Storytelling de Negocios

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Tres habilidades que el nuevo líder debe adquirir

TOP 10: Los mejores artículos en la historia de Astrolab

Para empezar el año con el pie derecho y refrescar un poco tu memoria, diseñamos esta recopilación completa de los 10 artículos de Astrolab que no puedes dejar de leer. Aquí te dejamos los enlaces a cada uno de ellos – en ningún orden particular -. Estamos seguros que te dejarán varios insights y un gran sabor de boca.

NUESTROS 10 MEJORES ARTÍCULOS

1. CUANDO EL ÉXITO DE UNA MARCA DEPENDE DE UNA BUENA PRESENTACIÓN (PARTE II)

El caso de María nos muestra una nueva cara de la moneda: el impacto que tiene el crear una experiencia a la hora de una presentación para el lanzamiento de una estrategia.

2. POR QUÉ USAR STORYTELLING ORAL DE NEGOCIOS EN UNA INICIATIVA DE CAMBIO O TRANSFORMACIÓN

En este artículo te presentamos una herramienta que cambiará la forma en que visualizas un proceso de cambio o transformación, y siendo honestos podría cambiarte hasta la vida.

3. UN CONSEJO PARA LOS QUE TRABAJAN EN COMUNICACIÓN INTERNA O ADMINISTRACIÓN DEL CAMBIO: HÁBLALE A LOS QUE TIENEN BUENA ACTITUD

¿Qué quiero comunicar? y ¿a quiénes me voy a dirigir? Este artículo te puede dar algunas buenas ideas para responder a estas preguntas.

4. LO QUE SUCEDE CUANDO DOS ÁREAS NO ESTÁN ALINEADAS A UNA ESTRATEGIA

Te presentamos una de nuestras mejores herramientas de comunicación estratégica para alinear varios equipos con una misma estrategia.

5. LA BATALLA SURREAL ENTRE UNA ESTRATEGIA, UNA NARRATIVA Y UN INDICADOR

Una buena narrativa puede ser la solución perfecta si buscas que el lanzamiento de tu estrategia sea exitoso y funcione. Pero, ¿qué pasa cuando los indicadores que miden ese éxito se contraponen a la estrategia?

6. AGILIDAD RIMA CON CLARIDAD

Si quieres ser ágil y eficiente en la implementación de proyectos, debes comenzar con comunicarlos de forma correcta a quienes los llevarán a la práctica.

7. FOR THOSE AT THE TOP, FOSTERING ENGAGEMENT IS A DAILY ROUTINE

Podrías pensar que una conexión personal con tu cliente o tu audiencia se da por hecho con la interacción uno a uno, pero te sorprenderías de saber hasta donde llegan algunas organizaciones expertas en el tema.

8. HOW TO USE STORYTELLING TO COMMUNICATE A BRAND’S ESSENCE

¿Alguna vez has trabajado en algún proyecto que te apasiona tanto, que no logras concretar y transmitir su esencia? El Storytelling es la solución que estás buscando.

9. TENER UN PROPÓSITO TRASCENDENTE

¿Por qué hay organizaciones en donde la gente se desvive por trabajar y otras en donde no sucede lo mismo? Te explicamos porqué un buen propósito puede ser la clave para la motivación de tu gente.

10. LES COMPRAMOS SAP Y PREFIEREN SEGUIR USANDO EXCEL

Si te preguntas ¿por qué es tan difícil para tu adaptarse a nuevos proyectos o herramientas?, en este artículo, Emilio te explica la importancia del “¿por qué?”

Una conversación con Salvador Alva

(Interrumpiré la serie ‘Cómo convertir a México en una potencia mundial‘ para contarles algo que sirva de introducción a mi artículo de mañana que será la penúltima parte)

Antes de iniciar un proyecto en tu empresa

Antes de iniciar un proyecto: dos preguntas que debes hacerte

Por: Gerardo Cañamar

 

antes de iniciar un proyecto

Como consultor de Astrolab, parte de mi trabajo es ayudar a las empresas a acelerar la implementación de sus proyectos.

