#TrabajaExtraordinario

historias

Cómo aplicar el poder de los símbolos en tu organización

por Jorge Lavalle

Mother’s es una institución en Nueva Orleans. Localizado en el Central Business District, este restaurante de cocina cajún tradicional, «de la esquina», estilo cafetería, lleva alimentando a sus clientes desde los 1930s.

Sus paredes están cubiertas de fotos, entre ellas unas de hombres muy serios en uniforme militar.

Y es que Mother’s hizo su nombre sirviendo a miembros de los Marines durante la Segunda Guerra Mundial. Cinco de los siete hijos de la familia fundadora estuvieron en sus filas, incluidas las dos hijas, una de ellas la primera mujer en ser admitida.

Eres capaz de más: conecta con ‘el poder de uno’

por Andrés Oliveros

“Quiero ayudarte a descubrir que ya tienes todas las habilidades necesarias para hacer una gran diferencia, y quiero convencerte de que lo hagas”

-Seth Godin, Tribes

El godínez y la indefensión aprendida

¿Cuándo fue la última vez que escuchaste a un ser querido quejarse de su jefe, de la empresa donde labora o, en general, de su trabajo?

Es muy probable que tu respuesta sea este mismo mes, esta misma semana o la noche de ayer: el 85% de la población mundial está insatisfecha con su trabajo, dice la empresa Gallup.

La tecnología como herramienta de aprendizaje y superación

por Diego Lainez

Experto Invitado

Aprendizaje y tecnología son dos cosas que combinadas pueden hacerte una mejor persona. Por supuesto, si y sólo si se utilizan de formas que te acerquen a ser la mejor versión de ti mismo.

Y más allá de entrar en debates sobre la tecnología y lo que significa ser una mejor persona, quisiera mostrarte a qué me refiero.

Desde hace tiempo, me apoyo de la tecnología que tengo más a la mano para facilitar mi aprendizaje (que no sólo es mi pasión, sino, creo, algo esencial para ser mejor persona).

Qué pasa cuando tu propósito es bien asimilado: caso Coca Cola y la ‘felicidad’

por Gerardo Cañamar

Durante todo abril hemos hablado en este blog sobre los beneficios de tener un propósito. Uno de ellos es dar claridad a tus colaboradores sobre cómo se debe obrar.

Por ejemplo, en el 2009 The Coca Cola Company comenzó la campaña de «Destapa la felicidad». Me gustaría compartirles el impacto que ésta ha tenido en los trabajadores de una de sus plantas.

Cómo llevar el propósito a la operación (y a la vida)

por Oscar Ramírez

De 2008 a la fecha, se popularizó el concepto del «porqué». Los autores nos han convencido de establecer un propósito y eso ha funcionado para generar reflexión en torno al impacto que tienen las empresas en el mundo.

Si ya has definido tu «porqué» personal, de equipo u organizacional, y buscas potenciar el ejercicio, es hora de entender cómo darle vida a ese propósito a través de una narrativa.

¿Estás en un programa de high potentials o profesionistas en desarrollo? Adquiere estos tres hábitos de comunicación oral?

¿Estás en un programa de high potentials o profesionistas en desarrollo? Adquiere estos tres hábitos de comunicación oral

Durante los últimos meses, he visto un creciente interés en nuestro taller de comunicación oral y storytelling por parte de gerentes de capacitación

¿Qué es eso del "storytelling"?

¿Qué es eso del «storytelling»?

Storytelling de negocios es la actividad de contar historias o narrativas con el objetivo de que el otro sepa, sienta o haga algo en un entorno de negocios (compra, recomendación, unirse a un grupo, etc). Pero me adelanto.

Cinco sugerencias para construir una buena narrativa

La toma de decisiones y las narrativas Cada día tomamos miles de decisiones (qué camisa usaremos, darle el paso o no a un peatón, revisar el correo ahorita o después, hacer esa llamada de ventas a las 10am o en la tarde, sonreírle a tus compañeros de trabajo cuando llegas, ponerle salsa o no a tu comida, escuchar una u otra playlist).

Máxima #1 de la colaboración

Al cerebro humano le gusta hacer suposiciones.

En un contexto meramente social, esta habilidad nos ayuda a conocer a los demás y anticiparnos a sus necesidades.

Lo peligroso es cuando lo trasladamos al mundo de los negocios.

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Hace tiempo, impartimos el programa iNSPiRA como parte de un proyecto de consultoría. Al líder de proyecto en la empresa le llamaré Pit para mantener su anonimato. Desde que iniciamos la relación laboral, Pit y yo nos entendimos muy bien. Él también tomaría el iNSPiRA y, naturalmente, estaba muy entusiasmado por esa parte del proyecto.

Cuando le pedí la información para los diplomas, Pit me mandó los nombres y puestos de todos los asistentes pero olvidó ponerme su puesto. Le llamé por teléfono pero no lo encontré, entonces tomé la decisión de ponerle el título de ‘líder del proyecto’. Se me hizo un buen detalle. Y mandé a la imprenta.

Dimos el taller, entregamos los diplomas y yo seguí colaborando con Pit para las siguientes fases del proyecto. Pero su actitud cambió. Después del taller, ya no me contestaba las llamadas, me entregaba tarde los documentos, parecía ignorar algunas de mis sugerencias, y hasta me dejaba de ver a los ojos.

Gerardo, que también participaba en el proyecto, me dijo:

–¿Sabes que Pit se molestó por el título que pusiste en el diploma, correcto?
–¡¿Qué?! ¡Eso no tiene sentido! ¡Seguro es otra cosa!

Esperé otra semana de trabajo forzado hasta que, luego de una reunión, encontré la oportunidad de platicar con Pit y decidimos comer juntos.

–¿Todo bien?, le pregunté
–Sí, me respondió y siguió la conversación. Pero su lenguaje corporal decía lo contrario.
–¿Seguro que todo bien? ¿qué pasó después del taller?
–Pues está lo del diploma…

Pit había hecho algunas suposiciones a partir de ese evento. Cuando Pit recibió su diploma, él esperaba otro título. Era obvio que era el ‘director’ del área, no sólo ‘líder’ y para él era muy importante ese rol. Más aún, en el diploma de uno de sus pares sí veía el título correcto. Yo no lo supe interpretar.

–No sé por qué me cambiaste el título, Óscar. No lo entiendo.
–Pit, te pido una disculpa por eso. Déjame te cuento mi parte de la historia.

Conversamos por una hora. Desde entonces, Pit quitó el freno de mano y el proyecto avanzó más rápido. Más allá, yo también quité el freno de mano. Desde entonces, hemos colaborado mejor y el proyecto va dando resultados.

Me ayudó a reforzar una máxima de la colaboración: “No adivines. Mejor pregunta”.

Escribí otra historia sobre este tema en 2011, en mi blog personal.