Storytelling de Negocios

‘Un proyecto no puede ser individual, tiene que ser dialogado’ (Entrevista con Miguel Treviño)

por Andrés Oliveros

El 2 de julio de este año, Miguel Treviño de Hoyos, siendo candidato independiente, resultó electo como alcalde del municipio de San Pedro Garza García (2018-2021). Lo interesante es que Miguel derrotó al PAN, que llevaba treinta años seguidos de gobernar ese municipio, y lo hizo sin muchos recursos económicos y sin el apoyo de un partido político. Durante este mes de agosto estamos reflexionando sobre la persuasión y la negociación en un contexto organizacional. Decidimos entrevistar a Miguel porque creemos que sus aprendizajes son relevantes en todos los ámbitos.

Andrés Oliveros (AO): Miguel, gracias por regalarnos tu tiempo. Has de estar muy ocupado preparando el inicio de tu administración.

Miguel Treviño (MT): Pues sí, ya estamos en trabajos de transición, pero muy contentos de platicar contigo y con tu audiencia.

Ao: Yo te conocía por otras razones, pero coincidimos en el 2016 cuando te tocó abrir y a mí me tocó cerrar el TEDx de PaseoSantaLucía. Ahí dijiste que “emprender es la oportunidad de ensanchar el patrimonio público”. Eso nos encantó al equipo de Astrolab: cómo le hacemos para conectar con la comunidad aparte de trabajar con nuestros clientes.

Ahora acabas de ganar la alcaldía por San Pedro como candidato independiente sin -me imagino-, muchos recursos económicos ni un aparato político de partido tradicional. Queremos entender qué hizo Miguel Treviño para impulsar el cambio y sumar a tanta gente sin muchos recursos. En eso me quiero enfocar. ¿Te parece?

MT: Sí, claro, encantado.

Ao: Me gustó una frase que ponías en tu blog, sobre un letrero que Harry Truman tenía en su escritorio: “Los pretextos se acaban aquí”. Por ahí me quiero ir: cómo le hiciste para, con lo que tenías, empezar a convencer a los demás.

Entonces, la primera pregunta es: ¿cuándo te diste cuenta que querías lanzarte como alcalde? ¿Dónde estabas? ¿Cómo te sentiste?

MT: Fue a finales del 2016, después de un año de mucha reflexión, y creo que eso es relevante para esta conversación. Cuando uno quiere emprender un proyecto retador hay que meditarlo, hay que desmenuzarlo.

Caí en cuenta que San Pedro, que es el municipio donde yo nací, crecí y he formado a mi familia, vivía una situación en donde, o los ciudadanos tomábamos el control de nuestro destino, o se convierte en tierra de nadie. En ese momento dije: “Ésta es una oportunidad”.

Y ¿cómo le hace uno? Partiendo de las fortalezas. Es decir, ¿qué tengo ahorita?

Por ejemplo: de ahí a una elección que estaba a un año y medio hacia delante, tenía tiempo y la capacidad de convencer a mucha gente, y al final de cuentas el municipio no es tan grande. Empiezas a hacer la matemática: se gana con 30 mil o 32 mil votos. Entonces hay que empezar a platicar con gente.

Ao: ¿Qué tácticas o creencias internas tienes tú que te ayudaron a lograr este resultado? ¿Tienes algún mindset, algo en lo que crees o que te convenciste de forma interna que te ayudara a sacar fuerza?

MT: Yo creo mucho en la fuerza de las decisiones. Creo que es una las cosas más difíciles en la vida, porque todas las decisiones implican renuncias. Irte por un camino profesional o estilo de vida implica renunciar a otros.

En este caso era necesario tener claros la vocación y el llamado, que son cosas en las que yo creo, y tener claro que la felicidad en un sentido profundo también depende de ser capaz de responder a esa vocación y a ese llamado.

Y cuando uno dice va es va, porque se empieza a comprometer la gente contigo.

Hay que ser consistentes con esa decisión, y a eso a veces cuesta porque no dimensionas los costos del camino. Probablemente si los dimensionara uno a detalle, decidiría otra cosa, y estoy seguro de que pasa en todos los grandes proyectos.

Ésa es la parte difícil de la audacia, que te estás aventado a algo en donde no sabes el costo que va a haber.

Pero una vez que logras el objetivo es muy satisfactorio: “Qué bueno que me aventé y pagué esos costos”.

Es parte de una vocación, es parte de la razón por la que estoy aquí, y lo que me toca aportar. Para lograrlo, hay que tomar una decisión.