Hace unos meses me contactaron del departamento de tecnología de una empresa, para apoyarlos con el despliegue de una plataforma de reclutamiento interno en toda la organización.

“Tenemos 6 meses empujando la iniciativa y los gerentes no están utilizando la herramienta”

“No entiendo porqué los líderes no pueden ver el valor que agregaríamos si apoyan esta iniciativa”

¿Te identificas con esta situación?

Como muchos otros, este equipo olvidó preguntarse dos cosas muy importantes antes de iniciar un proyecto:

  1. ¿Cómo aporta nuestro proyecto al cumplimiento de la estrategia de la empresa?
  2. ¿Cuáles serán los beneficios tangibles y relevantes que tendrá el usuario final?

Antes de iniciar un proyecto asegurarte de la organización sepa cómo está alineado a la estrategia de tu compañía al mismo tiempo de que el usuario final entienda y quiera los beneficios de la iniciativa. Así será mucho más fácil conseguir el apoyo de tus líderes y compañeros y el proyecto avanzará más rápido. 

Tener un propósito trascendente

“Lo que el hombre realmente necesita no es vivir sin tensiones, sino esforzarse y luchar por una meta que le merezca la pena.” Victor Frankl

El ser humano es por naturaleza apasionado. Recuerdo la labor social que dirigí en la Huasteca Potosina por poco más de dos años. Consistía en liderar a un grupo de jóvenes para desplegar acciones de educación, salud e infraestructura, en las comunidades más necesitadas alrededor de Axtla de Terrazas.

Cuando tomé el liderazgo, creí que batallaría mucho con la convocatoria, ¿a quién le gustaría ir a trabajar por una o dos semanas a un lugar con temperaturas por encima de los 35 grados centígrados, con acceso limitado a agua potable, un lugar incómodo para dormir y la posibilidad de quedar intoxicado, entre otros factores? Más aún cuando la alternativa era ir a vacacionar con los amigos a cualquier playa cercana.

Trabajar con propósito

Para mi sorpresa, el primer año que estuve a cargo del proyecto, hubo sobrecupo. Los que sí alcanzaban lugar, siempre querían regresar. Se empezó a formar un grupo de gente tan comprometida, que regresaba más de una vez, trabajaban motivados y se convertían en embajadores del proyecto. Después de un tiempo, hasta se sumó más gente que venía desde Canadá.

Pero no siempre es así. No todos los proyectos sacan del ser humano esa pasión. Con frecuencia vemos personas que transmiten poco su motivación por una organización o proyecto. Hay algunas personas que parecen sufrir cada vez que se levantan para ir a la oficina; van cansados y todo el tiempo ven el reloj para cuando den las 6 ó 7 de la tarde; se resisten al cambio, batallan para ejecutar las tareas que les encomiendan.

Algunos autores de negocios, se han interesado por este fenómeno. ¿Por qué hay organizaciones en donde la gente se desvive por trabajar y otras en donde no sucede lo mismo?, ¿por qué hay personas de ciertas compañías que están tan motivados, mientras que hay gente que sigue trabajando en lugares sólo por un cheque al fin de cada quincena?

Parece haber un factor común en las organizaciones con gente está motivada y comprometida. En ellas existe un enunciado –escrito o no– que llena de motivación y promueve que todos estén en la misma sintonía. Los autores llaman a éste, ‘el propósito’. Roy M. Spence, Jr., autor de negocios, define el propósito como ‘una declaración precisa sobre la diferencia que estás tratando de hacer en el mundo’.

En los proyectos que carecen de un propósito, lo normal es encontrar personas que no encuentran sentido a su labor diaria. Eso se manifiesta en líderes que batallan para definir un punto, juntas que se hacen eternas, da la impresión de que las decisiones son arbitrarias o tomadas de acuerdo a opiniones diversas, y las iniciativas de cambio fracasan otra vez que se intentan accionar.

