Storytelling de Negocios

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Por qué te conviene suscribirte a Ciclos, nuestro newsletter semanal

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Una persona inspirada -es decir, una persona que tiene una fuerte motivación interna y que disfruta lo que hace- es 2.5 veces más productivo que una desmotivada. 

Cómo empezar un proyecto de cambio con el pie derecho

Cómo empezar un proyecto de cambio con el pie derecho

“¿Y la estrategia de administración del cambio?” Hace unos días escribí aquí que muchos directivos y gerentes subestiman el esfuerzo y los recursos necesarios para implementar un cambio -ya sea un cambio de herramienta, de estrategia, de modelo de servicio o de sistema de innovación-.

Antes de iniciar un proyecto en tu empresa

Antes de iniciar un proyecto: dos preguntas que debes hacerte

Por: Gerardo Cañamar

 

antes de iniciar un proyecto

Como consultor de Astrolab, parte de mi trabajo es ayudar a las empresas a acelerar la implementación de sus proyectos.

Hace unos meses me contactaron del departamento de tecnología de una empresa, para apoyarlos con el despliegue de una plataforma de reclutamiento interno en toda la organización.

“Tenemos 6 meses empujando la iniciativa y los gerentes no están utilizando la herramienta”

“No entiendo porqué los líderes no pueden ver el valor que agregaríamos si apoyan esta iniciativa”

¿Te identificas con esta situación?

Como muchos otros, este equipo olvidó preguntarse dos cosas muy importantes antes de iniciar un proyecto:

  1. ¿Cómo aporta nuestro proyecto al cumplimiento de la estrategia de la empresa?
  2. ¿Cuáles serán los beneficios tangibles y relevantes que tendrá el usuario final?

Antes de iniciar un proyecto asegurarte de la organización sepa cómo está alineado a la estrategia de tu compañía al mismo tiempo de que el usuario final entienda y quiera los beneficios de la iniciativa. Así será mucho más fácil conseguir el apoyo de tus líderes y compañeros y el proyecto avanzará más rápido. 

Pensar fuera de la caja está sobrevalorado

Pensar fuera de la caja está sobrevalorado

Por: Diego Barraza

 

 

La semana pasada me invitaron a dar una plática a los estudiantes de primer semestre de mercadotecnia en el Tec de Monterrey. Al finalizar el evento me quedé platicando con algunos de ellos sobre sus planes para organizar el Simposium de Mercadotecnia el siguiente año. Me empezaron a contar sus ideas y los veía muy motivados cosa que me dió mucho gusto pero a pesar de eso sentí un poco de preocupación. Yo alguna vez estuve en su lugar organizando uno de los eventos de mi carrera y por experiencia sé que muchas de las ideas que ellos tenían no podrían implementarse por cuestiones del reglamento académico, por problemas de logística, de permisos, de tiempo o de presupuesto. Llegué a la conclusión de que los chavos tenían muchas ideas muy creativas pero no eran buenas ideas si considerabas las limitantes que tenían por parte de la institución.

Esto me recordó una frase que escuché por primera vez hace muchos años “Piensa fuera de la caja” y parece que desde ahí todo mundo utiliza esa frase sin pensar en su verdadero significado. Es de esas frases que se ponen de moda en el ámbito de la creatividad y que se supone facilitan tu trabajo a la hora de querer producir nuevas ideas. ¿Pero será cierto que pensar fuera de la caja te hace traer a la mesa buenas ideas?

Yo creo que no. Yo creo que a veces pensar fuera de la caja está sobrevalorado. A lo mucho, pensar fuera de la caja podría traer ideas creativas pero no precisamente buenas ideas. Las buenas ideas deberían provenir desde adentro de la caja. Pensar dentro de la caja quiere decir establecer límites, establecer fronteras y requerimientos que así es como funciona el mundo en las empresas.

De nada sirve llegar a una empresa con una idea descabellada cuando no puede aplicarse por políticas de la empresa, por presupuesto, por seguridad, por riesgo, o por que no va en línea con la estrategia.

Antes de empezar una lluvia de ideas debes buscar meterte a la caja o construirla. Definir las reglas de juego. Qué sí puedo hacer y qué no puedo hacer y partir de ahí.

Podrías creer que construir tu propia caja podría ser una limitante pero al contrario, el no tener delimitaciones hace que el universo de posibilidades sea tan grande que te puedes perder en tus propios pensamientos. Además, establecer este espacio desde el principio, te asegura que las ideas sean válidas y aplicables desde el inicio y evitas perder tiempo con ideas creativas pero a la vez ingenuas.

Te invito a que hagas la prueba, la siguiente vez que te veas en la necesidad de innovar o traer una idea buena a la mesa, establece desde el principio las reglas de juego, construye tu caja y descubre por ti mismo el encanto de trabajar así.

