Storytelling de Negocios

¡Sí es posible amar lo que haces!

por Óscar Ramírez

Durante cinco años, di una clase en una de las universidades de mayor prestigio del país.

Algo que me apasionaba de ser profesor en los últimos semestres de carrera es que gran parte de los estudiantes ya habían tenido experiencias profesionales.

Un factor en común era que ellos esperaban trabajar con gran ilusión y expectativa: “Estoy convencido de la profesión que elegí y sé que tengo algo que aportar al mundo. Amo el trabajo”.

Lo triste es que, en general, ese ideal les duraba muy poco.

Así como recibía correos emocionantes de la primera etapa de su aventura laboral, también recibía llamadas después de unos meses de frustración: se enfrentaban con jefes sin empatía, normas a veces contradictorias, y una cultura que les da demasiada prioridad a procesos que ya no son vigentes.

¿Será un sueño imposible?

El mundo alrededor del trabajo ha cambiado de forma acelerada. De diez años hacia acá la tecnología y la interconectividad han logrado que cambiemos cómo nos relacionamos. Y aún así, hemos hecho muy poco para cambiar la forma en que trabajamos y nos organizamos.

Muchos aman su trabajo y entran a la vida laboral con la misión de cambiar el mundo, pero se enfrentan a “jefes enfocados en el control; a organizaciones que hacen menos al colaborador; reglas de trabajo que limitan la creatividad; a indicadores que frenan la colaboración y el pensamiento fuera de la caja”.

El mundo corporativo se convierte en un dementor que nos quita el espíritu. Amamos el trabajo, pero odiamos donde trabajamos.

Si te sientes así, en Astrolab creemos que es tiempo de hacer las cosas diferentes. Creemos que es tiempo de cambiar. No necesariamente de ciudad o de trabajo, pero sí de mentalidad.

Creemos que estás llamado para algo más.

Cambia tus ideas

El trabajo es algo inherente a tu condición de ser humano. No puedes escapar de éste, pero en realidad lo deberías ver como algo que te desarrolla, te hace independiente y te motiva.

Hace poco leí un artículo de Harvard Business Review. La gran idea que plantea es: si tratas a tu fin de semana como vacaciones, así sin más y de forma aleatoria, es muy probable que el lunes siguiente regreses más descansado y feliz.

Profundizo un poco más: según cuenta el artículo, Cassie Holmes y su equipo realizaron un experimento con un grupo de 400 personas que trabajaban. Todos eran lo que aquí llamaríamos godínez.

Un viernes seleccionaron al azar a la mitad de los participantes y les dieron una instrucción sencilla: “Trata este fin de semana como si fueran vacaciones”.

La otra mitad recibió instrucciones de tratar el fin de semana como uno regular.

Eso fue todo. La interpretación de las instrucciones quedaba en manos de cada quién. Todos fueron dejados para hacer lo que quisieran durante esos dos días siguientes.

Cuando los participantes volvieron el lunes, se les realizó una encuesta para medir su felicidad (emociones positivas, negativas y satisfacción general).

Los resultados mostraron que aquellos que trataron su fin de semana como vacaciones fueron, por mucho, más felices que aquellos que lo trataron como un fin de semana regular.

Es decir, sin tomarse un tiempo libre extra en el trabajo y sin tener que gastar dinero adicional, el simple empujón para tratar los días de descanso como vacaciones incrementó su felicidad cuando regresaron.

Tratar a los fines de semana como vacaciones contribuyó a un mayor bienestar en el trabajo. ¿Podríamos hacer algo similar con el día a día laboral?

¿Y si hacemos el mismo experimento con el trabajo?

Imagina que llegas el lunes y Cassie te dice: “Trata esta semana de trabajo como si amaras lo que haces”. “Trata de revivir esa pasión y esa ingenuidad sana con la que iniciaste tu vida laboral”. ¿Cómo crees que llegues al viernes?

Si tu respuesta es “más frustrado”, quizá sí es tiempo de que reflexiones sobre tu permanencia en la empresa en la que estás. Si tu respuesta es “más feliz, más satisfecho o más pleno”, es tiempo de que pruebes cambiar tu mindset.

El trabajo puede ser diferente. Las organizaciones pueden valorar tu talento, respetar tu opinión y dar crédito a tus logros, además de respetar la vida que tienes fuera.

Tus colegas y equipos pueden resolver las cosas de manera ágil, para cumplir un propósito y dejar una huella positiva en todos los niveles: personal, organizacional y social.

Si cambias tu forma de pensar y diriges a tu tribu, el impacto puede ser enorme.

#TrabajaExtraordinario no significa más horas. Significa trabajar mejor. Y por mejor queremos decir ser más empático, más colaborativo, más innovador. Significa que te importe.