Por otro lado, los líderes que han logrado articular un buen propósito, que lo han integrado a su estrategia de negocios, para posteriormente comunicarlo con claridad y pasión, pueden ver cómo todas las acciones se van ordenando de acuerdo al mismo. La toma de decisiones se vuelve más sencilla, los proyectos de cambio suceden con mayor agilidad, el compromiso de los colaboradores aumenta y además una plenitud personal en todos los involucrados.

Las organizaciones exitosas, entienden que su propósito –aquello en lo que creen y lo que les mueve- se ha convertido en un factor relevante, más allá que los productos o servicios que venden. Algunos ejemplos de buenos propósitos son el de Southwest: “Dar a la gente la libertad para volar”, Disney: “Usar nuestra imaginación para traer felicidad a millones”, Mary Kay: “Darle oportunidades ilimitadas a las mujeres”, o CEMEX: “Construir un mejor futuro”.

Banregio, FEMSA y The Food Box son empresas locales que también hacen esfuerzos constantes por compartir un propósito. Andrés escribió de ello aquí.

A veces el propósito ya está ahí pero nadie lo ha enunciado, ¿cómo le hago para descubrir el propósito si trabajo en una organización? Te comparto 3 consejos de Spence que te pueden servir.

1. Pregunta por qué

Pregunta a los líderes de la organización. ¿Por qué haces lo que haces? ¿por qué vale la pena trabajar aquí? ¿por qué esta organización me debería importar a mi o al resto de los que aquí laboramos?

2. Escucha las historias sobre la fundación

Presta atención a los orígenes de la organización. ¿Por qué decidieron empezar el o los fundadores? ¿qué tenían en la cabeza desde el día uno? Ve a los primeros documentos, escucha a los primeros empleados. ¿Cuál era el motor de aquellos tiempos? Si no hay un propósito claro ahí, busca un común denominador en los esfuerzos y acciones de los inicios. A veces, puede ser que el propósito no esté en la fundación sino que se encontró en el camino. Entonces deberías buscar historias más recientes.

3. Detecta las historias actuales

Busca en las historias de radiopasillo. Recuerda que las organizaciones son las historias que se cuentan de ella. También revisa, ¿hay algún proyecto por el que muchos se hayan desvivido o con el que algunos hayan sentido una fuerte afinidad? ¿existe alguna relación entre esos proyectos? ¿hay algún factor que sea repetitivo?

Imagina cómo serían las organizaciones si todos sus empleados estuvieran igual de convencidos –sintieran esa misma pasión– por el propósito de la empresa que uno de los fundadores.

Máxima #1 de la colaboración

Al cerebro humano le gusta hacer suposiciones.

En un contexto meramente social, esta habilidad nos ayuda a conocer a los demás y anticiparnos a sus necesidades.

Lo peligroso es cuando lo trasladamos al mundo de los negocios.

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Hace tiempo, impartimos el programa iNSPiRA como parte de un proyecto de consultoría. Al líder de proyecto en la empresa le llamaré Pit para mantener su anonimato. Desde que iniciamos la relación laboral, Pit y yo nos entendimos muy bien. Él también tomaría el iNSPiRA y, naturalmente, estaba muy entusiasmado por esa parte del proyecto.

Cuando le pedí la información para los diplomas, Pit me mandó los nombres y puestos de todos los asistentes pero olvidó ponerme su puesto. Le llamé por teléfono pero no lo encontré, entonces tomé la decisión de ponerle el título de ‘líder del proyecto’. Se me hizo un buen detalle. Y mandé a la imprenta.

Dimos el taller, entregamos los diplomas y yo seguí colaborando con Pit para las siguientes fases del proyecto. Pero su actitud cambió. Después del taller, ya no me contestaba las llamadas, me entregaba tarde los documentos, parecía ignorar algunas de mis sugerencias, y hasta me dejaba de ver a los ojos.

Gerardo, que también participaba en el proyecto, me dijo:

–¿Sabes que Pit se molestó por el título que pusiste en el diploma, correcto?
–¡¿Qué?! ¡Eso no tiene sentido! ¡Seguro es otra cosa!