La clave para promover nuevos hábitos en tu organización

En mi artículo anterior, uno de los usos que enumeré sobre las historias -el storytelling- es ayudar a generar hábitos. Como cualquier idea novedosa y diferente, algunos reaccionan con escepticismo cuando les cuento sobre ese poder.

–Mejor ni me hables sobre formar hábitos. Deja que otros hablen de eso.

Mi respuesta solía ser un argumento.

–Cuando escuchamos una historia, se encienden en el cerebro las mismas neuronas que en el emisor. Esos estímulos hacen que conectemos de manera más poderosa y que podamos sentir las emociones como propias. De ese modo descubrimos en la historia la moraleja y eso nos lleva a desear repetirla.

Pero un argumento lleva a otro argumento. Un argumento no genera conversación, sino debate.

Para ser congruente, ahora cuento la siguiente historia:

En una compañía, buscaban mejorar el compromiso de los empleados. Las encuestas de ese año arrojaban que los empleados querían sentirse escuchados, pero los directores llevaban meses intentando cambiar y no veían por donde. En ese momento pensaron en ’storytelling’ como una posible solución. Después de un diagnóstico, salieron varias historias que dejaron ver algunos patrones. Se seleccionaron las mejores y se mostraron a los directores.

La que les llamó más la atención fue la siguiente:

“Hace unos días fui a la oficina de mi jefe para contarle una situación de nuestro departamento que me traía preocupada. Cuando llegué, él estaba atendiendo un asunto importante en su laptop. Pensé en irme y buscarlo en otro momento pero, cuando me vio inquieta en la puerta, me invitó a entrar. Me dijo que me sentara frente a él, cerró su laptop, la hizo un lado y me escuchó con atención. En menos de 20 minutos, vimos varias maneras de resolver la situación inicial. Eso me hizo sentir tomada en cuenta y aliviada.”

Los directores se quedaron mudos ‘por qué no me había dado cuenta’, ‘yo no suelo cerrar mi computadora cuando la gente llega a mi oficina’, ‘¡¿por qué no hacemos esto mismo?!’ Sonaba tan lógico.

Un año después, se hizo un ejercicio de recolección de historias para medir cómo iba la organización. Había un patrón: los ejecutivos habían empezado a dejar a un lado sus laptops para escuchar a sus colaboradores cuando éstos acudían a sus oficinas con un problema.

El mundo está lleno de historias como éstas que nos dan las respuestas que estamos buscando y nos ayudan a cambiar hábitos. Muchas veces sólo falta escucharlas y prestarles atención.

Lo que no sabes del Storytelling de Negocios

Storytelling de negocios: nadie sabe responder con exactitud qué es. Este artículo revela, de una vez por todas, en qué consiste esta estrategia.

Hace una semana estaba en la oficina y recibí una llamada muy confusa. Después de unos minutos de conversación, el interlocutor me dice: ‘¿pues qué hacen ahí en Astrolab? ¿qué no storytelling = videos?’

¿Estaré comunicando bien lo que hago? Eso me llevó a preguntar lo siguiente en Facebook:

storytelling de negocios

Mi teoría era que una gran parte de mis conocidos, incluso mis amigos y familiares cercanos, no sabrían qué responder. La verdad es que no fui muy justo porque la respuesta debió ser abierta. Pero el resultado fue bueno: la pregunta generó conversación, hubo respuestas muy divertidas y prometí un artículo en donde iba a explicar qué es eso que hago con el ‘storytelling de negocios’. Intentaré sintetizarlo lo mejor posible para facilitar la lectura.

Storytelling de negocios: lo que no sabes

En el entorno de las organizaciones (y en realidad en cualquier grupo de personas o comunidad), las historias nos ayudan en tres aspectos esenciales: conocer mejor, construir liderazgo y generar hábitos.

1) Para conocer mejor

a. Una historia ayuda a entender una realidad compleja

Para conocer algo o a alguien, incluyendo a nosotros mismos, lo que hace nuestro cerebro es repasar eventos, experiencias, historias. Según Gary Klein, un psicólogo especialista en toma de decisiones, las historias nos ayudan a hacer sentido en situaciones complejas. Una vez que entendemos mejor la realidad, es más fácil tomar una decisión.

b. Algunas historias ayuda a descubrir ‘insights’

Las historias van ahí donde lo abstracto no puede entrar. Eso hace que, como dice Hannah Arendt, nos revelen significados sobre comportamientos que serían inexplicables de otras formas.

c. Muchas historias ayudan a detectar patrones de comportamiento

Dice Mark Strom que las historias dan claridad en terrenos complejos y, cuando se repiten, nos ayudan a detectar patrones que revelan emociones, contexto e imaginación.

R: Uso las historias para hacer proyectos de consultoría, en donde detecto problemas y replico casos de éxito

2) Para construir liderazgo

a. Una historia inspira

Según Chip y Dan Heath, las ideas simples, concretas, emocionales, creíbles e inesperadas, mueven mejor a la acción. Las historias combinan todos estos elementos de una forma estructurada y fácil de replicar.

b. Muchas historias construyen influencia

Una persona que mueve a la acción de manera sostenida, se convierte en alguien influyente. Dice Dan Pink que usar historias es una de las habilidades fundamentales para el líder del siglo XXI.

