que iniciar la tesis de la maestría. En equipo habíamos coincidido que queríamos trabajar con una ONG.

En una reunión de equipo, Caro, una de mis compañeras, propuso hacer la tesis con NA. Después de alunas entrevistas y evaluar otras organizaciones en las que podríamos trabajar, nos quedamos con ellos.

Haber trabajado previamente con NA nos dio una ventaja para hacer el diagnostico más rápido y más profundo. La tesis va de maravilla y, aunque ha sido muy retador, me siento muy comprometida.

Estoy segura de que vamos a terminar con un proyecto exitoso que ayude a NA a su crecimiento.

Sé que este tipo de proyectos, por más que sean pesados, me energizan y me hacen ser mejor en otras tareas que quizás no disfruto tanto.


Analucia es consultora en Astrolab. Cree firmemente que todo lo que hacemos y dejamos de hacer deriva en efectos negativos y positivos, y que tenemos que construir en base a estas acciones: confianza, cultura y organizaciones exitosas. Puedes contactarla en analucia@astrolab.mx 

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¿Estás listo para reinventar tu organización? Reseña: ‘Brave New Work’

por Andrés Oliveros

Mi papá falleció en el 2015 sin entender por qué dejé mi naciente carrera como abogado corporativo en el 2012 para dedicarme al cambio y cultura organizacional.

Para él, la cultura de una empresa -le tocó desarrollarse en el sector industrial- era algo que existía, pero que se componía enteramente por dos elementos inamovibles o read-only: la poca disposición del obrero por trabajar, y el cariño -o la falta de cariño- del jefe por sus colaboradores (mi Padre, debo aclarar, era un líder entregado por su gente).

¿Qué tanto puedes cambiar cómo se trabaja? La gente trabaja porque necesita, no porque quiere, era su mentalidad.

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