Esperé otra semana de trabajo forzado hasta que, luego de una reunión, encontré la oportunidad de platicar con Pit y decidimos comer juntos.

–¿Todo bien?, le pregunté
–Sí, me respondió y siguió la conversación. Pero su lenguaje corporal decía lo contrario.
–¿Seguro que todo bien? ¿qué pasó después del taller?
–Pues está lo del diploma…

Pit había hecho algunas suposiciones a partir de ese evento. Cuando Pit recibió su diploma, él esperaba otro título. Era obvio que era el ‘director’ del área, no sólo ‘líder’ y para él era muy importante ese rol. Más aún, en el diploma de uno de sus pares sí veía el título correcto. Yo no lo supe interpretar.

–No sé por qué me cambiaste el título, Óscar. No lo entiendo.
–Pit, te pido una disculpa por eso. Déjame te cuento mi parte de la historia.

Conversamos por una hora. Desde entonces, Pit quitó el freno de mano y el proyecto avanzó más rápido. Más allá, yo también quité el freno de mano. Desde entonces, hemos colaborado mejor y el proyecto va dando resultados.

Me ayudó a reforzar una máxima de la colaboración: “No adivines. Mejor pregunta”.

Escribí otra historia sobre este tema en 2011, en mi blog personal.

Les compramos SAP y prefieren seguir usando Excel

Les compramos SAP y prefieren seguir usando Excel

Por: Emilio Chávez

-Invertimos millones de pesos en la nueva herramienta, trajimos a los mejores consultores, capacitamos al 80% de los colaboradores y al final de todo, la gente sigue usando Excel.

 

Hace dos meses, me encontraba trabajando en mi computadora  al tiempo que disfrutaba de un buen café. De repente recibí un mensaje a través del Gmail chat. Era mi amigo Héctor, quien después de saludarme y preguntarme cómo me iba, no tardó en solicitar mi opinión respecto a un proyecto que traía a su cargo.

Al final, me hizo el comentario con el cual comencé esta entrada. ¿Cuál es la importancia? simplemente resume el sentir de muchas empresas en las cuales trabajamos.

Recuerdo innumerables proyectos que iniciaron con gran empuje pero terminaron siendo desprestigiados conforme pasaba el tiempo. Y todo esto tanto en la implementación de tecnologías nuevas como en campañas de comunicación interna.

¿Qué es lo que hace falta en esos proyectos e iniciativas que no tienen el impacto esperado? Muchos podrían asegurar que faltó seguimiento, que faltó enfoque o el clásico faltó apoyo de la alta dirección-, no obstante si ése fuera el caso, muchos proyectos descarrilados tendrían la oportunidad de ser encaminados de nuevo.

Lo realmente relevante es entender por qué las personas-audiencia -es decir, las que queremos que pongan en práctica las herramientas- no están haciendo lo que queremos que hagan, no están cambiando de hábitos o no se están enterando de las razones detrás del nuevo proyecto o iniciativa.

Gran parte de la respuesta al cuestionamiento anterior, tiene que ver con los líderes. Puede parecer obvio, sin embargo perdemos de vista que no basta una reunión típica, a manera de monólogo, donde se lancen números del dinero invertido en la nueva herramienta para convencer a nuestros colaboradores de usar tal o cual herramienta. Por el contrario, comunicar el porqué usar una nueva herramienta, antes del cómo, genera mayor entendimiento y compromiso.

Al final del día, las personas toman decisiones y como líderes debemos darles suficientes razones para cambiar sus hábitos o al menos, sembrar en ellos la disposición a probar nuevas tecnologías o aceptar una nueva visión como organización.

Es entendible que quienes tienen gente a su cargo -los líderes- constantemente se preocupan por cumplir con el presupuesto, entregar las cosas a tiempo y cumplir con los resultados prometidos. Adicionalmente, aquellos líderes que comunican de forma personal las razones detrás de un proyecto tienen mayores probabilidades de éxito en la implementación de sus proyectos y herramientas.