Cuéntanos qué estás haciendo para hacer trabajo extraordinario.


Si te importa y no sabes cómo, Aula i es la división de capacitación de Astrolab que está enfocada en prepararte con las competencias que requieres para llegar allá. Si deseas que un asesor nuestro te busque, mándanos un mail a hola@astrolab.mx o llama al (81) 2091 0692


Óscar es cofundador y dirige el área comercial de Astrolab. Él cree que el futuro del trabajo es emocionante y exige reaprender a planear, colaborar y liderar a otros.

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Conectar tu propósito con el trabajo: Caso Nuevo Amanecer

por Analucía Richo

Pequeñas acciones pueden tener un gran impacto.

Desde muy pequeña, en el colegio cada semestre las maestras y los papás organizaban una visita a un orfanato, asilo, escuela de bajos recursos, o a alguna asociación que pudiera necesitar apoyo y en la que niños de entre 5 y 14 años pudieran ayudar.

Recuerdo muy bien, creo que fue el primer año de secundaria, que durante todo el año reunimos cosas como colchas, calcetines y comida. La idea era ayudar a unos 30 viejitos que vivían en un asilo.

Desde secundaria nos inculcaban en la escuela el valor de ayudar (ahí estoy yo, en el centro).

Llegó el día, y además de darles lo que reunimos, nos quedamos a comer con ellos y jugamos lotería.

Había un viejito ya muy grande que muy apenas podía jugar, pero al final nos contó que hace mucho que no lo visitaban y que eso le daba energía.

Desde entonces intento cada vez que puedo, o al menos una vez al año, hacer algo parecido.

Proyecto con Nuevo Amanecer

En noviembre del año pasado, Óscar nos contó durante una comida que una compañera suya del IPADE, hija de la fundadora de Nuevo Amanecer (NA), le había comentado que traían el proyecto de diseñar la experiencia en las visitas a la asociación.

Decía ella que ése es un momento muy relevante: es el primer acercamiento de posibles donantes o voluntarios y de eso depende qué tanto se comprometen y ayudan en la organización.

Sin pesar lo complejo que podía ser el proyecto, recordé el impacto que una pequeña acción puede tener y le dije que yo lo haría.

El proyecto con Nuevo Amanecer consistió en diseñar la experiencia durante las visitas.

El primer día nos dieron el recorrido a Gerardo y a mí. En lo personal, no puedo explicar lo que sentí, sólo quería ayudar.

Empezamos el proyecto, y después de algunas sesiones de trabajo y cocreación, hice un Nido para complementar el recorrido y la narrativa de Nuevo Amanecer con historias.

Al terminar el Nido Marco, el director general de Nuevo Amanecer me llevó aparte para platicar. Me comentó que se acababa de dar cuenta de que su asociación está formada por historias. Que eso es lo que los hace ser lo que son hoy.

Y que sin ellas, probablemente los nuevos no entenderían la pasión de los que llevan más años en NA.

Además, a los que llevan más años les sirven como energía para seguir persiguiendo su objetivo: brindar un servicio integral de la más alta calidad a personas con discapacidad, para así mejorar sus vidas y las de sus familias.

Te quiero compartir algunas de las historias cortas que recopilamos que más me gustaron:

1)

Una vez, estando en cita de evaluación con un alumno del área de Habilidades Funcionales y sus papás, la voluntaria explicaba algunos temas. Entonces hizo una primera pregunta: “¿Señora, usted juega con su hijo?”.

La señora puso cara de sorpresa, y no contestó. El papá, muy asombrado, preguntó: “¿Juega?”.

¡No sabían que su hijo podía jugar! Con ello la voluntaria comprendió que había mucho por trabajar y les explicó a la familia todo lo que el niño sí podía hacer.

Después de unas semanas, la mamá buscó muy contenta a la voluntaria y le dijo: “Gracias por tomar a un niño y devolverme a mi hijo”.

2)

Imagina el impacto que tenemos en las vidas de estas familias.

Hace algunos años se hacían viajes de verano, llevábamos a los niños a conocer la playa.

En estos viajes, ellos tenían la experiencia de enfrentarse a cosas a las que no suelen enfrentarse: desde subirse a un camión de viaje o a un avión, hasta separarse de sus papas, entre otras cosas.

En una ocasión fuimos a Tampico. Imagínate la logística de desarmar y armar las sillas, subir a los niños al camión y todo lo que eso implica.

En fin, llegamos a la playa y había 100 metros antes de llegar al mar. Armamos las sillas, bajamos a los alumnos y ¡sorpresa!, no es fácil empujar ruedas en la arena.

Había un niño, Juan, que no necesitaba silla, pero sí apoyo para caminar. En ese momento yo estaba empujando una silla y él se estaba agarrando de mí y le dije: “Juan, vas a necesitar caminar, no te puedo ayudar”.