Ao: Si pudieras dibujar tu estado emocional en esos seis meses, ¿estuvo el miedo presente en algún momento?

MT: Por supuesto. Miedo también a no saber qué va a pasar en el camino, no tanto al resultado.

A veces, algunos amigos o gente cercana, cuando te ven tan determinado en el deseo de lograr un resultado, en condiciones tan adversas, se preocupan y dicen: “¿Y si no lo logras? No te vayas a deprimir.”

Ése no era el miedo. Así como se ganó, se pudo haber perdido. El proyecto valía la pena de todos modos.

El miedo más bien es a lo que trae implícito la política y a veces no sabes: a los ataques, a los inventos, que tienen que ver con la familia y eso sí duele un poquito más.

Son miedos que hay que superar, que hay que platicar antes con la familia y con la pareja, cuando uno está casado.

Ao: Creo que mucho de tu campaña fue apoyarte y conseguir líderes que fueran tus embajadores. ¿Cómo le hiciste para reclutar a la gente de tu planilla, a los que están más cerca de ti? ¿Cómo le hiciste para convencerlos de tu proyecto?

MT: Algo que para mí fue bien importante fue compartir este proyecto. Un proyecto como éste no puede ser uno individual, tiene que ser uno muy dialogado.

Una de las cosas de las que me siento más satisfecho es que, si bien el equipo inicial con el que tomé la decisión de entrarle es de compañeros de varias batallas, el equipo que terminó siendo es uno de gente que fui conociendo en el camino.

Tengo la convicción de que una de las grandes fortalezas de este municipio es el talento que hay.

La planilla no está formada de amigos de toda la vida, sino por de gente que me interesaba por su perfil, por su área de especialidad y por tener buenas referencias de ellos.

Los busqué, platiqué con ellos, indagué más sobre su trayectoria profesional, y así se fue armando. Eso fue una gran fortaleza, porque te permite llegar más allá de los círculos en los que ya estás inmerso.

Ao: A ver si me quieres contestar a esta pregunta. ¿A quién te tardaste más en convencer de que se sumara a tu proyecto? ¿Qué le tuviste que decir o qué tuviste que hacer? ¿Qué hacer cuando quieres sumar a alguien y no se deja?

MT: Hay varias historias de ésas. Una que se me quedó muy grabada es de un muy buen amigo, vecino de San Pedro.

Después de platicar varias veces con él, me dijo: “Mira, no vas a ganar. De todos modos voy a votar por ti porque me caes bien, pero no vas a ganar”.

Me dio risa que, siendo amigo, no me dijo “no creo”, lo dio como un hecho. Y dije: “Bueno, gracias por tu apoyo”.

En este caso no te puedo decir que lo convencí ahí. Lo convencí una vez que ya vio el resultado, ya que había ganado.

Parte de los esfuerzos importantes para convencer gente en este municipio fueron en la línea de quienes tradicionalmente votan por el PAN, o incluso son militantes del PAN.

Ahí hay varios casos de gente que decía “es que yo siempre voto por el PAN”. Era ir convenciendo liderazgos clave, sumarlos al proyecto, y vender lo que para mí es una de las partes más nobles de este proyecto.

Yo les decía a ellos: “Con este proyecto ganamos todos. Gana San Pedro, gana México, pero también gana el PAN”.

Porque un partido político que lleva treinta años en el poder, para volver a ser verdaderamente meritocrático, necesita estar en la oposición.

Yo no tengo nada en contra del PAN. Al contrario, antes de ser candidato soy ciudadano, y quiero mejores partidos políticos. Y esto va a provocar mejores partidos políticos. Ésa era una argumentación que no se esperaban.

Primero fue aflojar la tierrita, que digan: “Bueno, pudiera votar por otro partido”.

Y luego fue convencerlos de que el proyecto estaba mejor armado, valía más la pena, que el futuro de San Pedro era más prometedor votando por esta opción. Así hubo varias historias.

Ao: ¿Cómo era un día ordinario de tu campaña? ¿Recuerdas algún momento en el que te diste cuenta de que lo que estabas haciendo estaba funcionando?

MT: Un día ordinario era empezar tres veces a la semana con una reunión a las siete de la mañana para analizar el tema del día. Luego, algún desayuno con algún grupo, como Rotarios, etcétera.

Después un recorrido, sobre todo en las colonias populares del municipio, que es donde funciona mejor el tocar a la puerta e ir platicando con la gente. Me tomaba un descanso como a la una: hacía ejercicio y venía a comer a la casa.