Cuando expliqué a Héctor lo anterior, le proporcioné el link a un TED talk realizado por Simon Sinek, quién magistralmente explica los conceptos sobre el porqué. Cuando finalmente vio el video, su comentario lo dice todo:

-No puedes promover un cambio, herramienta o proyecto sin antes entender el “porqué” se necesita. Una vez entendido, el “cómo” llevarlo a cabo y “qué” hacer tienen sentido. Pretender motivar a los colaboradores para usar una herramienta sin explicarles lo anterior, más que facilitarles la vida, les da argumentos para aferrarse a lo que ya conocen y dominan, lo cual condena incluso al proyecto mejor financiado..

Los directores no leen (tus mails)

director comunica de manera oral

Juan forma parte de mi equipo en Astrolab. Hace unos días me buscó con una inquietud:

-Me escribió por correo la directora de recursos humanos de X compañía y quiere que le expliquemos nuestros servicios por este mismo medio. ¿Qué le respondo?

Muchos hemos estado en la misma situación: sentados en nuestro escritorio por minutos (a veces se convierten en horas) mientras redactamos un correo para el director. Lo repasamos mil veces en nuestra cabeza, ‘es que ¿cómo le digo todo lo que pienso con un texto digital?’ o ‘es que, no le quiero quitar su valioso tiempo, mejor se lo digo por mail’.

¿Qué le responderías a Juan?

Hay una máxima que se enseña en las escuelas de comunicación -atribuida a una investigación del Dr. Albert Mehrabian- que señala: sólo el 7% de la información que recibimos tiene qué ver con la palabra, mientras que el 93% restante se relaciona con elementos contextuales: tono de voz, postura, lenguaje corporal, retroalimentación.

De hecho, según estudios recientes dirigidos por Justin Kruger en la Universidad de Nueva York, sobreestimamos la habilidad del lector de entender el entorno y, cuando nos falta esa información contextual, la rellenamos con estereotipos y datos potencialmente incorrectos. ¿Cuántas veces has enviado un correo sano que termina en una cadena de frustración?

En un correo damos lugar a montones de suposiciones por parte del lector porque hay poca (o nula) posibilidad de hacer empatía. La llamada ‘maldición del conocimiento’ es llevada a la potencia cuando escribimos por mail. Entonces se convierte en casi azaroso adivinar el estado de ánimo del emisor o la verdadera intención detrás de una palabra.

En cambio, cuando tenemos una comunicación oral, son precisamente esas señales contextuales las que nos llevan a envolver al receptor y corregir el camino si vemos que no se está ‘ganchando’ con nuestra comunicación.

Algunos directores se dieron cuenta de esto. Ahora no leen tus mails, mejor procuran buscarte para que les cuentes en cinco minutos qué sucedió y cómo lo resolviste.

Juan decidió marcarle a la directora. La llamada terminó en una junta de 25 minutos en donde se presentaron, se intercambiaron información y posiblemente comiencen un proyecto juntos.

 

 

 

4 razones porqué un blog puede ser importante para tu marca, servicio o producto

Parece que a las organizaciones les da miedo usar prosa en un mundo cada vez más post-alfabetizado (es decir, un mundo donde las imágenes y sonidos parecen sustituir a los textos).

-Seth Godin

En Astrolab hemos optado por vencer ese miedo. Para nosotros, la prosa es uno de nuestros pilares fundacionales y estratégicos. En este sentido, quiero compartir contigo 4 razones e historias por las cuáles Astrolab, una consultoría de servicios, tiene un blog (razones que podrían resonar con tus necesidades):

1. Porque suscita conversaciones importantes

El verano del 2011, la Facultad Libre de Derecho de Monterrey me pidió que diera la clase de Historia del Derecho Medieval a los de segundo semestre. El tema me encanta pero -pensé- iba a ser muy difícil hacer que niños de segundo semestre se interesaran por la materia.