R: Uso las historias para trabajar con los directores y fortalecer su liderazgo

3) Para generar hábitos

a. Una historia que inspira, puede ayudar a generar un cambio

Jerome Bruner dice que una historia se queda 22 veces más en la memoria que un dato duro, esto es porque las historias dan la misma información que un dato pero en un contexto emocional. Esto ayuda a generar el cambio deseado cuando se presentan las razones y el contexto adecuado.

b. Muchas historias que inspiran, pueden ayudar a formar hábitos

Las historias ayudan a que la gente descubra ‘la moraleja’ por su cuenta, y está asociado a que la gente se comprometa con sus actos y fomente nuevos hábitos.

R: Uso las historias para diseñar iniciativas que cambien comportamientos y generen hábitos

¿Cuál era la respuesta correcta? En una consultoría como la nuestra, es complejo decir qué hacemos en 10 segundos. No es como una tienda de ropa que ‘vende ropa’. Nosotros resolvemos problemas de muchos tipos, de maneras muy diferentes. Y el lenguaje que usamos es el ‘storytelling’, en este caso transformándolo en ‘storytelling de negocios’.  Así que, los que pusieron ‘g’ se merecen el 100.

Los niveles de engagement en una estrategia de comunicación

Llamar la atención es fácil. Haces ruido y listo, la audiencia te percibe y se entera de tu existencia. Si lo que buscas es convencer o persuadir, hace falta ir más allá: llamar la atención no es suficiente.

Captar la atención es el siguiente paso, y es más difícil que llamarla. Hay que ofrecer algo atractivo que entretenga y genere expectativa. Algo que pique la curiosidad. No toda comunicación logra captar la atención, y pocas lo logran durante mucho tiempo o con suficiente profundidad.

Si lo que buscas es convencer o persuadir, captar la atención es sólo un paso más en la búsqueda por inspirar a otros: hace falta llegar más dentro, remover más.

Seguro compites contra empresas que hacen (casi) las mismas promesas sobre productos o servicios.

¿Cómo romper a través del ruido? ¿qué hacer para ir más allá de captar la
atención? John Kotter, profesor de Harvard Business School, escribió en A Sense of Urgency que los mensajes más efectivos -la comunicación que dispara y genera cambios- son los que llegan al corazón y a la cabeza: en ese orden.

¿Cómo hacerle para llegar al corazón y a la cabeza de tu mercado? ¿cómo hacerle para, en otras palabras, provocar sentimientos y dar claridad con el objeto de mover a la acción?

Contando historias.

Somos seres concretos: de aquí y de hoy. No nos gusta lo abstracto, lo teórico y lo frío. Nuestro cerebro entiende mejor los mensajes concretos.

Huimos de los textos abstractos pero nos atraen los chismes concretos: ¿supiste lo que le hizo el gerente de compras a Manuel?

Nos cuesta trabajo visualizar y sentir lo que significa una serie de números, pero empatizamos cuando nos topamos a un compañero en el break del café y nos cuenta sus alegrías, frustaciones o sufrimientos.

Pedimos al conferencista y al expositor que sea eficaz, rápido y práctico, y que deje ver el rostro que hay detrás de las slides. Le pedimos que nos conecte como comunidad y nos haga sentir parte de algo más grande que nosotros. Le pedimos que nos cuente las historias detrás de sus datos, que nos explique las motivaciones y los porqués. Preferimos escuchar historias que nos transporten al lugar y al momento adecuados.

En Astrolab ayudamos a nuestros clientes a traducir su comunicación en un lenguaje muy ordinario: el lenguaje de las historias. Creemos que las historias son el lenguaje de la gente ordinaria, y por eso nos gustan y nos mueven.

El mes pasado trabajamos con una desarrolladora de inmobiliario para convertir la imagen, atributos y valores de un proyecto habitacional en una estrategia cuyo núcleo lo constituyen historias plásticas a donde los futuros habitantes puedan asomarse para verse viviendo ahí, para sentirse parte del Proyecto.

¿Cómo son esas historias? Astrolab, partiendo de la imagen que ha desarrollado una agencia de diseño, desarrolló personajes ficticios que encarnaran el principal mercado del proyecto -parejas recién casadas y familias con hijos pequeños-, y sobre ellos cuentan historias breves sobre sus vidas diarias y ordinarias.

Con estas historias, y como complemento a todos los textos descriptivos que también desarrollamos, Astrolab hace ver a los futuros clientes del proyecto las bondades de vivir ahí y de disfrutar todas las amenidades y características que lo componen.

Y entonces, hacemos ver y hacemos sentir, los últimos pasos previos a la acción.