Luego era otro recorrido como a las 4.30 o 5:00 pm. El clima estaba muy caliente, terminaba empapado. Acababa a las 6.30 o 7:00 pm. A veces tenía dos reuniones en la noche.

Me di cuenta de que esto estaba funcionando hasta el último mes, donde yo hacía mucho énfasis en que los asistentes a la reunión que terminaran convencidos, fueran y convencieran a alguien más.

De repente se acercaba alguien y me decía: “Oye, todos mis amigos van a votar por ti.” Al principio yo le decía: “Ve y busca uno más, aquí necesitamos salir de nuestro círculo normal”.

Cuando esto se empezó a repetir de manera espontánea, cuando la gente se acercaba y me decía “todo mi círculo va votar por ti”, yo pensaba: “Como que funciona este tema de las reuniones, del contacto directo con la gente”, que probablemente se perdió en la política y es muy bueno rescatarlo.

Me di cuenta que la campaña funcionó cuando la empezaban a hacer otros, que estaban tratando el tema con sus conocidos.

Ao: En abril del 2017 me buscaste para esto (la tarjetita de “Embajador por San Pedro”). Me llamó la atención porque dice “1 de 50”. ¿Puedes explicar qué es?

MT: Cuando estaba empezando, partiendo de un análisis muy frío del reto, decía: “Una forma de llegar a mucha gente es que quien me conoce y pudiera tener una opinión positiva sobre mí, esté compartiendo material que yo genere sobre el municipio”.

Es decir, opiniones sobre problemáticas, propuestas, posturas de contraste, y la forma de lograrlo es pidiendo un compromiso concreto.

Cuando te entregué esta tarjetita, la idea era: ¿En qué se puede traducir ese compromiso concreto, que no tome mucho tiempo?

Primero, en escuchar lo que se está diciendo sobre el municipio y los posibles candidatos, tener ese sensor.

Segundo, estar platicando de lo que el proyecto puede significar para San Pedro.

Y tercero, si yo te compartía un video, un post, que me ayudarás a compartirlo entre tus cuates.

Son pequeños compromisos muy sencillos que permiten ir ampliando el círculo.

Uno de los golpes duros que se reciben en proyectos como éstos es que, quienes creemos que hemos hecho proyectos importantes para la comunidad, decimos: “Hay un cierto grupo de la comunidad que te conoce, y es construir a partir de ahí”. Pero ¡no me conocía nadie! ¡Nadie! O sea, son fantasías de uno.

“Me di cuenta que la campaña funcionó cuando la empezaban a hacer otros, que estaban tratando el tema con sus conocidos”.

Ao: ¿Cuál fue el speech que más impacto tuvo en tu campaña? ¿Qué dijiste? ¿Cómo lo construiste?

MT: Creo que el mensaje que más impacto tuvo en mi campaña fue uno de dos minutos, que fue el cierre en el debate de El Norte.

Fue una historia muy curiosa porque yo me estaba preparando y me fui a dormir. Mi esposa se levantó a media noche y se puso a escribir algo. En la mañana me dio una hojita con unas notas, y me encantó.

Con esa base escribí el cierre, que era muy natural porque era una historia que, seamos creyentes o no, ya la traemos, está en la cultura.

Todos sabemos lo que es David contra Goliat y lo que implica esa batalla. Explicar en el contexto de San Pedro por qué merecíamos como comunidad plantearnos como David -que es el ciudadano, el que compite con el alma y con la conciencia de lo que se puede lograr en beneficio de esta comunidad-, sin duda ése fue el mensaje que más éxito tuvo.

Ao: ¿Qué le dirías a una persona que quiere hacer un cambio grande y que tiene pocos recursos para hacer ese cambio? ¿Por dónde empezar?

MT: Yo diría: “Empieza por donde se te ocurra”.

A veces uno quisiera tomar la decisión previendo cómo se van a acomodar las piezas. Particularmente en política quisieras tomar la decisión con la tranquilidad de que otros posibles competidores se van a ir por otro lado.

Ésta es la gran trampa, decir: “Hay disposición de entrarle, pero hay que ponernos de acuerdo para escoger el mejor perfil…”. ¡No!

Éstos son proyectos de liderazgo. Si tú crees que tienes la posibilidad de construir un mejor gobierno, te echas para delante y que se acomoden los demás.