En esas fechas escribí un post en mi blog dirigido a Óscar donde le pedía ayuda. Óscar contestó con otro artículo diciendo (entre otras cosas): lo que tienes que hacer es inspirarlos. Esa fue la primera vez que hablamos del verbo INSPIRAR. De esos posts surgió la idea de reunirnos semanalmente a platicar, y de esas conversaciones nació el concepto de Astrolab.

2. Porque sirve para promover talleres

Astrolab organizó el primer taller INSPIRA en agosto del 2012, y lo llenó -casi- gracias a una campaña de artículos de blog que escribimos Óscar y yo.

En esos artículos contábamos nuestras experiencias con el storytelling y compartíamos historias de cómo algunas empresas o algunas personas se estaban beneficiando de la herramienta.

3. Porque despierta interés en prospectos comerciales

Nuestro primer gran cliente se acercó a nosotros después de leer un artículo en el blog de Óscar.

Muchas consultorías se han dado cuenta de esto y dedican un tiempo considerable a publicar. En concreto, pienso en Sintec, Kotter International y Anecdote.

Ojo: los clientes tardan en llegar y difícilmente llegarán hasta tu puerta. Se necesita construir un prestigio artículo por artículo. Con frecuencia escribimos artículos que -parece- nadie lee, y obviamente nos hace repensarnos el tiempo y esfuerzo dedicado a esto, pero a veces percibimos señales que nos reafirman. Va un ejemplo.

Ayer estuve por primera vez en el corporativo de una de las 10 empresas mexicanas de retail más grandes. Con frecuencia le envío a María José -una directiva de operaciones- artículos que escribimos con el objeto de que les pueda sacar provecho pero no tenía forma de saber si siquiera le interesaban o los estaba leyendo.

A media conversación, María José me dice:

-Andrés, me parece interesantísimo lo que hacen. De hecho -señala hacia su computadora- muy seguido le envío tus artículos a mi equipo y a otros directores de la empresa. Me sirven para explicarles lo urgente es que todos conozcamos la visión y la estrategia de la organización.

Y mientras me acompañaba a la salida nos topamos al director de RH. María José me presentó y me dijo:

-Es socio de la consultoría que escribe sobre storytelling.
-¡No me digas! Mucho gusto Andrés. Búscame la próxima semana.

4. Porque es una forma de aportarle valor al resto del mundo que nunca -o al menos no por ahora- serán tus clientes

Y ésta es la razón más importante y más sustentable.

El mes pasado fui a Bread y me topé en la puerta a Pepe, un amigo de mi hermano al que tenía ocho o nuevo años sin ver. Después de saludarnos me dijo:

-Andrés, muy buenos artículos los que suben a tu página. Me sirven para mi trabajo comercial en P&G.

5. Porque es lo que más me gusta de mi trabajo (extra)

Me fascina todo lo que hago en Astrolab, pero escribir e investigar es mi parte favorita, y qué importante es dedicar tiempo de tu trabajo a cosas que de verdad te encantan.

Concluye Seth Godin (que ha escrito un artículo diario desde enero del 2002): escribir es gratis, y no hay nada que sustituya a la especificidad que proviene del alfabeto.

¿Quieres explicar mejor lo que haces? Un blog puede ser una buena alternativa. No todos lo van a consumir pero es un riesgo que vale la pena tomar. Si te animas, comprométete, sé disciplinado y dedícale mucho tiempo a construir un blog serio que aporte valor. Personas que ni te imaginas te van a conocer.

Ps. ¿Le ha funcionado a tu empresa tener un blog? Cuéntame (andres@astrolab.mx).

Cómo tomar el liderazgo en un proyecto que ya empezó

Titanes

 

El verano pasado, delegué mis funciones en Astrolab por un tiempo para asistir a un taller de capacitación en Portugal. Una de mis preocupaciones antes de salir fue que había un proyecto de consultoría en puerta y, por las características del mismo, parecía que yo era el indicado para dirigirlo.

Me senté con los socios de Astrolab, conversamos sobre las distintas opciones y definimos lo que parecía más viable: si el proyecto se cerraba mientras yo estaba fuera, alguien más lo tomaría y, con mi llegada, haríamos el cambio de estafeta.