En eso Juan se soltó y empezó a caminar muy rápido, como él podía, pero fue algo impresionante. Él nunca había sentido la arena y al final me ganó en llegar al mar. Él se enfrentó a una realidad.

Su mamá dijo: “Ése fue el viaje que cambió la vida no sólo de mi hijo, sino de toda mi familia”.

El entregable final de este proyecto es una joya. Además de servir para el recorrido y tener un impacto con las visitas, fue muy útil para energizar y motivar a todos, al dar a conocer las historias que se viven en NA día a día.

Una organización como Nuevo Amanecer está hecha de historias, que sirven para motivar y energizar a quienes colaboran en ella.

Trabaja con propósito y energízate todos los días

Así como todos los terapeutas, médicos, maestras, y demás administrativos que trabajan en NA están motivados y disfrutan su trabajo, tú también puedes hacerlo.

Probablemente estás pensando “sí, pero su propósito está bien cañón”. Pues te tengo una noticia: ¡sea cual sea tu trabajo, puedes encontrar un propósito propio que esté alineado al de la empresa!

El truco es hacer un poco de introspección. En el libro de “Grit: The Power of Passion and Perseverance” de Angela Duckworth, entre muchas cosas plantea dos que creo que vale la pena compartir con ustedes.

  1. Apégate a tu interés: “Las personas son más felices si su trabajo se cruza con sus intereses”.
  2. Comprométete con pequeñas tareas que amas: “Las grandes metas son inspiradoras, pero necesitas pequeñas metas para que las grandes metas se cumplan.”

Teniendo en mente estas dos recomendaciones, quiero enseñarte cómo yo hice una pequeña introspección y hallé que mis metas personales están alineadas a las de Astrolab.

Con base en esto intento hacer más de lo que me gusta y energizarme para hacer lo que no me gusta tanto:

Aunque este fue un ejercicio rápido, tengo mucha claridad que por medio de Astrolab yo me desarrollo a nivel personal y profesional, y que mis metas finales se alinean con las de la empresa.

Sé que me encanta ayudar y por medio de proyectos como el de NA, lo hacemos de forma genuina.

Pero a la vez entiendo que, aunque no todas las empresas tienen propósitos como el de Nuevo Amanecer, en cada una de ellas hay muchas personas que van a trabajar al menos ocho horas. 

Y que haciendo consultoría y resolviendo problemas en cada uno de los proyectos, si hago un buen trabajo puedo trascender en la vida de muchas personas y sus familias.

Extra: Yo hoy

Yo no soy de las personas que creen en las coincidencias. Más bien pienso que todo en la vida está conectado por pequeñas acciones que generan efectos a corto o largo plazo.

Todo y todos somos parte de un sistema con muchos subsistemas, pero al fin conectado.

Dos meses después de acabar este proyecto y enamorarme de Nuevo Amanecer, yo tenía que iniciar la tesis de la maestría. En equipo habíamos coincidido que queríamos trabajar con una ONG.

En una reunión de equipo, Caro, una de mis compañeras, propuso hacer la tesis con NA. Después de alunas entrevistas y evaluar otras organizaciones en las que podríamos trabajar, nos quedamos con ellos.

Haber trabajado previamente con NA nos dio una ventaja para hacer el diagnostico más rápido y más profundo. La tesis va de maravilla y, aunque ha sido muy retador, me siento muy comprometida.

Estoy segura de que vamos a terminar con un proyecto exitoso que ayude a NA a su crecimiento.

Sé que este tipo de proyectos, por más que sean pesados, me energizan y me hacen ser mejor en otras tareas que quizás no disfruto tanto.


Analucia es consultora en Astrolab. Cree firmemente que todo lo que hacemos y dejamos de hacer deriva en efectos negativos y positivos, y que tenemos que construir en base a estas acciones: confianza, cultura y organizaciones exitosas. Puedes contactarla en analucia@astrolab.mx 

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¿Estás listo para reinventar tu organización? Reseña: ‘Brave New Work’

por Andrés Oliveros

Mi papá falleció en el 2015 sin entender por qué dejé mi naciente carrera como abogado corporativo en el 2012 para dedicarme al cambio y cultura organizacional.

Para él, la cultura de una empresa -le tocó desarrollarse en el sector industrial- era algo que existía, pero que se componía enteramente por dos elementos inamovibles o read-only: la poca disposición del obrero por trabajar, y el cariño -o la falta de cariño- del jefe por sus colaboradores (mi Padre, debo aclarar, era un líder entregado por su gente).

¿Qué tanto puedes cambiar cómo se trabaja? La gente trabaja porque necesita, no porque quiere, era su mentalidad.

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