 


¡Ve aquí la entrevista completa!:

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Conectar tu propósito con el trabajo: Caso Nuevo Amanecer

por Analucía Richo

Pequeñas acciones pueden tener un gran impacto.

Desde muy pequeña, en el colegio cada semestre las maestras y los papás organizaban una visita a un orfanato, asilo, escuela de bajos recursos, o a alguna asociación que pudiera necesitar apoyo y en la que niños de entre 5 y 14 años pudieran ayudar.

Recuerdo muy bien, creo que fue el primer año de secundaria, que durante todo el año reunimos cosas como colchas, calcetines y comida. La idea era ayudar a unos 30 viejitos que vivían en un asilo.

Desde secundaria nos inculcaban en la escuela el valor de ayudar (ahí estoy yo, en el centro).

Llegó el día, y además de darles lo que reunimos, nos quedamos a comer con ellos y jugamos lotería.

Había un viejito ya muy grande que muy apenas podía jugar, pero al final nos contó que hace mucho que no lo visitaban y que eso le daba energía.

Desde entonces intento cada vez que puedo, o al menos una vez al año, hacer algo parecido.

Proyecto con Nuevo Amanecer

En noviembre del año pasado, Óscar nos contó durante una comida que una compañera suya del IPADE, hija de la fundadora de Nuevo Amanecer (NA), le había comentado que traían el proyecto de diseñar la experiencia en las visitas a la asociación.

Decía ella que ése es un momento muy relevante: es el primer acercamiento de posibles donantes o voluntarios y de eso depende qué tanto se comprometen y ayudan en la organización.

Sin pesar lo complejo que podía ser el proyecto, recordé el impacto que una pequeña acción puede tener y le dije que yo lo haría.

El proyecto con Nuevo Amanecer consistió en diseñar la experiencia durante las visitas.

El primer día nos dieron el recorrido a Gerardo y a mí. En lo personal, no puedo explicar lo que sentí, sólo quería ayudar.

Empezamos el proyecto, y después de algunas sesiones de trabajo y cocreación, hice un Nido para complementar el recorrido y la narrativa de Nuevo Amanecer con historias.

Al terminar el Nido Marco, el director general de Nuevo Amanecer me llevó aparte para platicar. Me comentó que se acababa de dar cuenta de que su asociación está formada por historias. Que eso es lo que los hace ser lo que son hoy.

Y que sin ellas, probablemente los nuevos no entenderían la pasión de los que llevan más años en NA.

Además, a los que llevan más años les sirven como energía para seguir persiguiendo su objetivo: brindar un servicio integral de la más alta calidad a personas con discapacidad, para así mejorar sus vidas y las de sus familias.

Te quiero compartir algunas de las historias cortas que recopilamos que más me gustaron:

1)

Una vez, estando en cita de evaluación con un alumno del área de Habilidades Funcionales y sus papás, la voluntaria explicaba algunos temas. Entonces hizo una primera pregunta: “¿Señora, usted juega con su hijo?”.

La señora puso cara de sorpresa, y no contestó. El papá, muy asombrado, preguntó: “¿Juega?”.

¡No sabían que su hijo podía jugar! Con ello la voluntaria comprendió que había mucho por trabajar y les explicó a la familia todo lo que el niño sí podía hacer.

Después de unas semanas, la mamá buscó muy contenta a la voluntaria y le dijo: “Gracias por tomar a un niño y devolverme a mi hijo”.

2)

Imagina el impacto que tenemos en las vidas de estas familias.

Hace algunos años se hacían viajes de verano, llevábamos a los niños a conocer la playa.

En estos viajes, ellos tenían la experiencia de enfrentarse a cosas a las que no suelen enfrentarse: desde subirse a un camión de viaje o a un avión, hasta separarse de sus papas, entre otras cosas.

En una ocasión fuimos a Tampico. Imagínate la logística de desarmar y armar las sillas, subir a los niños al camión y todo lo que eso implica.

En fin, llegamos a la playa y había 100 metros antes de llegar al mar. Armamos las sillas, bajamos a los alumnos y ¡sorpresa!, no es fácil empujar ruedas en la arena.

Había un niño, Juan, que no necesitaba silla, pero sí apoyo para caminar. En ese momento yo estaba empujando una silla y él se estaba agarrando de mí y le dije: “Juan, vas a necesitar caminar, no te puedo ayudar”.

En eso Juan se soltó y empezó a caminar muy rápido, como él podía, pero fue algo impresionante. Él nunca había sentido la arena y al final me ganó en llegar al mar. Él se enfrentó a una realidad.