Cuando regresé, una gran bola de nieve me estaba esperando. El diagnóstico ya estaba terminado, se había establecido la estrategia, las políticas de comunicación estaban listas y, por último, se delimitaron una serie de acciones para resolver el problema. Ahora yo tenía que ejecutar todo. ¿Por dónde debía empezar?

Pasé los primeros días escuchando a los involucrados, leyendo todos los documentos, investigando el contexto de las desiciones que se habían tomado. Si todo era como estaba descrito, el proyecto saldría sobre ruedas.

Decidí visitar la compañía en cuestión y conocer a todo el equipo de trabajo interno. Entonces abrí los ojos. Cuando los convoqué a las primeras reuniones, noté que la motivación estaba por los suelos, perdí la atención de los asistentes, algo andaba mal. Mi primera reacción fue pensar que se resistían al cambio de liderazgo.

Con el tiempo, fui haciendo las siguientes conclusiones que te comparto en forma de tips. Cuando entres a un nuevo proyecto:

1. Reúne a todos los participantes del proyecto y nombra un embajador interno (que sea tu aliado)

Cuando tomé el proyecto del que les hablo, realicé dos reuniones de inicio. Nos tomamos dos horas en total y parecía que los participantes estaban comprometidos. Para mi sorpresa, el embajador al que designé como aliado tenía planeada su jubilación y, con su salida, todo el equipo de apoyo de la compañía se tambaleó. Algunos se desentendieron del proyecto, otros sencillamente perdieron el interés.

Desde esa ocasión, insisto mucho en el compromiso del equipo y pido al embajador garantizar su participación hasta el final. Para lograr esto, una herramienta que me ayuda es la siguiente recomendación.

2. Reescribe el problema en equipo y realiza un plan de trabajo en un documento oficial

Éste debería incluir: un resumen del proyecto, objetivos, alcance, riesgos importantes y la metodología. El modo de abordar el problema, la organización, considerar duración y costos. El documento deberá ser firmado por todos los asistentes y, de ser posible, por el director de la compañía.

3. Trae a la mesa el por qué

Una vez que la moral está abajo, lo mejor es traer a la mesa los motivos por los cuales el proyecto es relevante. Recuerdo que, en el proyecto que les cuento, retomé varias de las historias que mi equipo había recopilado en el diagnóstico y las ordené en una narrativa que ayudó a definir el status quo (cómo estamos) y la visión (a dónde queremos ir).

Cuando comencé a contar la historia, los asistentes fueron dejando uno a uno su celular y me prestaron atención por el resto de la junta. Andrés da algunos tips que pueden ayudarte con esto aquí.

4. Mantén comunicación constante y clara con todos los involucrados 

Recuerdo la primera vez que Andrés me platicó de este proyecto. Insistió en el alcance: todo el país (incluso Latinoamérica). Yo me emocioné mucho. No me imaginé lo difícil que iba a ser mantener una comunicación directa con todos los involucrados.

Una de las lecciones más importantes que me quedo fue la importancia de estar siempre disponible para el equipo. De esta manera, ellos y ellas se sienten escuchados, tomados en cuenta y así es más sencillo avanzar.

5. Cuídate de “los pequeños ajustes” y cierra el proyecto a tiempo

De los peores enemigos de la planeación o ejecución de un proyecto son los famosos pequeños cambios y correcciones, ¡pueden llevarte una vida! No caigas en la tentación de ir aceptando cambios que parecen sencillos. Cuando se juntan, pueden significar meses extra de trabajo e incluso un proyecto interminable.

Para evitar “los pequeños ajustes” lo que debes hacer es tener políticas desde un inicio sobre qué cuestiones puedes incluir y cuales quedan fuera. De esa manera todos estarán en la misma sintonía y podrás cerrar tu proyecto en tiempo y forma.

¿Qué otros consejos darías a alguien que va tomando el liderazgo de un nuevo proyecto?