Su mamá dijo: “Ése fue el viaje que cambió la vida no sólo de mi hijo, sino de toda mi familia”.

El entregable final de este proyecto es una joya. Además de servir para el recorrido y tener un impacto con las visitas, fue muy útil para energizar y motivar a todos, al dar a conocer las historias que se viven en NA día a día.

Una organización como Nuevo Amanecer está hecha de historias, que sirven para motivar y energizar a quienes colaboran en ella.

Trabaja con propósito y energízate todos los días

Así como todos los terapeutas, médicos, maestras, y demás administrativos que trabajan en NA están motivados y disfrutan su trabajo, tú también puedes hacerlo.

Probablemente estás pensando “sí, pero su propósito está bien cañón”. Pues te tengo una noticia: ¡sea cual sea tu trabajo, puedes encontrar un propósito propio que esté alineado al de la empresa!

El truco es hacer un poco de introspección. En el libro de “Grit: The Power of Passion and Perseverance” de Angela Duckworth, entre muchas cosas plantea dos que creo que vale la pena compartir con ustedes.

  1. Apégate a tu interés: “Las personas son más felices si su trabajo se cruza con sus intereses”.
  2. Comprométete con pequeñas tareas que amas: “Las grandes metas son inspiradoras, pero necesitas pequeñas metas para que las grandes metas se cumplan.”

Teniendo en mente estas dos recomendaciones, quiero enseñarte cómo yo hice una pequeña introspección y hallé que mis metas personales están alineadas a las de Astrolab.

Con base en esto intento hacer más de lo que me gusta y energizarme para hacer lo que no me gusta tanto:

Aunque este fue un ejercicio rápido, tengo mucha claridad que por medio de Astrolab yo me desarrollo a nivel personal y profesional, y que mis metas finales se alinean con las de la empresa.

Sé que me encanta ayudar y por medio de proyectos como el de NA, lo hacemos de forma genuina.

Pero a la vez entiendo que, aunque no todas las empresas tienen propósitos como el de Nuevo Amanecer, en cada una de ellas hay muchas personas que van a trabajar al menos ocho horas. 

Y que haciendo consultoría y resolviendo problemas en cada uno de los proyectos, si hago un buen trabajo puedo trascender en la vida de muchas personas y sus familias.

Extra: Yo hoy

Yo no soy de las personas que creen en las coincidencias. Más bien pienso que todo en la vida está conectado por pequeñas acciones que generan efectos a corto o largo plazo.

Todo y todos somos parte de un sistema con muchos subsistemas, pero al fin conectado.

Dos meses después de acabar este proyecto y enamorarme de Nuevo Amanecer, yo tenía que iniciar la tesis de la maestría. En equipo habíamos coincidido que queríamos trabajar con una ONG.

En una reunión de equipo, Caro, una de mis compañeras, propuso hacer la tesis con NA. Después de alunas entrevistas y evaluar otras organizaciones en las que podríamos trabajar, nos quedamos con ellos.

Haber trabajado previamente con NA nos dio una ventaja para hacer el diagnostico más rápido y más profundo. La tesis va de maravilla y, aunque ha sido muy retador, me siento muy comprometida.

Estoy segura de que vamos a terminar con un proyecto exitoso que ayude a NA a su crecimiento.

Sé que este tipo de proyectos, por más que sean pesados, me energizan y me hacen ser mejor en otras tareas que quizás no disfruto tanto.


Analucia es consultora en Astrolab. Cree firmemente que todo lo que hacemos y dejamos de hacer deriva en efectos negativos y positivos, y que tenemos que construir en base a estas acciones: confianza, cultura y organizaciones exitosas. Puedes contactarla en analucia@astrolab.mx 

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¿Estás listo para reinventar tu organización? Reseña: ‘Brave New Work’

por Andrés Oliveros

Mi papá falleció en el 2015 sin entender por qué dejé mi naciente carrera como abogado corporativo en el 2012 para dedicarme al cambio y cultura organizacional.

Para él, la cultura de una empresa -le tocó desarrollarse en el sector industrial- era algo que existía, pero que se componía enteramente por dos elementos inamovibles o read-only: la poca disposición del obrero por trabajar, y el cariño -o la falta de cariño- del jefe por sus colaboradores (mi Padre, debo aclarar, era un líder entregado por su gente).

¿Qué tanto puedes cambiar cómo se trabaja? La gente trabaja porque necesita, no porque quiere, era su mentalidad.

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